Lo hipócrita de Occidente

Publicado: 1.2.2016
 je suis ch

    Resúmen de un trágico país

Narra Eva Barlett (foto).

El 12 de noviembre de 2015, dos explosiones de hombres suicidas arrasó el barrio de Bourj al-Barajneh al sur de Beirut, matando a 45 e hiriendo a 200 más, muchos críticamente. Los terroristas atacaron justo antes de las 6 pm. en una estrecha y concurrida calle residencial y comercial, apuntando a la máxima mortandad y daños. Más habrían sido asesinados si no fuera por un hombre de la localidad, Adel Termos, quién abordó a uno de los atacantes suicidas que venían. Termos perdió la vida en la explosión, pero salvó a muchos otros con su acto de valentía.

Los bombardeos en el barrio de Burj al-Barajneh de Beirut, Líbano. Crédito Bilal Hussein / Associated Press

El 12 de diciembre de 2015, los terroristas explotaron un coche y más encima otro suicida se explotó en el barrio al-Zahra’a de Homs, Siria, matando al menos a 16 civiles, según las primeras informaciones de los medios de comunicación estatales sirios, e hiriendo a más de 50 personas, muchos críticamente. (actualizaciones posteriores señalaron 20 muertos y más de 100 heridos).

Las muertes y la destrucción con coche bomba cerca del hospital Ahli se hizo mayor porque los terroristas pusieron su bomba al lado de un camión de reparto de gas licuado. Más tarde, otro terrorista volvió a la escena y detonó su chaleco explosivo entre los equipos de rescate que habían venido a ayudar a los heridos.

Algo similar se repitió el 28 de diciembre de 2015, en al-Zahra’a, donde un coche bomba seguido de un suicida con chaleco bomba mató a 30 civiles, e hirió a más de 100. Una vez más, el 26 de enero (2016), los terroristas con coche y chaleco de explosivos explotaron en al-Zahra’a, matando al menos a 24 e hiriendo a más de 100, muchos gravemente, de acuerdo a los medios de comunicación estatales sirios.

El distrito de al-Zahra’a de Homs había sido bombardeado por terroristas varias veces antes de los ataques del 12 de diciembre, al igual que otras áreas de Homs, incluyendo el distrito de Ekrama, que sufrió un bombardeo de una escuela el 1 de octubre de 2014. Allí, los terroristas explotaron coche y chaleco junto a dicha escuela, matando a 45 personas, la mayoría niños y mujeres, de acuerdo al periodico al-Masdar Noticias. Imágenes de video mostraron gente aterrorizada, mutilados y niños muertos lanzados lejos del lugar de la explosión.

Los ataques terroristas no se limitan a Homs. En los últimos 5 años de esta guerra en Siria, los terroristas apoyados por Occidente han cometido enormes actos de terrorismo por toda Siria. El 30 de diciembre de 2015, los miembros de Da’esh (ISIS) triplebombardearon Qamishli, al noreste de Siria, al detonar por control remoto explosivos en tres restaurantes, matando al menos a 16 civiles. El 24 de enero 2016 Da’esh de nuevo usó explosivos en la ciudad, matando al menos a tres personas.

La lista de los ataques terroristas en Siria y su vecinos Líbano e Irak es una lista interminable y larga. Sin embargo, mientras que la gran mayoría de las víctimas son civiles, sus muertes no merecen la misma cobertura de primera plana como similares casos en Occidente. Los ataques terroristas no reciben las mismas declaraciones de condena y efusión de dolor emitido por los líderes occidentales cuando el terrorismo golpea sus ciudades.

Inmenso sufrimiento en Beirut y Homs

Hice una visita a Bourj al-Barajneh y al-Zahara, en noviembre y diciembre de 2015, respectivamente. Fui testigo de primera fila de ver las calles estrechas con sus edificios y viviendas destruidas, que emanaban un inmenso sufrimiento que la mayoría de los medios de comunicación occidentales pasaron por alto.

La tragedia de Bourj al-Barajneh se produjo un día antes de los ataques del 13 de noviembre en París, sin embargo, este último ataque a la capital francesa tendría titulares durante semanas. Los usuarios de Facebook cambiaron sus fotos de perfil a las imágenes de la bandera francesa. Los líderes del mundo, que guardaron en gran medida silencio sobre la tragedia de Beirut el día anterior y de los ataques terroristas ocurridos en Siria, se reunieron en París para marchar en solidaridad con sus víctimas.

La cobertura del atentado de Beirut en los medios de comunicación occidentales se cargó esencialmente con narrativa sectaria, relegando a los civiles asesinados como pertenecientes a un “bastión de Hezbolá” o un “barrio chiita”, y así esconder el hecho de que las víctimas aunque apoyen a Hezbolá, éstos son seres humanos comunes y corrientes que han sido blanco de terrorismo.

La zona libanesa de sunitas y chiítas es también el hogar de muchos cristianos y residentes palestinos. Cuando visité el lugar por la tarde después de ocurridas las explosiones del 12 de noviembre el lugar estaba atestado de peatones, motos y tráfico de automóviles circulando por esas calles y callejuelas estrechas que albergan un gran número de tiendas y puestos.

En el lugar de la segunda explosión, los residentes habían erigido un cartel conmemorativo y grande de Adel Termos, el joven que dio su propia vida para evitar una mayor pérdida de vidas. En la puerta de la escuela en la acera opuesta, colocaron una foto de Rawan Awad, un joven profesor que murió en los ataques. Una mujer de la localidad señaló las ventanas del segundo piso y me dijo: “pedazos de carne y sangre llegaron hasta a las ventanas de arriba. La explosión fue enorme”. Se dice que es la mayor explosión en Beirut durante años.

A lo largo de la calle su pusieron más fotos de víctimas de estos ataques terroristas: ancianos, niños, hombres y mujeres jóvenes, víctimas del terror respaldado por Occidente y la hipocresía occidental. Sus vidas no merecieron la pena ni la solidaridad mundial.

Terror en Homs
Je Suis … Ciego y Sordo

El aguijónazo que el pueblo libanés sintió cuando se centró la atención del mundo sólo en París, el día después de la masacre en Beirut, es un aguijón que los sirios han sentdio profundamente en los últimos cinco años.

Tomemos el ejemplo de Homs ‘al-Zahra’a. Cualquier información de los medios occidentales que cubre los repetidos atentados terroristas los hace refiriéndose a la narrativa de ‘conflictos puramente religiosos’.

Un barrio se describe como una zona “alauita”; otra zona “en poder del gobierno” (AP). Pero no se describe en términos de su realidad, un distrito que comprende una mayoría de alauitas, pero también un número considerable de cristianos, suníes y chiíes, muchos de los cuales son sirios internamente desplazados que se han trasladado a esta zona “en poder del gobierno” después de huir de la violencia de los terroristas en sus lugares de origen, como Alepo, Idlib y otors lugares.

La representación de al-Zahra’a simplemente como “un distrito alauita” está en consonancia con el proyecto sectario de la alianza de la OTAN en Siria, un sectarismo que la gran mayoría de los sirios rechazan. Representando al-Zahra’a simplemente como una “zona del gobierno” alimentando la narrativa occidental de lo malo que es el presidente sirio y además esconder a los lectores el sufrimiento de los civiles en cada ataque terrorista en al-Zahra’a. Este sufrimiento humano lo pude ver en mi visita del 15 de diciembre del 2015 en el lugar del hecho al reunirme con los familiares de los muertos.

Siguiendo con mi relato, el adolescente Yousef Abdullah me acompañó a través de las ruinas de los tres pisos de su vivienda, una casa para dos familias, destruída por un coche bomba que había explotado pocos días antes. Fue él quien rescató el cuerpo de su prima de 17 años, Caroline, aplastada bajo los escombros en la planta baja.

La pequeña tienda de ropa en la planta baja pertenecía a Anaya Abbas, de 50 años, muerto en la explosión. Su hijo, Alaa al-Hamwi, sólo días antes volvía a ver a su familia con franco de su puesto como soldado del ejército sirio y defensor de los ataques terroristas en la base aérea Kuweires. La familia al-Hamwi sufrió en grande. Primero la preocupación sobre la larga ausencia del hijo, luego la casa en el suelo y luego el asesinato del padre de familia Anaya Abbas.

Visitar al-Zahra’a es ver rostros notoriamente diferentes, son rostros atormentados, no como aquellos que nos muestran los medios de comunicación corrientes. Abundan muchas historias trágicas si los periodistas se interesaran en publicarlas. Lo triste es la hipocresía vista cuando se producen ataques terroristas en suelo occidental. Las trágicas historias del suceso son relatadas con tal afección que repugna..

En mi segundo relato un adolescente de nombre Yousef Abdullah me acompañó a ver las ruinas de su casa de tres pisos y donde vivían dos familias. Destruida por un atentado de cochebomba que había ocurrido pocos días antes. Fue él quien recogió el cuerpo de su prima de 17 años, Caroline, aplastados bajo los escombros en la planta baja.
La pequeña tienda de ropa en la planta baja pertenecía a Anaya Abbas, de 50 años, muerto en el bombardeo. Su hijo, Alaa al-Hamwi, habia vuelto a casa de su familia sólo unos dias antes. Era uno de los soldados sirios que defendían la base aérea Kuweires contra los ataques terroristas. La familia al-Hamwi sufrieron en grande. La preocupación sobre su hijo ausente por servicio, su vivienda destruída y ahora el asesinato de su padre Anaya Abbas.
Visitar al-Zahra’a es encontrarse con rostros diferentes. Son rostros atormentados, No es el que muestran los medios de comunicación corrientes. Hay muchas historias humanas si los periodistas se preocuparan de narrarlas. En cambio la hipocresía resalta cuando se producen ataques terroristas en suelo occidental. Éstas son transmitidas como lo único y más importante en el mundo noticioso.
La ONU decide quienes son los terroristas en Siria
Estas cartas son ignoradas sistemáticamente por la UNSC por el Secretario General, a pesar de que se basan en los estatutos y resoluciones de la ONU sobre el terrorismo.
Es sus últimas cartas, luego de los atentados terroristas en al-Zahra’a el 24 de enero de 2016 el Ministerio señaló la importancia de las fechas de los hechos con respecto a las próximas conversaciones de Ginebra.
Después de los los ataques del 12 de diciembre de 2015, el ministerio sirio envió sus cartas quejándose y solicitando el repudio del terrorismo en su país. La solicitud fue apoyada por Rusia, con su propio texto, y ésta fue rechazada en el Consejo de Seguridad.
Terror y más terror
La mayoría de los atentados terroristas mencionados anteriormente han sido reconocidos por Da’esh (ISIS), a quien Occidente dice que está combatiendo. Sin embargo vemos que no repudian los atentados de Homs, y tampoco condenan los bombardeos de Beirut, lo que revela una vez más la hipocresía flagrante de los líderes occidentales.
Después de los los ataques del 12 de diciembre de 2015, el ministerio sirio envió sus cartas quejándose y solicitando el repudio del terrorismo en su país. La solicitud fue apoyada por Rusia, con su propio texto, y ésta fue rechazada en el Consejo de Seguridad.
Terror y más terror
La mayoría de los atentados terroristas mencionados anteriormente han sido reconocidos por Da’esh (ISIS), a quien Occidente dice que está combatiendo, pero vemos que no repudian los atentados de Homs, y tampoco condenan los bombardeos de Beirut, lo que revela una vez más la hipocresía flagrante de los líderes occidentales.
En su discurso el 13 de noviembre 2015 el presidente Obama, como era de esperar, no hizo mención del sufrimiento provocado en Beirut o en Siria por los terroristas apoyados por Occidente. En su lugar, calificó la situación en París de “desgarradora” y pronunció: “Estamos unidos en la lucha contra el terrorismo y el extremismo”.
Para no ser menos, el vicepresidente Biden ofreció sus “profundas condolencias” y llamó a los ataques  “desgarradores” “escandalosos” y “trágicos” y además profirió: “Vamos a apoyarnos mutuamente”. “Vamos a estar unidos”. “No vamos a desfallecer”. “Nunca vamos a flaquear”. “Vamos a responder”. “Vamos a triunfar”. “Vamos a resistir”.
En su discurso del 21 de noviembre 2015, Biden, en sus palabras de apertura menciona a “Beirut”, y comentó: “frente al terror actuamos al unísono”. Sin embargo, su discurso se centró principalmente en lo de París y las iniciativas de socorro de la gente parisina después del ataque. Lo que hizo la gente siria en socorro a sus conciudadanos ni siquiera se nombró.  Como el donar sangre, después de los ataques, por ejemplo.
En lugar de mencionar la solidaridad de la gente en Beirut, o incluso dignarse a hablar de los ataques terroristas llevados a cabo contra sirios en toda Siria, Biden utilizó el resto de su discurso para hablar de los refugiados sirios y la “rigurosa selección”, “huellas digitales” y “verificación de antecedentes” que los refugiados pasan al entrar en los EE.UU. En otras palabras, él utilizó su plataforma para negar el sufrimiento del pueblo sirio, y en su lugar sutilmente adoctrinar a su audiencia en equiparar sirios con terrorismo.
Obama emitió una proclama “Honramos las víctimas del atentado en París” el 15 de noviembre de 2015, ordenando izar la bandera de Estados Unidos a media asta en la Casa Blanca y en todos los edificios públicos, puestos militares etc.
Hubo solo un párrafo, una declaración que condena en términos enérgicos los ataques terroristas en Beirut, Líbano, que mataron  a decenas e hirieron a cientos más. Lo hizo un funcionario Ned Price del National Security Council, ya que ni Obama ni Biden se dignaron hacerlo. (….) Ofrecemos nuestras más profundas condolencias a los familiares y otros seres queridos de los muertos y heridos en esta violencia. Los Estados Unidos se mantendrá firme con el Gobierno del Líbano, ya que trabaja para llevar a los responsables de estos ataques a la justicia … “.
Compare Ud. la encendida retórica en las declaraciones de París con esta pálida declaración sobre la tragedia de Beirut. Poco dolor se expresó, ni la “solidaridad inquebrantable” ni “la lucha contra el extremismo”.
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