¿Quién ganó la guerra de Vietnam?

Publicado: 5.5.2016                Mikael Nyberg/steigan.no/noruego.today

 

¿Quién ganó la guerra de Vietnam? El 30 de abril de 1975, no es difícil de decir. Ya todo el mundo lo sabía. Vimos las estrellitas blancas y las barras rojas arriarse y enrollarse y el último helicóptero despegar de la embajada de Estados Unidos en Saigón. Pero la cuestión no es, como se podría pensar, una respuesta obvia.
En 1968 los EE.UU. tenían medio millón de soldados en guerra en el sudeste asiático. Grandes áreas de Vietnam eran “zona libre de fuego” donde el ejército estadounidense y sus aliados atacaron y bombardearon la población de manera indiscriminada. Siete años más tarde, la guerra estaba perdida para los líderes del gobierno en Washington. ¿O no es así?
Un artículo en Clarté No 1/2016 nos cuenta:
Walt Whitman Rostow, uno de los estrategas de la guerra, no vio lo que nosotros vimos en la primavera de 1975.
Los padres de Rostow eran socialistas activos; refugiados de Rusia antes de la revolución. El hijo hizo una carrera académica en la nueva tierra americana. Fue uno de los mejores y más brillantes.
En 1960 ideó una escalera para que la gente del mundo pudiera subir. Todos los países, incluso los más subdesarrollados podrían a través de un despegue formidable unirse al círculo masivo de consumo de las sociedades industrializadas.
Rostow se convirtió en asesor presidencial y experto en problemas de los países en desarrollo. En 1961 viajó a Vietnam del Sur en nombre del pdte. Kennedy. Al volver a casa insta al presidente a “una escalada militar en todo el Vietnam”.
Lyndon Johnson lo nombró asesor de seguridad nacional. Rostow propone una escalada de la guerra. O sea tropas de infantería más bombardeo. La infiltración comunista debía ser arrancada de raíz, dice. En 1965 los Estados Unidos comienza a bombardear objetivos seleccionados al norte de Vietnam. Pero Rostow quiere más. Abogó por una “campaña de bombardeo sistemático y sostenido” que proporcionará el máximo efecto psicológico.
La guerra del Vietnam
Con gran avidez cuenta los cadáveres de los enemigos y los ‘enemigos sospechosos’ que se pueden resumir en cientos de miles de personas. Los cálculos indican cada vez hacia una victoria final – sólo que falta un poquito…
“Estábamos equivocados, terriblemente equivocados”, escribe quejándose en sus memorias el entonces ministro de defensa de USA Robert McNamara.
Pero Rostow no se queja:
– Yo no niego por un momento que nos cansamos de la guerra y trajimos a nuestras tropas a casa. No niego que Vietnam fue una pésima guerra y que fue muy dura para los veteranos y sus familias y muchas otras cosas … Me gustaría añadir si que creo que hemos logrado los objetivos estratégicos que Lyndon Johnson y sus colegas definieron.
El comunismo se detuvo antes de llegar a Tailandia, India y los campos petroleros del Golfo Pérsico.
Walt Whitman Rostow era un admirador típico del capitalismo de bienestar que surgió en esta parte del mundo después de la Segunda Guerra Mundial. Era un ‘ingeniero social’. Dio por sentado el keynesianismo y aplaudió el consumo masivo y los sistemas de seguridad social. La lucha de clases, el desempleo y otros problemas que ocupaban a Karl Marx pertenecían a una etapa pasada en la escalera de Rostow.
De la misma forma que el colonialismo y el imperialismo. Era la erupción del nacionalismo del que una sociedad de consumo masivo crecía.
Ahora Estados Unidos podría ayudar a los países de más abajo de la escalera a su despegue. Era arriesgado, escribió Rostow, si es que estos países se quedan atascados en un “nacionalismo reactivo”. Los países desarrollados deben evitar que un proceso de este tipo “destruya el mundo”. Si es necesario hay que evitarlo por la fuerza.
La confianza en la ‘ingeniería social’ ya no está de moda. Al contrario, los gurus ideólogos de hoy ruedan de arriba hacia abajo en las escaleras.
La característica más distintiva de Rostow y sus seguidores es la incapacidad para ver la importancia de los pueblos oprimidos en el progreso social.
En la década del 1900 las revoluciones y guerras de liberación nacional mejoraron la vida de cientos de millones de personas en la periferia del capitalismo. Estos trastornos en la periferia crearon las condiciones previas para la democracia, el consumo masivo y las mejoras sociales que Rostow da por sentado.
La revolución rusa hizo más fácil para los trabajadores de otros países poder luchar por sus derechos civiles, democráticos y sindicales. Del mismo modo alentó la guerra de liberación nacional en Vietnam los movimientos populares en todo el mundo, también en el centro del capitalismo.
Además nació un nuevo sistema de seguridad laboral y social, menos opresión en las fábricas p.ej 8 horas laborales, la reducción de las desigualdades de ingresos, la mejora de la condición de la mujer y mucho más.
Sin embargo, hay una parte de verdad en la evaluación de la guerra por Rostow. La fuerza liberadora y revolucionaria se debilitó en el fuego del infierno que la máquina de guerra de los Estados Unidos llevó a cabo en los bosques, pueblos y cultivos de arroz.
Cuando las estrellitas blancas se enrollaron en Saigón y el último helicóptero se fue, comenzaron a ‘desenrollarse’ los fieros avances contra los movimientos populares en el mundo. Se inició en el sur con el golpe de estado en Chile y continuó hacia el norte con los cambios neoliberales.
La escalera de Rostow se mantiene, pero la sociedad en los escalones superiores de esa escalera ahí es donde termina. Ya no es el paraíso de bienestar que él mantuvo a la vista. La escalera tiene un nuevo nombre. Se llama desde los años de Thatcher en Gran Bretaña ‘TINA’, sigla en inglés:
‘THERE IS NO ALTERNATIVE’ no hay alternativa. ‘No hay otra salida’ en español.
Al primer ministro chino Zhou Enlai se le preguntó en 1972 qué cree que resultó de la revuelta en Francia. ¿Qué importancia le da?
– Es demasiado pronto para decir, respondió.
De hecho, era probable que la conversación era de la revuelta de mayo en Francia en 1968, pero la respuesta sigue siendo digna de reflexión. El final de la guerra de Vietnam no se ha resuelto. Es demasiado pronto para decir cómo termina.
Cuando Walt Rostow muere en febrero de 2003, los Estados Unidos parece haber dejado la retreta de Saigón atrás. La Unión Soviética ya no existe. El síndrome de Vietnam, la resistencia a nuevas guerras se disuelve después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y los estrategas de hoy se declaran abiertamente por un imperialismo que llevará al mundo a una Pax Americana.
El conocido periodista y escritor Thomas Friedman escribió en el New York Times: “Para que la globalización funcione, América no dudará en actuar como la superpotencia todopoderosa que es. La mano invisible del mercado no funcionará sin un puño invisible. McDonald’s no puede florecer sin McDonnell Douglas ni el constructor de aviones de combate F-15 sin el puño invisible que hacen que el mundo sea seguro para las tecnologías de Silicon Valley. Su nombre es el Ejército de los Estados Unidos, la Fuerza Aérea, la Armada y la Marina “.
Así ruedan los EE.UU. en Kabul y Bagdad apoyados por una comunidad mundial inventada. Dos meses después de la muerte de Walt Rostows emerge victorioso George Bush en el portaaviones Abraham Lincoln en el Golfo Pérsico y grita: “Misión cumplida”.
Hoy en día el orgullo está como cola de perro entre las piernas, y los sueños de una omnipotencia estadounidense disipados. La guerra continúa y cómo va a terminar no es posible saberlo. Depende de lo que hagamos juntos.
Tenemos mucho que hacer. Suecia es socio de guerra de Estados Unidos y corremos el riesgo de acabar en la OTAN si no nos desligamos.
Y la escalera de Rostow ahi está. Deberiamos hacer algo.
Mikael Nyberg, Clarté 1/2016

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