Los EE.UU. deben prepararse para el derrumbe de Arabia Saudí

Publicado: 24.2.2016             steigan.no/noruego.today                        foto:Reuters

U.S. Secretary of State John Kerry meets with Saudi King Salman bin Abdulaziz at the King's farm, on the outskirts of Riyadh

En una generación Arabia Saudita ha sido un eje motor de la política estadounidense en Oriente Medio. El reino árabe se ha asegurado la entrega de petróleo a la superpotencia americana a cambio de su seguridad y que Estados Unidos haga la vista gorda a las decapitaciónes, al régimen autocrático y a la exportación de extremismo wahabitti, o mejor dicho su colaboración.
Los decapitadores de Riad siempre han estado seguros de que Washington los llame “moderados” y nunca les crea problemas para ellos en los foros internacionales. Pero este “idilio” se cree en Washington está a punto de finalizar.
Es el periódico en línea El Economista que escribe ésto y también The Atlantic. el periódico es parte de los medios de Atlantic Group, que también entre otras cosas publica Defensa One y es dueño del Government Executive Media Group. Los editores suelen tener muy buenas fuentes informantes en el gobierno de USA.
Los autores son Sarah Chayes, que está vinculada a la Fundación Carnegie, y Alex de Waal quien es director de la Fundación Mundial de la Paz.
Ellos escriben:
De hecho, Arabia Saudita no es en absoluto un estado. Hay dos maneras de describirlo: como una empresa política con un modelo de negocio inteligente, pero en última instancia insostenible, o como una entidad tan corrupta como  una organización criminal integrada vertical y horizontalmente. De cualquier manera, no puede durar. Hace rato que los círculos de poder estadounidenses decidieron planificar el colapso del reino saudí.
Una ‘organización criminal integrada verticalmente y horizontalmente’! Una excelente formulación con una descripción precisa. Lo oyen todos?
Chayes y de Waal escribe en sus conversaciones con los líderes militares y otras personas en el aparato de gobierno americano que se han sorprendido de lo sorprendidos que están con la perspectiva de un colapso Saudí.
Los autores escriben que el rey Salman (80) no es exactamente un hábil político, y que ha puesto en marcha una serie de medidas, cada una de las cuales implica un gran riesgo:
La ejecución de disidentes, de embarcarse en guerras en el extranjero, asuzar las rivalidades sectarias para desacreditar las quejas de los chiíes y aumentar el fervor nacionalista.
Chayes y de Waal ven tres escenarios: una lucha de fracciones en la familia real, problemas en las guerras en Yemen y Siria o una revuelta interna, posiblemente por yihadistas. Los autores creen que las agencias de seguridad de Estados Unidos y otras entidades tan pronto como sea posible deberían comenzar a planificar lo que hay que hacer cuando Arabia Saudita se derrumbe.
y ha derramado puñados de dinero y recursos en el movimiento yihadista en el Oriente Medio y el Norte de África. Por otra parte, el país, que se considera a sí mismo como “el guardián de los dos santuarios,”  financia la costosa misión por todo el mundo para su variante extremadamente conservadora y especial del Islam – el wahabismo – también llamado petro-Islam.

Además Arabia Saudita utiliza el 10,4% de su PIB en gastos militares. Está entre los 15 en el mundo y hoy el doble del que le sigue, los Emiratos Árabes Unidos. Èsto no quiere decir que la clase real saudita estén a salvo en sus palacios, quizá todo lo contrario.

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