La izquierda noruega y la nueva clase sirviente en el país

Publicado: 3.12.2017           steigan.no/noruego.today

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Nueva clase social en Noruega
“Ahora nosotros también tenemos una clase social completamente nueva en Noruega. Son aquellas personas a las que se les dice que no tienen derecho a nada. Solo tienen que agradecer y estar contentos de que al menos están aquí”, dijo Georg Schjerven Hansen quien trabaja en la oficina de ayuda a refugiados en Oslo al periódico Dagbladet.
El surgimiento de la economía neoliberal desde la década de 1990 no solo ha llevado a los más ricos a ser enormemente más ricos. Los pobres también se han empobrecido y ha surgido una nueva clase sirviente de bajos salarios, a menudo son inmigrantes con pocos derechos y en esencia tienen que tomar trabajos sobrantes del mercado laboral noruego. Ver artículo del la Organización Internacional del Trabajo sobre el trabajo doméstico de los inmigrantes a Europa. (en inglés).
El redactor sueco Mikael Nyberg del blog “Clarte” ha descrito cómo este nuevo mercado laboral ha resucitado una nueva servidumbre que desapareció como hace un siglo de la región nórdica. Es decir de Noruega, Suecia, Dinamarca, Finlandia e Islandia.
La directora Carola Lemne del periódico sueco Svenskt Näringsliv, recuerda en una entrevista en el semanario Dagens Nyheters de su infancia. “Teníamos una criada de Tailandia que podía casi arrastrarse de rodillas al servir y luego aparentar ser como una reina”.
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La economía petrolera noruega ha conducido a un período de altos salarios, no solo para los empresarios, sino también para los funcionarios sindicales y los grupos intelectuales.
En un artículo del periódico noruego de izquierda ‘Klassekampen’ (Lucha de Clases), la escritora noruega Sandra Lillebø enfocó la tendencia de los líderes “izquierdistas” de alto perfil de emplear una mujer para la limpieza y servicios varios en el hogar.
“Recuerdo muy bien el día en que me di cuenta que muchos de los que se decían estar en mi círculo social en nada se parecían a mí. Yo era bastante mayor y visitaba a una amiga. Hablábamos de conocidos comunes, que, como nosotros, trabajaban en el sector cultural. Hablamos de las becas de ellos, de las apasionantes misiones y los estudios en el extranjero. También de sus madres que se habían jubilado anticipadamente para cuidarles los nietos y asegurar así la auto-realización de sus hijos/as. En ese momento, yo era una mujer que trabajaba doble, casi sin descanso, pero si con varios proyectos sin realizar metidos en el cajón del escritorio.
A medida que avanzaba la conversación y darme cuenta de cuán común era entre nosotros, que éramos de izquierda, que algunos fueran tan privilegiados. Se me salieron las lágrimas.
Pero fue entonces cuando Sandra Lillebö le puso nombre a este fenómeno que la temperatura de la discusión subió al tope.
“En la edición del sábado del diario ‘Klassekampen’ noté dos textos. Uno de ellos era un reportaje sobre las tres más encumbradas funcionarias de ‘think tanks’ o laboratorio de ideas, Cathrine Sandnes, Marte Gerhardsen y Kristin Clemet, las cuales utilizan una criada para que les hagan las tareas domésticas. Más tarde se hizo evidente, para mi sorpresa, que muchos han interpretado este artículo de tratarse exclusivamente de un asunto de género.
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En cuanto a mí, abrí el periódico un sábado por la mañana y vi un caso que giraba principalmente en torno a la forma generalizada y aceptada por parte de la clase media para comprar servicios domésticos. Y especialmente el impacto que la difusión de estos servicios provocan en particular en aquellos que los realizan.
Por supuesto, el artículo de Sandra Lillebö fue interpretado como cháchara moral y no humanista.  Así es la cultura del debate noruego. Pero si nos fijamos en lo que ganan las tres más altos ejecutivos del ‘laboratorio de ideas Agenda‘ pues reciben un total de casi 4 millones de coronas noruegas anuales (cor.nor.an), (aprox. 485.000 de USD). Lo sorprendente es que estos salarios provienen de las cuotas que los trabajadores noruegos pagan a la Federación Nacional de los Trabajadores de Noruega! (Landsorganisasjonen).
La directora del laboratorio de ideas Civita, (liberal) Kristin Clemet tiene un salario de 2 millones de cor.nor.an. (aprox. 242.500 USD).
El secretario general de la Ayuda a los Refugiados (Flyktninghjelpen) Jan Egeland gana 1.195 000 cor.nor.an. (aprox. 144.107 USD).
La secretaria general de la Cruz Roja Noruega Åsne Havnelid gana 1.083.000 cor.nor.an. (aprox. 130.600 USD).
La directora del Cuerpo de Paz de Noruega Nita Kapoor gana 1.082.000 cor.nor.an. (aprox. 130.480 USD)
El secretario general de SOS-aldeas infantiles Svein Grønnern gana 1.031.000 cor.nor.an. (aprox. 124.330 USD).
La secretaria general de la Ayuda Popular Noruega Liv Tørres gana 909.000 cor.nor.an. (aprox.  109.600 USD).
Así mirando a estos ideólogos superiores de las organizaciones gubernamentales y de ayuda al desarrollo noruegas, están muy bien pagados por su tiempo de entrega y amor por el prójimo.
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El límite para pertenecer al 1% más rico de Noruega, en términos de sueldo, es de 1,6 millones de cor.nor.an. (aprox. 193.000 USD), escribe el diario Aftenposten, lo que la mayoría de estos ideólogos no han logrado avanzar aún para sobrepasar al límite “High”. Pero están justo por debajo, digamos entre el 1.5% más rico. Clásicamente, significa que pertenecen a lo que podemos llamar la burguesía de Noruega. Casi todos ellos han ocupado cargos en partidos políticos de izquierda o derecha. La mayoría de ellos no tienen ingresos de capital, pero tienen una red poderosa, que puede ser tan importante para seguir su carrera tanto hacia arriba como hacia abajo.

Esta nueva clase social puede darse el lujo de comprar servicios de la nueva clase de camareros, especialmente ahora que “un polaco” o una “dama thai” se han vuelto tan baratos.
A lo largo de la última década, las “organizaciones voluntarias” (ONG) se han convertido en una especie de agencias externas del aparato estatal noruego. Estas organizaciones han crecido, tanto en cantidad de empleados como en el volumen del capital que administran.
En Noruega las organizaciones de ayuda más grandes y más importantes del país han acumulado un total de 3.700 millones de coronas en el mismo período, (aprox. 446.135.000 USD) según las auditorias de 2012.
De los 3.700 millones, como la Cruz Roja Noruega, la Ayuda Popular Noruega, la Ayuda para Refugiados, la Ayuda de la Iglesia Noruega, Save the Children y CARE Noruega tenían a fines de 2012 alrededor de mil millones de coronas en efectivo. El resto, 2.700 millones, se invirtió en fondos mutuos y diversos valores de renta fija. Estas seis organizaciones tienen un total de 800 empleados, lo que representa aproximadamente el 20% de lo que tienen los ministerios.
Ya no son organizaciones voluntarias en el verdadero significado de la palabra. Son burócratas profesionales, que administran una parte de los ingresos del gobierno, y que pueden hacerlo con genuina aceptación del estado. De acuerdo a sus fortunas acumuladas, estas organizaciones pertenecen a las empresas más grandes de Noruega.
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                                                         Múltiples tareas, no solo domésticas

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