RAND Corporation percibe la guerra USA vs. China

Publicado: 10.9.2016                            steigan.no/noruego.today

 

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La firma RAND Corporation fue fundada por Douglas Aircraft Company para asesorar al Ejército de Estados Unidos. La institución está financiada por el gobierno estadounidense y varias corporaciones. Cuando se habla de RAND es la fuerza del poder quien habla. Es así de simple. Por lo tanto hay muchas razones para reflexionar del último informe del grupo de expertos allí.  Se titula “Guerra con China – Pensando en lo Impensable”.
Los neoconservadores en los EE.UU. han jugado con la idea de una guerra con China desde hace 20 años. Un grupo llamado  ‘Proyecto para un Nuevo Siglo Americano’ (PNAC), con Robert Kagan y William Kristol a la cabeza, quienes perciben que la guerra contra el terrorismo desemboque en una guerra contra China. Pero ahora es RAND el que habla, y es mucho más grave. Como dato informativo estos neoconservadores ya han sido adoptados por Hillary Clinton. 
Una guerra premeditada entre los Estados Unidos y China es muy poco probable, pero el peligro de una crisis mal manejada podría desencadenar hostilidades que no pueden ser ignoradas. Por lo tanto, mientras que el estado dice no querer la guerra, los militares de ambos estados tienen planes de pelear.
Tomando en cuenta que la capacidad de defensa área china (A2AD) mejora, los Estados Unidos ya no pueden estar tan seguros que la guerra conduzca a una victoria decisiva. Este análisis vislumbra distintos rumbos que una guerra con China podrían tomar y sus posibles consecuencias.
En otras palabras no ven probable una guerra con China, pero aún así piensan en cómo dicha guerra se desarrollaría. Sus conclusiones son las siguientes:
Ambas partes sufrirían grandes pérdidas en sus fuerzas armadas en caso de un conflicto grave. Hoy la pérdida para los EE.UU. podría ser una fracción relativamente pequeña de sus fuerzas desplegadas, pero si significativa. La golpiza a los chinos podría ser mucho más dura que la de China a EE.UU. resultando una sustancial baja a las fuerzas chinas.

Esta desigualdad se va encogiendo a medida que el escudo anti misil chino A2AD  (anti-acceso  o zona escudada) mejora. A futuro (2025) las bajas de EE.UU. podrían oscilar entre significativas y pesadas. Las bajas de  China seguirían siendo mayores, aunque menos que hoy (2015), debido a la degradación de la capacidad de ataque de Estados Unidos.
El A2AD de China será cada vez más difícil de penetrar por EE.UU. reduciéndole así la posibilidad de una victoria militar, incluso en una larga guerra.
RAND cree que China va a sufrir las mayores pérdidas en tal guerra, pero que las pérdidas de los Estados Unidos aumentará y China disminuirá si la guerra viene en 2025, cuando se espera que la capacidad de China para denegar el acceso de las fuerzas de Estados Unidos a sus áreas vecinas (A2AD) será mucho mayor que la actual.

RAND no cree que una guerra entre los EE.UU. y China conduciría a la utilización de las armas nucleares. Esto es una atrevida suposición, sobre todo porque en ambas partes se están desarrollando armas nucleares tácticas que están pensadas para ser utilizadas en ese tipo de conflictos, tales como la bomba nuclear teleguiada estadounidense B61.
Ellos no creen que China va a atacar tierras estadounidenses. Esto es una suposición aún más audaz, primero porque cualquier ataque de Estados Unidos al territorio de China la invitará a responder de la misma forma y segundo porque China está desarrollando armas especialmente diseñadas para el ataque hipersónico de largas distancias.
Sería incorrecto tomar el análisis de Rand como una invitación para ir a la guerra contra China. Es casi lo opuesto, y recomendó la creación de líneas de contacto entre los EE.UU. y China para evitar una guerra por causa de un malentendido.
EE.UU. vs.China y preparativos bélicos
No obstante, las recomendaciones de RAND vienen de un modo que alienta a mejorar las posibilidades de Estados Unidos para conducir una guerra contra China.
Los Estados Unidos deben reducir el efecto del A2AD chino mediante la inversión en plataformas de fuerza mayor, con capacidad de supervivencia por ejemplo en los submarinos, y en la lucha contra el A2AD con misiles balísticos de alcance medio, por ejemplo.
Los Estados Unidos deben hacer un plan de contingencia con aliados claves, especialmente con Japón.
Los Estados Unidos deben garantizar que los chinos estén conscientes de la posibilidad de resultados catastróficos para ellos incluso si una guerra no se ha perdido militarmente.
Los Estados Unidos debe mejorar su potencial de sostener intensas operaciones militares.

Los líderes de Estados Unidos deben tomar medidas de negar el acceso de China a los productos y tecnologías de punta por si acaso de una guerra.
Estados Unidos debe adoptar medidas que amortigüen la interrupción de productos imprescindibles de China.
Además, el Ejército de EE.UU. debe invertir en las capacidades A2AD terrestres y permitir que los socios de Asia oriental monten una defensa fuerte, mejoren la colaboración con otros socios, especialmente Japón, y contribuir a la expansión y profundización de las relaciones Sino-U.S. para la comprensión militar-a-militar y cooperarse para reducir peligros de errores de percepción y de cálculo.
Se recomienda, por tanto, más submarinos cerca de China, varios misiles que puedan golpear a China, armar más a Japón y otros países vecinos para participar en una guerra contra China, actualizar a los Estados Unidos para ser capaz de resistir una guerra prolongada, impedir que China se surta de materias primas estratégicas, de tecnología etc.
Cuando los líderes chinos leen estas recomendaciones, ellos, naturalmente, van a tomar sus medidas para neutralizarlos. Algo que seguramente ya han comenzado, y entonces tenemos una espiral bélica que apunta a una guerra entre los EE.UU. y China.
El presidente chino Xi Jinping y su personal ya lo tienen en cuenta, por lo tanto, utilizan una estrategia a muchos niveles, donde los instrumentos más importantes son la económica y no lo militar. China está ofreciendo a los potenciales aliados de Estados Unidos que participen en su vasto proyecto de inversión “Una via – una constelación” y para la mayoría de los líderes políticos esto es mucho más tentador que armarse para una guerra.
En segundo lugar, el desarrollo de la tecnología de armas de China con misiles que pronto podrían reducir los portaaviones estadounidense a “blancos fáciles” sin la capacidad de defenderse a sí mismos. Y China está a punto de superar a los EE.UU. en la tecnología espacial y de misiles hipersónicos. China no tiene ninguna razón para desear una guerra con Estados Unidos. China tiene mucho que ganar al continuar su desarrollo económico y tecnológico. Sin embargo, China toma la amenaza militar de Estados Unidos en serio y no tiene la intención de perder la guerra tampoco. Los misiles intercontinentales Dongfeng-41 de China se dice que tienen un alcance de al menos 15,000 kilometros y de ser capaz de alcanzar Nueva York durante increíbles 21 minutos.
Si los líderes de Estados Unidos creen que pueden bombardear Pekín sin esperar respuesta con un bombardeo de Washington, pues deberían tan pronto como sea posible reflexionar  sobre la realidad.
En esta perspectiva Rand crea una situación peor, a pesar de sus garantías de que no quieren la guerra. Las sanciones y cerco militar es también una forma de guerra, y eso lo conocen muy bien los líderes chinos.
Leer más (ingles)
“Quien autorizó la preparación de guerra contra China?
Who Authorized Preparations for War with China? By Amitai Etzioni

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