Fukuyama: Occidente ha entrado en una nueva era política. Y es terrible!

Publicado: 23.9.2016              noruego/today

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Francis Fukuyama (nacido el 27 de octubre de 1952 en Chicago) es un influyente politólogo  estadounidense de origen japonés. El Dr. Fukuyama ha escrito sobre una variedad de temas en el área de desarrollo y política internacional. Su libro “El fin de la historia y el último hombre”, publicado por Free Press en 1992, ha sido traducido a más de 20 idiomas.
Porqué terrible?
Durante 50 años, la tradición política en Occidente ha ligado a los movimientos populares a instituciones fuertes y partidos políticos de centro que enmarcan el debate político. Ahora todo se sabe. La verdad flota alrededor. -Y es terrible- dice el famoso politólogo Francis Fukuyama.
“Yo creo que nunca nuestros sistemas políticos han sido más transparentes que ahora. En teoría, esto debería conducir a una mayor confianza en el Estado para mantener a los líderes políticos responsables, y saber lo que está pasando. Pero el resultado ha sido todo lo contrario; ahora estamos mucho más conscientes de la corrupción y de los acuerdos oscuros a puertas cerradas; lo que es también parte de la política. Y eso lleva a aún más cinismo y desconfianza en las instituciones”.
Francis Fukuyama rara vez alza la voz. Ni siquiera en el caso del futuro de la civilización occidental.
“Se está empezando a derrumbar”, dijo el politólogo de fama mundial, y aunque él cree que la estabilidad política desde la Segunda Guerra Mundial ha creado riqueza y prosperidad en Occidente, hay muchos que creen que que todo está de lo más normal.
Pero no lo es. Estados Unidos y Europa se agita, y “estamos en una nueva realidad,” dice Fukuyama.
En estos meses, en la estela de Brexit, Donald Trump y el avance de la derecha en toda Europa, discuten los expertos de si Occidente ha entrado en una nueva era.
En una era en que las evidencias tienen un rol más pequeño que antes.
¿Cómo los votantes indignados pueden comprar de manera tan pasiva promesas de soluciones fáciles para problemas complejos de los políticos populistas?. ¿Cómo los medios sociales distorsionan el debate y refuerzan así la ira?. ¿Estamos viviendo en una sociedad del “hecho consumado”?.
La respuesta corta de Francis Fukuyama es “sí”.
“A partir de 1945, los extremos políticos en Europa fueron recortados. Comunistas y fascistas desaparecieron de la escena política y hubo que mantenerse más menos al medio. La estabilidad política en el período siguiente se basaba en un consenso sobre la democracia e instituciones democráticas sólidas. Esto duró al menos 50 años, y creo que esa fue la razón del crecimiento y la estabilidad en ese período. Pero ahora se está viniendo abajo”, dice Fukuyama en tono sereno.
“Hay un enorme descontento, y los votantes – sobre todo en el norte de Europa y Francia – se cambian de partidos de izquierda a derecha para mostrar su descontento y rabia contra la élite nacional. Pero también significa que el discurso está cambiando. La gente no cree en los viejos relatos de autoridad que los partidos tradicionales contaban. Los grandes partidos políticos de masas eran los que llevaban la orden del dia. Uno podía estar en desacuerdo sobre el grado de seguridad social o el estado de bienestar, pero era una discusión dentro de los marcos establecidos”.
Cuando Fukuyama mira hacia Europa y los Estados Unidos hoy en día solo ve desintegración, desunión y caos. Estamos en presencia de lo que él llama “la fragmentación de Occidente” y considera el hecho de lo que muchos están sosteniendo; “que no hay una verdad dominante en que la gente pueda estar de acuerdo”.
“Los estudios muestran que la confianza en las instituciones han caído en todas partes. Es tremendo en los Estados Unidos, donde las instituciones básicas tales como el Congreso, los medios de comunicación y los partidos políticos se han ido derrumbando en un período de 30 años. Y algo similar ocurre en Europa. La política europea en el siglo 20 se ha construido en torno a una gran cantidad de instituciones fuertes: sindicatos, iglesias y grandes partidos de masas: democristianos, socialdemócratas y comunistas, todos los cuales representaban bien organizados grupos sociales. Ahora todos ellos están a punto de colapsar. Esto es más evidente en la izquierda europea: “ya no hay partidos de centro-izquierda fuertes que solían estructurar la política europea. La base de electores está fragmentada y se ha vuelto hacia los nuevos partidos populistas”.
– Así que ha habido previamente una política que fue más dominada por la verdad y narrativas coherentes?
“Sí.”
– ¿Es la nueva era que nos encontramos ahora, una buena o una mala cosa?
Por primera y única vez en la entrevista la voz de Fukuyama da un pequeño salto y se vuelve una breve carcajada. Pero no es alentadora. Más lo contrario: como un leve contrapeso retórico a su sombrío mensaje:
“Es terrible”, dice.
Y la risa desaparece.
“Terrible”.
Decadencia política 
A sus 63 años de edad, Francis Fukuyama no cesa de evocar épocas históricas.
En 1989 golpeó la escena internacional con su ensayo titulado “El fin de la historia”. Lo cual en 1992 se amplió en un libro.
El punto básico se repite sin cesar: la Unión Soviética ha caído y las luchas ideológicas que movían la historia hacia adelante – en especial el capitalismo contra comunismo – ya ganaron. La democracia liberal occidental con los derechos humanos y la economía de mercado ha ganado. Y fue bueno.
Hoy en día, un cuarto de siglo más tarde, Fukuyama es menos optimista por Occidente.
En su reciente libro “El orden político y la decadencia política”  (2014) – que describe la raza humana desarrollada a partir de pequeñas tribus de cazadores-recolectores a la sociedad moderna – revela las grietas en el fundamento democrático liberal.
Para Fukuyama la estabilidad política se trata de tener instituciones fuertes – desde el Servicio Forestal hasta los pagos de impuestos al parlamento. Las instituciones crean estabilidad y la estabilidad crea oportunidades para la prosperidad y el progreso – por ejemplo escribe también sobre Dinamarca como una metáfora de la sociedad estable, rica y liberal.
Pero en los últimos “20-30 años” este desarrollo ha retrocedido. Fukuyama lo llama “decaimiento politico” o mejor dicho ‘deterioro político’.
Mussolini y Roosevelt
– Cuando Donald Trump y otros de los llamados populistas demuestran tener una relación superficial con la verdad, ¿porqué la gente que está tan indignada con la élite no le importa tener frente a si uno de ellos? o sólo quieren sacarle la lengua al sistema …?
“Depende de quién esté al frente. El tipo de movilización populista, que ahora vemos, puede tanto crear cosas fantásticas como terminar en cosas terribles. En la década de 1930 se produjo una situación similar con grandes problemas económicos y violenta rabia popular. En Europa llevó al poder a Hitler y a Mussolini, en los Estados Unidos llevó al poder a Franklin Roosevelt y el ‘New Deal‘. En otras palabras depende de cómo los políticos y la élite canalicen esta ira popular” dice Fukuyama.
El cap
 
Desde luego, no soy admirador de Trump
“Toda las políticas concretas que Donald Trump ha propuesto empeorarán aún mas la situación de las personas a las que supuestamente representa. Trump habló de la dominación de los ricos en los EE.UU., lo que la mayoría estará de acuerdo con eso, pero su solución al problema es sí mismo: “Soy tan rico que no necesito todo eso”. Pero esto no es una solución a largo plazo para el problema. Está por ejemplo la urgente necesidad de una reforma seria de la financiación de las campañas electorales, no sirve solo el éxito de un tipo rico. Se puede usar la ira de los votantes para crear reformas genuinas, y quizás sucederá en el futuro. Pero no será con Donald Trump”.
El populismo y el oportunismo
Una vez, Francis Fukuyama fue un conservador acérrimo.  Su salto a la fama fue aclamando que la utopía del comunismo fue finalmente derrotada. Pero poco a poco ha cambiado de parecer, como él mismo lo ha dicho anteriormente. En particular la crisis financiera le ha llevado a dudar del mercado libre. Hoy es Carl Marx quien se está colando más y más en sus libros.
Fukuyama está preocupado; por el crecimiento de la desigualdad, la disminución del apoyo a los sindicatos, la especulación financiera y los acuerdos de libre comercio que benefician más a los ricos que a las personas común y corrientes.
”Se entiende porqué la gente vota por los populistas” escribió en la revista Foreign Affairs en el verano. “El populismo es una etiqueta que las élites políticas se están pegando para ganarse el apoyo de los ciudadanos comunes.”
“Claro que esta era “terrible” que ahora vivimos lleva alguna pizca de justicia.
Es positivo por una parte de que algo del populismo y la desconfianza a las élites en los EE.UU. y Europa sean impulsados por algo real. La élite financiera en ambos continentes ha creado crisis como la del euro y la crisis de hipotecas de alto riesgo, una situación económica que benefició a los ricos a costa de seres humanos que les creyeron. No es de extrañar que haya una revuelta contra Goldman Sachs y la élite en Bruselas”, dice Fukuyama.
“Pero la situación se ha agravado por el oportunismo político. Los políticos que ven que se puede obtener la atención del público al decir cosas que son obviamente falsas, pero que rompen las normas de la etapa política anterior’.
El dominio de masas
– ¿Tiene la Internet y los medios sociales un papel positivo para la democracia, ahora que más gente puede expresarse, o es una cuasi verdad, porque todos hablan a la vez?
“Existe una creencia profundamente arraigada de que la gente común está motivada, interesada y conocedora suficientemente para tomar decisiones complejas acerca de la política. Mi experiencia de los Estados Unidos y especialmente en California es que no es así. En una democracia moderna de masas es una necesidad la delegación y la representación. Yo creo en la democracia representativa”.
En California, donde vive Fukuyama que tiene un poco como en Suiza, un sistema democrático donde los ciudadanos deben realizar un referéndum sobre todo, desde el presupuesto del estado a los impuestos sobre los cigarrillos. Esto se parece a los medios sociales. Todas las personas tienen derecho a voz. Pero si bien este coro puede tener un sonido hermoso y democrático, a Fukuyama no le impresiona.
»En cada votación allí se obtiene un manual de la comisión electoral, que es del tamaño de una guía telefónica. Cientos de páginas de espacio simple con la información. Te garantizo que nadie lo lee de hoja a hoja. Soy politólogo, estoy interesado en la materia, pero no tengo tiempo para eso. Esto lleva al ciudadano no a mejorar las políticas, sólo significa que las personas están siendo manipuladas a un nivel diferente”.
No hay información común
– ¿Qué pasa con el desarrollo tecnológico junto con la crisis de las instituciones?
“Los avances tecnológicos y la decadencia institucional son dos caras de la misma moneda: contribuye a la idea de que no hay una sola verdad que la gente pueda estar de acuerdo. El ancho de banda se ha ampliado enormemente en los últimos 30-40 años, y esto ha hecho que sea posible tener muchas y cortas conversaciones entre las personas que están de acuerdo, sin tener que depender de fuentes autorizadas de información.
Cuando yo era un niño, sólo había tres canales de televisión estadounidenses. Hoy en día, hay cientos, y ellos estandarizan sus contenidos. Hay medios alternativos como Fox News, que presenta sus propias interpretaciones y realidades. Así y todo no hay fuentes dominantes y únicas de información”.
– La tecnología puede, por supuesto, también utilizarse para mantener a los gobernantes ‘de una oreja’. Hay información correcta y hay fuga de información.
– Sí hemos entrado en una nueva era de ‘hechos consumados’, donde la confianza en las instituciones públicas está disminuyendo y en que la verdad se manipula, ¿qué podemos hacer para solucionarlo?
“Es muy difícil, es un resultado de fuertes fuerzas tecnológicas y sociales que son difíciles de controlar. Siento tener que decirlo, pero requiere de un fuerte liderazgo; un liderazgo que rechace estas tendencias “.
”Las instituciones ganan confianza haciendo un buen trabajo, y de muchas maneras no lo han hecho. Si pudieran generar un crecimiento económico y empleo de una manera creíble, sí que recuperarían la confianza”, dice Fukuyama.
Hace una pausa y toma una respiración profunda. Ahora él todavía está en duda.
“Pero también sé qué puede pasar, si el colapso de la confianza continúa.
Entonces no veo soluciones simples”.

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