Esclavitud moderna en una Europa moderna

Publicado: 30.3.2016          Asbjørn Wahl/steigan.no/noruego.today

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La vida laboral en Europa está pasando por un desarrollo dramático. Más y más gente tiene puestos de trabajo en condiciones que tan sólo hace unas décadas se habrían visto como algo inaudito. Estas tendencias negativas en la vida laboral constituyen una creciente amenaza al empleo y el bienestar. De permitir que esta tendencia continúe afectará también el modelo de los países nórdicos. Osea Dinamarca, Noruega, Suecia, Islandia y Finlandia.
Es la relación de poderes que está cambiando en la vida laboral. La patronal europea refuerza su posición a expensas de los trabajadores. Noruega se ve afectada en la misma forma. Los derechos laborales perdidos, los salarios y las condiciones de trabajo se deterioran y el ‘dumping social’ osea ‘use y bote’ se ha convertido en un término familiar. Por hoy un hay un desempleo elevado y persistente de más del 10 por ciento en la Unión Europea (UE). En España la tasa de desempleo juvenil es del 23% y en Grecia casi el 60% lo que contribuye, por supuesto, a debilitar a los empleados y trabajadores.  El aumento de la competencia por conseguir un puesto y la desregulación del mercado de trabajo también contribuye en gran medida a la tendencia negativa.
El trabajo temporal como norma
El empleo permanente va rápidamente decayendo en la mayoría de países de la UE, y en particular para la gente jóven. En países tan diversos como Italia, Alemania, Suecia y Francia van más de la mitad de los jóvenes, de entre 15 y 24 años, ahora a puestos temporales. Por otra parte el alquiler de personal de las agencias privadas va en gran aumento. Ésto con agencias de empleo y también con empresas que establecen sus propias filiales donde se emplea al personal para sí y para otros. Esta forma estratégica de negocios se lleva a cabo ampliamente, en parte con el fin de colocarse fuera de la responsabilidad del empleador. En Noruega ya han habido conflictos recientes por ésta causa.

Es un fenómeno bien conocido que el aumento del desempleo cambia la relación de poder en favor de los empleadores o patrones. Es igualmente evidente el hecho de que las personas que no son empleados permanentes están más débiles frente al empleador. Otra forma de debilitar el movimiento sindical es empujar a los trabajadores a registrarse como trabajadores autónomos. Ésto principalmente para evitar la responsabilidad del empleador y a menudo mediante engaños evadir la ley. Este grupo autónomo representa actualmente más del 15 por ciento de la población activa en la UE. Además ésto conlleva la función de repeler la sindicalización. Ésto surgió en los EE.UU. en los años 1970 y 80 y ahora se extiende también en Europa. (inglés: “union busting”) y en español “rompe sindicatos”.

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Manifestación de trabajadores en Oslo contra el Acuerdo de Comercio de Servicios (Trade in Service Agreement) TISA y el rechazo de Noruega a entrar a la UE.
 
Los sectores especialmente vulnerables
Las debilitación en el mercado laboral se desarrolla de manera muy diferente en diferentes industrias y áreas. Son particularmente fuerte en las zonas donde los sindicatos son débiles. La desregulación de los mercados, el aumento de puestos ‘a trato’, la fragmentación de las empresas a través de agencias contratadoras (outsourcing) y de otras maneras, contribuyen a debilitar el papel del movimiento obrero en el ámbito laboral. El porcentaje de los sindicalizados ya se ha reducido drásticamente, y en varios países se está acercando a la mitad en comparación con el nivel de 1980.
Ésto apunta a debilitar las leyes y reglamentos que en su momento se introdujeron para proteger a los empleados de las condiciones de trabajo insalubres, peligrosas y explotación ilimitada. Y para colmo se introduce una legislación que inhibe la acción de los sindicatos de defender los intereses de los trabajadores, incluso frenar el derecho a huelga o utilizar otros métodos de lucha.
En Europa los empleadores aprovechan la enorme brecha salarial que existe entre el este y el oeste. Cuando se formó la Union Europea se creó un mercado común pero de grandes diferencias salariales. Entre los sectores que experimentan una mayor diferencia son los sectores como el transporte, la construcción, la hostelería y la limpieza. Un ejemplo: ¿para qué contratar un noruego si ahora se puede contratar un rumano que se conforma con ganar la tercera parte?
 
“La esclavitud moderna en la Europa moderna”
El transporte de mercancías por carretera pueden ilustrar uno de los peores ejemplos. En la Federación Europea de Trabajadores del Transporte (FET) se hizo un estudio de la situación. En el periodo 2008-2012 la FET entrevistó aproximadamente 1.000 conductores – centrándose en los conductores extranjeros que trabajaban en un país de Europa occidental. Las condiciones de trabajo alarmantes que se revelan en este proyecto se refleja en el título del informe: “La esclavitud moderna en la Europa moderna”.
Aquí ponemos una lista de algunas de las condiciones reveladas por el proyecto de la FET (porcentajes entre paréntesis indican el porcentaje de conductores que fueron cubiertos por las diferentes condiciones):
Los conductores que pasan de 3 a 12 semanas en el país de acogida antes de que puedan volver a su país de origen (60%).
La inmensa mayoría de los conductores que viven en la cabina, incluyendo fines de semana (95%) y el 80% de los conductores también prepara su comida allí.
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Hay una gran falta de estacionamiento y áreas de descanso y los choferes no disponen de presupuesto para ésto. Por lo tanto no tienen acceso a instalaciones sanitarias sin pagar.
La mayoría (70-75%) de éstos “salarios mínimos” son pagados en forma de viáticos (40 € por día). Esto ahorra de impuestos al empleador, mientras que los trabajadores pierden el seguro social.
Al 60% de los conductores se les paga por kilómetro recorrido (10 € por cada 100 km), y no por hora.
Una cuarta parte de los conductores no recibió la paga de vacaciones.
El promedio de horas de trabajo diarias eran de 11,5 horas y semanales de 57,5 horas.
Cuatro de 5 conductores no cobran por carga y descarga.
60% de los conductores a menudo no hacían el corte obligatorio de descanso de 45 minutos luego de máx. 4,5 horas de conducción.
El establecimiento de ‘empresas de buzón’ en países de bajo coste plantea un problema importante. La FET señala que el transporte a través de este método fue capaz de reducir los salarios y el gasto social hasta en un 90-95%. Los conductores fueron reclutados a través de una agencia de empleo en un país, encargado por una empresa de transporte registrado en otro país de tasas de impuestos al empleador muy ventajosas. Los conductores operaban en terceros países, principalmente en Europa occidental.
Y no es raro que los conductores tengan que firmar dos o tres contratos de trabajo – uno para la oficina, uno para las autoridades del país en el que operan y en algunos casos también un tercero que establece los salarios reales y las condiciones de trabajo
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Compromiso de clase en picada.
Así se está poniendo la UE que durante mucho tiempo ha querido presentarse como una “Europa social”. Varias de las condiciones descritas están en conflicto con las leyes y regulaciones existentes, pero la falta de priorización de control y ejecución hace que sea posible operar fuera de la ley.
Estos retrocesos dramáticos en la vida laboral deben entenderse en el contexto de las tendencias dominantes que hemos visto tanto en Europa y a nivel internacional en las últimas décadas. La crisis económica y el estancamiento, la ofensiva neoliberal, los mercados desregulados, el desempleo y el ataque masivo contra el movimiento sindical ha dado lugar a cambios dramáticos de poder entre el trabajo y el capital. El compromiso de clase histórica que dominó el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial y hasta el capitalismo de la década de 1970 fué de nuevo a un estado persistente de crisis, de desbande y liquidación de derechos. Una época se acaba y otra comienza.
En este escenario no sólo los sindicatos y las condiciones de trabajo se deterioran. Las diferencias económicas y sociales de la gente también se deterioran drásticamente a través de la redistribución masiva de abajo hacia arriba. Ésto porque la fuerza sindical y política del movimiento obrero es crucial para la política de distribución.
Los ‘trabajadores pobres’ que era un término en Estados Unidos en los años 1980 y 90 es ahora un problema extendido a Europa, lo que representa alrededor del 10 por ciento de la fuerza de trabajo. Y en Alemania más del 20 por ciento. Las élites de Europa están utilizando la crisis como pretexto para liquidar los sistemas de bienestar y derrotar a los sindicatos. En ese sentido, se puede decir que el super rico finansista americano Warren Buffet tenía una descripción exacta de la situación cuando hace unos años declaró que “estamos en guerra de clases y mi clase vá ganando”.
 
Crisis política e ideológica
Es ésta la dramática situación que estamos experimentando donde los sindicatos y el movimiento obrero está completamente a la defensiva y en una profunda crisis política e ideológica. Mientras que los principales funcionarios de la UE pueden permitirse decir cosas como que “el modelo de bienestar europeo clásico, donde se coloca gran énfasis en la seguridad laboral y generosos sistemas de bienestar, es una cosa del pasado”. Ésto lo expresó el jefe del Banco Central Europeo, Mario Draghi. (El Pais 30.3.16).
En tanto los sindicatos se aferran a las buenas costumbres de diálogo, consenso y  compromiso, sin reconocer lo obvio: que los propietarios del capital van a todo galope fuera y lejos del pacto social. La base de poder de los sindicatos con el fin de ganar influencia a través del diálogo con los dueños del capital está en realidad por los suelos.
 
La política de la UE agudiza la desigualdad de clases.
Además de que el neoliberalismo ya es un derecho constitucional en el modelo económico de la UE (Roma- / Tratado de Lisboa), tenemos en los últimos años una oleada de nuevos convenios y directivas que debilitan y reducen el poder sindical (pacto por el euro, el semestre europeo, el desplazamiento de trabajadores y la directiva de servicios ), además del llamado ‘Cuarteto Laval’ (cuatro jueces del Tribunal de Justicia de la UE para restringir la via sindical de luchar por sus derechos). Así el derecho a huelgas se redujo ya en varios países de la UE y los gobiernos han anulado convenios colectivos y bajado los salarios como en 12 estados miembros. Cuando se firmó el Pacto Europeo en 2011 dió un salto en su silla incluso el moderado y orientado al consenso el Secretario General de los Sindicatos Europeos John Monks quien dijo: “La UE va en contra de una Europa social […] Esto no es un pacto por la competitividad. Es un pacto perverso de reducción de niveles sociales con mayores desigualdades y un sistema laboral atípico”.
De la defensiva a …?
El movimiento sindical europeo no ha intentado una estrategia de resistir colectivamente el ataque de los empleadores y de la derecha. Pues todavía predomina la ilusión de un compromiso de clase existente en el cual el llamado ‘diálogo social pacífico dé resultados. No va a pasar mucho tiempo antes de que la nueva y brutal realidad se manifieste.
También en Noruega está el firme consenso de que los sindicatos se han debilitado y están a la defensiva. Se han resignado al hecho de que la legislación laboral se debilita y socava. Que el ‘dumping’ (use y bote) de los trabajadores y la criminalidad laboral va en aumento y las fuerzas del capital se fortalecen. Por ejemplo la organización de empleadores de Noruega (NHO), quien ahora respalda plenamente las políticas más antisociales del mercado y con menos democracia. Quieren descentralizar la fijación de salarios y quitarle a los trabajadores portuarios los derechos conquistados históricamente por tener un salario mínimo legal. La pérdida de éstos derechos representa un cambio magno en las relaciones de poder en el ámbito laboral.
En lugar de hacer frente a ésto con movilización y demostración de fuerza, los sindicatos proclaman una “alternativa de sustentabilidad” sin ningún tipo de concesiones o promesas por parte de los empleadores.
Las tendencias individualistas dentro del mercado laboral es la mayor amenaza para el empleo y el bienestar. Si las condiciones de fuerza actuales continúan así el modelo nórdico desaparecerá. La situación exige en otras palabras renovadas afrenta colectiva y métodos de pujanza. Y en este contexto los sindicatos tienen muchas lecciones acumuladas de su historia.
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Manifestación de los trabajadores en Alemania contra el tratado secreto de la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión TTIP

 

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