Tesis del “aprendizaje en las ciencias penales y criminológicas”. Parte I

Publicado: 2.52016               Liyanis Santana Santana/noruego.today

Crimin.jpg

Nuestro sitio noruego.today abre espacio para que tesis de doctorandos puedan ser publicados aquí. La candidata a doctora en ciencias penales srta. Liyanis Sanatana Santana, estudiante en la Universidad de Pinar del Rio, Cuba expone:
______________________________________________________________________

EL PROCESO DE ENSEÑANZA- APRENDIZAJE EN LAS CIENCIAS PENALES Y CRIMONOLÓGICAS: VALORACIONES CURRICULARES

AUTORES:

MsC. Liyanis Santana Santana,   Profesora Asistente de Derecho Penal, Jefe de la Disciplina de Ciencias Penales y Criminológicas de la Carrera de Licenciatura en Derecho en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas de la Universidad de Pinar del Río “Hermanos Saíz Montes de Oca”. Cuba.

Email: sofia@upr.edu.cu

Dra. C. Tania Yakelyn Cala Peguero, Profesora Titular, Directora del Centro de Estudios de Educación Superior. Universidad de Pinar del Río “Hermanos Saíz Montes de Oca”, Cuba.

Email: taniac@vrect.upr.edu.cu

Lic. Jorge Luis Rodríguez González, Profesor instructor de Criminología de la Disciplina de Ciencias Penales y Criminológicas de la Carrera de Licenciatura en Derecho en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas de la Universidad de Pinar del Río “Hermanos Saíz Montes de Oca”. Cuba.

Email: sofia@upr.edu.cu

                    

                                                                                                 

Resumen:

El proceso de enseñanza- aprendizaje en las ciencias penales ha estado marcado por rasgos de enseñanza tradicional que no guían al estudiante hacia la construcción activa de  sus saberes. El diseño, la ejecución y la validación curriculares, así como la relación de integración entre los componentes personales de dicho proceso, son condiciones imprescindibles para dinamizarlo y fundamentarlo científicamente.

Palabras claves:

Derecho, ciencias penales, currículo, proceso de enseñanza – aprendizaje, componentes didácticos

Abstract:

The teaching- learning process in criminal science has been marked by features of traditional teaching that does not guide the student toward the active construction of their knowledge. The design, implementation and the integration relationship between personal components of this process are essential to build momentum and scientifically it conditions.

Key words:

Law, criminal science, curriculum, teaching-learning, educational components

INTRODUCCIÓN

Cuando se hace referencia a la formación educacional del hombre no debe olvidarse que la instrucción jurídica representa, en este sentido, un eslabón primordial, ya que las decisiones normativas, en su mayoría, afectan casi siempre a una colectividad de personas e influyen directamente en la vida social de las mismas. Una desfavorable instrucción jurídica, traería nefastas consecuencias  en la aplicación de las normas y reglamentos legales vigentes en el país, provocándose, además, la vulneración de los derechos de los ciudadanos.

La enseñanza en Cuba  de las Ciencias Penales y Criminológicas  ha estado signada por la fragmentación, la atomización, el “aislamiento” de los contenidos- específicamente del sistema de conocimientos- y la falta de integración de la evaluación como componente esencial del proceso de enseñanza- aprendizaje.

La cientificidad de la enseñanza es impensable sin la transformación del pensamiento profesoral hacia nuevas concepciones didácticas, que posibiliten solidificar el nuevo modelo del universitario que nuestra sociedad necesita; o sea,  ello se podrá  alcanzar  si se comprende  la importancia que posee la didáctica y su estudio para el proceso de enseñanza- aprendizaje del estudiante de Derecho en sede penal.

DESARROLLO

La Universidad debe planificar el aprendizaje, considerando los recursos técnicos, humanos y materiales de la institución para que las acciones secuenciadas y planificadas que se reconocen como currículo se reviertan en una relación dialógica “docente- dicente” y “sociedad”.

La autora considera que el currículo está direccionado por las acciones planificadas con relación al aprendizaje y por tanto, se precisa de una valoración anticipada de elementos institucionales que propendan al cambio cualitativo del estudiante, acercando su aprendizaje a su contexto socio- cultural.

Se define el currículo como  una modelación integrada del profesional que se quiere formar : modelación porque partiendo de una necesidad social la Carrera concibe una representación ideal  con relación a qué profesional necesita formar para cumplir el encargo social a él encomendado; e integrada, en tanto solo será alcanzable si se establece una relación fundamentada entre el problema, el objeto de trabajo como el sistema sobre el que actuará utilizando como metodología el modo de actuación profesional; campos de acción como los  espacios donde ejecutará su modo de actuación profesional y las esferas de actuación  como los lugares en que se manifiesta la interacción del jurista con el objeto de la profesión, desde el modelo del profesional y que trascienda al Plan de Estudio, los Programas de disciplina y asignaturas y sus relaciones didácticas. Para lograr ejecutar eficientemente el currículo se consideran  imprescindibles para la  presente investigación, las relaciones  siguientes:

  • Entre el diseño, la ejecución y  la validación curriculares
  • Entre los elementos personales del proceso de enseñanza- aprendizaje
    1. Relaciones entre el diseño, la ejecución y  la validación curriculares

Si  el currículo  ha sido  reconocido como una modelación integrada del profesional, su diseño es la  ideación científica de un sistema que concibe   de forma orgánica las interacciones entre los elementos de esa modelación integrada del profesional, a saber: entre el modelo del profesional; los objetivos generales de la Carrera, el Plan de Estudio, los  Programas de Disciplinas y los de sus Asignaturas.

En esa concepción o ideación científica, se precisa comprender la sinergia que debe caracterizar el rol proactivo de la universidad con relación  al proceso formativo  de los profesionales que demanda la sociedad actual, preparados para solucionar los problemas profesionales desde la metodología del modo de actuación profesional.

Por su parte, la  ejecución del currículo consiste en la implementación de aquel sistema orgánico y planificado de ideas en torno  al proceso de formación de profesionales, considerando el protagonismo de dicho proceso, igualmente sistémico, de enseñanza- aprendizaje, desde la fundamentación didáctica de sus leyes y componentes fundamentales.

Para dar cumplimiento a la función docente actual de las universidades, se impone reforzar el sistema de aprendizaje abierto y significativo para el estudiante, capaz de estimular su participación consciente  para  lograr la integración de conocimientos y desarrollar capacidades y habilidades variadas. En este proceso renovador que desplaza la enseñanza tradicional, las interrogantes fundamentales serán ¿qué es lo que se debe enseñar? y  ¿qué es lo que se ha de aprender?

El proceso de enseñanza se fundamentará en métodos que permitan al estudiante interactuar con la información académica, de forma tal que se auto-reconozca como ente activo en la construcción de su propio conocimiento, lo cual determinará que su aprendizaje sea significativo de cara a su perfil profesional.

La autora coincide con la doctora  Teresa Díaz Domínguez  en su visión de que la Carrera, como macro proceso didáctico, contiene la cualidad  de subordinar al claustro docente que debe tributar  desde la implementación de las Disciplinas y asignaturas docentes, a las exigencias contenidas en el Modelo del Profesional que se desea  formar. Siendo así,  los profesores que se  integran en diferentes colectivos son los ejecutores y los  responsables de que el proceso de enseñanza- aprendizaje  se ajuste al diseño y ejecución curriculares.

Como un eje transversal del diseño y la ejecución  y no momento final, se entiende  la validación curricular: “La validación curricular no es un momento final en que al terminar de impartirse se haga una valoración comparativa de lo que se había planificado y de lo que se ejecutó sino es el momento que ha de ir regulando y definiendo la formación del profesional entre el diseño y la ejecución curricular. Sobre todo de acuerdo con los intereses que muestren en este proyecto los estudiantes.” (Díaz, 1998, s/p).

“Al establecer la relación entre estos tres elementos pudiéramos aproximarnos a la conclusión de que si el trabajo didáctico que deben realizar los docentes durante este proceso no es el mediador para lograr el enlace, se pierde la adecuada relación porque una carrera o especialidad en la Educación Superior debe marchar con todos sus factores desarrollando un ciclo continuo de diseño y ejecución del currículo y cuyo elemento mediador es la validación”. (Díaz, 199, s/p).

    1. Relaciones entre los elementos personales del proceso de enseñanza- aprendizaje

En el proceso de enseñanza- aprendizaje en general y el proceso de enseñanza- aprendizaje en las Ciencias Penales y Criminológicas en particular, se advierte la articulación de relaciones didácticamente fundamentadas entre los componentes personales y no personales (de estado y operacionales) de dicho proceso formativo escolar . Los primeros están conformados por el problema, el objeto, el objetivo, el contenido,  el método, los medios, las formas y la evaluación; mientras que los segundos se definen por la relación docente- discente.

El componente  debe entenderse como parte o elemento del objeto, del proceso del  que forma parte en su composición y en conjunción con los otros forman el todo: en esa relación queda  conformada la  estructura del proceso en cuestión. La integración de todos los componentes da lugar al sistema, asumido  en este caso como  el  proceso de enseñanza- aprendizaje.

Por su parte, las relaciones son vínculos gnoseológicos que develan las tributaciones que se establecen entre conceptos o categorías, a partir de la determinación de la esencia de estos, que permiten establecer axiomas y regularidades de dichos constructos teóricos.

En el proceso de enseñanza-aprendizaje se advierten como componentes personales históricamente reconocidos,  el docente y el discente, cuya relación determinará la dinámica de dicho proceso y acercará o alejará al sujeto que aprende  a la construcción de sus propios conocimientos.

Una concepción identificada como tradicional concibe el aprendizaje como un asociacionismo ingenuo, determinado por la emisión de información del docente, objetivando ese aprendizaje, precisamente por quedar desplazados el ritmo y estilo de aprendizajes de cada estudiante, la creatividad de los mismos y entronizada la actividad cognoscitiva como memorística. Con acierto se argumenta, que las limitaciones de una enseñanza tradicional con relación al aprendizaje del estudiante son claras: el profesor monologa, diserta y el estudiante escucha, apunta, sin apenas reflexionar. El discente resulta aprobado si demuestra pericia en reproducir todo el conocimiento que en él el docente ha depositado.

Se reconocen  como premisas fundamentales que dinamizan  y articulan la relación docente- dicente  las siguientes:

  • La enseñanza tendrá en su centro al sujeto que aprende,  y su aprendizaje será significativo no solo porque le permite desarrollar el modo de actuación profesional, sino porque posibilita  el desarrollo integral de su personalidad y la interacción con otros individuos que coparticipan en el  proceso de enseñanza- aprendizaje.
  • En el  proceso de enseñanza- aprendizaje en la Disciplina de Ciencias Penales y Criminológicas el alumno tiene  el rol protagónico bajo la orientación, guía y control del profesor, el cual respetará los estilos de aprendizaje del primero, creando estrategias educativas personalizadas y negociadas.
  • La educación vista como proceso social, vital e individual, lo que significa que el individuo se apropie de la cultura social y encuentre las vías para la satisfacción de sus necesidades cognitivas y espirituales que se centrarán en la solución de problemas profesionales a través de la impartición de justicia como modo de actuación profesional.
      1. ¿Cómo deben relacionarse los componentes personales del proceso de enseñanza- aprendizaje en la Disciplina de Ciencias Penales y Criminológicas?

La comunidad educativa ha sido llamada a perfeccionar el proceso de enseñanza -aprendizaje. En la Disciplina de Ciencias Penales y Criminológicas se precisa, en primer lugar, de la integración de los diferentes componentes didácticos, tributando al modo de actuación del jurista desde un proceso integrador en la formación del profesional. La integración se asume como el proceso mediante el cual las partes, componentes, rasgos, elementos, se interrelacionan en una totalidad mayor, fusionándose, sintetizándose, en una nueva cualidad, por tanto,  diferente a las partes aisladas, separadas, pero reflejadas en aquella. La integración del  proceso de enseñanza- aprendizaje debe estructurarse con un enfoque sistémico, para permitir a los educandos la adquisición de los conocimientos y el desarrollo de habilidades. De forma paralela, la misma debe contribuir al desarrollo de la actividad creativa y la formación de convicciones en los estudiantes.

La relación alumno-profesor e incluso, alumno-profesor-alumno, debe dinamizarla los principios del carácter reflexivo y consciente del sujeto que aprende, y el principio de profesionalización.

Un principio es una regla  que debe seguirse como premisa necesaria para la consecución de cierto propósito. Su construcción es el resultado del proceso de   comprensión y abstracción conscientes de parte de la realidad, constituyendo el  reflejo de las características esenciales de un sistema o fenómeno determinados. En ellos se advierten  varias funciones:

  • Función lógica: ellos permiten la comprensión y explicación del fenómeno que se quiere estudiar
  • Función gnoseológica: constituyen regularidades conceptuales y  teóricas  del  fenómeno estudiado y permiten una  organización en la gestión del conocimiento.
  • Función metodológica: establecen algoritmos para alcanzar objetivos predeterminados.
  • Principio del carácter reflexivo y consciente del sujeto que aprende

El  proceso de enseñanza- aprendizaje centrado en la figura del docente y no en la necesidades formativas del estudiante y el grupo, compromete su efectividad volviéndose academicista, mecánico, repetitivo, en el cual el alumno limita su creatividad y desconoce su potencial cognitivo cercenando, además, las posibilidades que dicho proceso posee con relación a la formación de valores, la adquisición de normas de comportamiento y de  personal.

Dicho proceso deberá estructurarse de modo que el alumno se apropie de procedimientos para “aprender a aprender”,  lo cual no desconoce la importancia del conocimiento de la esencia y de las relaciones que se establecen entre los objetos, fenómenos y procesos  de la Disciplina.

El logro del mayor protagonismo del estudiante en la construcción de sus saberes, precisa  importantes transformaciones en la concepción de la tarea docente, que propicie el análisis en el sujeto que aprende de cómo lo hizo, qué le permitió el éxito, dónde radican sus debilidades y errores y cómo evalúa su aprendizaje y sus relaciones con el resto de los sujetos que coparticipan con él.

A juicio de la autora, que el alumno interactúe reflexiva y críticamente  con el sistema de conocimientos de forma tal que se estimule la formulación de suposiciones, la elaboración de supuestos fáctico- jurídicos y la búsqueda de soluciones penales , requiere de un docente que reconoce las potencialidades de componentes didácticos como el método y el papel rector del componente objetivo, así de premisas, tales  como: el diagnóstico del grupo y sus estudiantes; una adecuada motivación; una concepción de la tarea docente que se fundamente en la necesidad de que el estudiante interactúe con el objeto de estudio constantemente y reconozca en este las relaciones con el objeto de su profesión y el  modo de actuación profesional.

  • Principio de profesionalización

Si se define que un principio didáctico constituye el fundamento de un sistema o concepción didáctica y el concepto fundamental que contiene las máximas particularidades que rigen las operaciones de dicho sistema, se asume como principio rector el de profesionalización. Entonces, ¿para qué aprende el estudiante en la disciplina de Ciencias Penales y Criminológicas?

La autora considera oportuno reflexionar sobre el modo de actuación profesional del jurista en la disciplina antes citada, toda vez que el proceso de enseñanza- aprendizaje como proceso formativo curricular  debe dotar al estudiante de conocimientos, habilidades y valores propios de la profesión que le permitan actuar sobre su objeto de trabajo, con la intención delimitada de resolver problemas profesionales en torno a dicho objeto, que se identifica en el modelo del profesional como el sistema jurídico y político del país. Solo así,  puede entenderse que la formación profesional desborda los límites temporales de previsión de la Carrera, para convertirse en una sucesión de aprendizajes permanentes y significativos, que continúa con el proceso de profesionalización y que se materializa con la inserción del estudiante en una esfera de actuación determinada.

En este sentido, la complejidad mayor del proceso de enseñanza- aprendizaje  en la disciplina de Ciencias Penales y Criminológicas, radica en reconocer que el proceso de formación profesional debe trascender los marcos de la cultura que el estudiante necesita apropiarse para resolver problemas en torno a la conducta delictiva como objeto de estudio de la Disciplina, para lograr su inserción en un contexto laboral que demanda actuación competente y  transformación  constantes.

Con relación al modo de actuación existen criterios diversos que no radican según, Fátima Addine, en su esencia conceptual, sino en la intención con que se apliquen  a los objetos de trabajo.

Para la autora antes referenciada, en la obra El modo de actuación profesional pedagógico: apuntes para una sistematización (2006), los rasgos que definen el modo de actuación son los siguientes:

  • Actúa sobre el objeto de la profesión
  • Carácter histórico-concreto y generalizador que se concreta en la actividad profesional
  • Revela el nivel de habilidades, capacidades, constructos u otras formas donde el sujeto expresa su desarrollo profesional

Para la autora antes mencionada, el modo de actuación es una generalización de los métodos profesionales que le permiten al estudiante aplicar los contenidos de la ciencia que  sustentan su formación, en relación dialéctica con la lógica de su profesión.

Castillo, M, en su tesis doctoral La formación del modo de actuación profesional del profesor desde la Disciplina de Historia de Cuba, cuando alude al modo de actuación del profesor significa que “…se puede hablar de modo de actuación, cuando el estudiante demuestra el dominio pleno de los conocimientos, habilidades, valores y capacidades más generales del objeto de la profesión, es decir el elemento cognitivo, pero en estrecha relación con la revelación de cualidades éticas (lo axiológico), que le permiten la aprehensión del método para su actuación profesional, en el desarrollo de un sistema de acciones generalizadas de su actividad y encargo social, que se refleja en la identificación del objeto de la profesión y en poder discernir entre ese profesional y otro” (Castillo, 2002, p. 64).

Sin embargo, algunos autores validan la existencia de una pluralidad de modos de actuación.

Homero Fuentes y Ulises Mestre en la obra Curso de Diseño Curricular, significan que los modos de actuación ” caracterizan la actuación profesional independientemente de la esfera en que se trabaja (desarrolla su actividad) y con qué trabaja”. (Fuentes y Mestre, 1998, p. 58).

Horruitiner considera que los modos de actuación permiten “caracterizar integralmente el desempeño profesional. Constituyen el saber, el hacer y el ser de ese profesional; se expresan en su actuación y suponen la integración de los conocimientos, habilidades y valores que aseguran ese desempeño” (Horruitiner, 2006, p. 89).

Alfonso Caveda en su tesis doctoral Concepción pedagógica del proceso de formación para la investigación jurídica de los estudiantes de la Carrera de Derecho. Estrategia para su implementación en la Universidad de Pinar del Río, afirma que “el modo de actuación profesional, al ser generalización de los métodos de trabajo del profesional, se configura a partir de potenciar el máximo nivel de integración de núcleos de conocimientos, invariantes de habilidades y valores de las áreas disciplinares, en la solución de los problemas presentes en los objetos de trabajo, a través de lo cual se va construyendo el objeto de la profesión, en el tránsito del estudiante por cada uno de los años de su proceso de formación, expresando la lógica con que actúa y su identidad profesional” (Alfonso,2013, p.46).

Alfonso, D identifica los  elementos que a su juicio fundamentan la impartición de justicia como el  modo de actuación único del profesional del Derecho:

  • es un fenómeno histórico
  • tiene un sentido clasista se fundamenta en principios éticos, de equidad y de honestidad
  • su fin está dirigido al logro de la plenitud humana y por tanto, a un Derecho reconocido como fenómeno normativo, social y axiológico
  • se precisa del dominio eficiente de un conjunto de acciones que conforman el contenido del modo de actuación definido, un alto sentido de responsabilidad profesional y una proyección social  conforme a los parámetros éticos del proyecto político cubano (Alfonso,2013, p.49)

En Plan de Estudios vigente en nuestro país, el modelo del profesional  explicita como modos de actuación la asesoría, la representación, el control y preservación de la legalidad, así como la impartición de justicia. En el propio documento se afirma que la impartición de justicia entraña la decisión de conflictos y litigios jurídicos de cualquier naturaleza y para ello se precisa el dominio de habilidades relacionadas con los modos de actuación precedentes.

La impartición de justicia, como modo de actuación del profesional del Derecho, se entiende como el proceso sistémico e integrador de las acciones de detección de situaciones jurídicas, asesoría legal, representación legal y control y preservación de la legalidad y de sus operaciones. (Alfonso, 2013, p.73).El citado autor considera acciones, aquellas que en el modelo del profesional se tratan como otros modos de actuación del jurista.

Se asume la concepción de que el modo de actuación es único y operacionabilizable, el cual  representa primero que todo, una generalización de métodos de trabajo profesionales , en la que se materializa la relación  contradictoria ciencia- profesión, solucionable   solo desde  una  concepción del diseño curricular capaz de integrar los componentes didácticos de la Carrera con los de los subsistemas Disciplina y Asignaturas, de forma tal que la enseñanza condicione un aprendizaje significativo de cara a los problemas profesionales que el estudiante egresado deberá enfrentar.

Por ello, el modo de actuación acorta la brecha entre el proceso de enseñanza- aprendizaje como proceso formativo escolar y los objetivos generales de la Carrera que encierran problemas técnico- jurídicos complejos y dinámicos y las habilidades propias de la Disciplina como parte del contenido de esta.

Hoy la enseñanza no deberá guiar a los estudiantes a la “práctica por la práctica”, sin develar la conexión del par dialéctico teoría – práctica: estos  se apropiarán  de manera consciente de generalizaciones y abstracciones  teóricas que les permitan comprender  y develar esencias de conceptos, leyes, instituciones, categorías, así como establecer nexos y relaciones entre aquellos; todo lo cual favorecerá que el aprendizaje adquiera significado y sentido para ellos con relación a su desempeño como futuros juristas.

Particular trascendencia adquiere el análisis del objeto de estudio de la Disciplina de Ciencias Penales y Criminológicas, desde la identificación de su origen y desarrollo, la argumentación   de las cualidades que le confieren el valor social y para sí del objeto y la consecuente valoración que el alumno realiza. El vínculo del conocimiento académico  con la práctica social, las reflexiones sobre el contexto en que vive y desarrollará su profesión, el reconocimiento de la utilidad para sí, favorecen la formación de intereses y motivos en el alumno y el desarrollo de su propia actividad cognoscitiva.

La integración de los componentes didácticos-  personales y no personales- dirigen el proceso de enseñanza- aprendizaje en la Disciplina de Ciencias Penales y Criminológicas,  hacia  la formación de habilidades propias de la profesión y con el objetivo último de sancionar  la  conducta delictiva, potenciando la impartición de justicia como modo de actuación profesional  en sede penal, demostrando compromiso político con la Revolución, honestidad y responsabilidad profesional.

Según la Declaración Mundial sobre Educación Superior en el siglo XXI de la conferencia Mundial de la UNESCO de 1998, los profesionales que formemos deben poseer una formación integral que les permita ser creativos  y  dispuestos  a participar en la innovación; ser capaces de trabajar en equipo; que estén dispuestos a asumir responsabilidades, estén interesados en el aprendizaje como proceso vital y continuo; con sensibilidad social  y  capacidades de comunicación   y  sean portadores de capacidades genéricas que atraviesen diferentes disciplinas, reforzando la base de diversas capacidades profesionales, entre otros elementos .

“En un mundo de rápidos  cambios, se percibe la necesidad de una nueva visión y  un nuevo paradigma de educación superior centrado en una reforma profunda y  en la incorporación  de nuevos contenidos, métodos, prácticas y medios de difusión   del conocimiento (…).Las instituciones  de  educación superior tienen que educar estudiantes para que sean ciudadanos bien informados y profundamente motivados, capaces de pensar críticamente  de analizar los problemas de la sociedad y de acepar responsabilidades sociales”.(Abascal, 1997,s/p).

Según Doris Castellanos, “el papel de la educación ha de ser el de crear desarrollo, a partir de la adquisición de aprendizajes específicos por parte de los/las educandos. Pero la educación se convierte en promotora del desarrollo solamente cuando es capaz de conducir a las personas más allá de los niveles alcanzados en un momento determinado de su vida y propicia la realización de aprendizajes que superen las metas ya logradas”. (Castellanos, 2001, p.27).

Si la Universidad se convierte en un ente activo, significa que reconoce  al proceso de enseñanza- aprendizaje como vehículo que sustentado en métodos científicos coherentes, formará profesionales más creativos, dispuestos a innovar y con un elevado nivel de compromiso social.

CONCLUSIONES

El proceso de enseñanza- aprendizaje en la Disciplina de Ciencias Penales y Criminológicas que relaciona coherentemente  los subsistemas Carrera, Disciplina y Asignatura, está caracterizado por la construcción personal y colectiva, en el que la integración entre los componentes didácticos del proceso de enseñanza- aprendizaje definen las relaciones curriculares de dicha Disciplina,  permitiendo al estudiante  la apropiación  del  modo de actuación profesional  del jurista en materia de Derecho Penal.

Bibliografía

  1. Abascal, A. (1997). Pertinencia de la Educación Superior en Cuba. Revista Cubana de Educación Superior.
  2. Addine, F. (2004). Didáctica: teoría y práctica. La Habana: Pueblo y Educación.
  3. Addine, F. (2006). El modo de actuación profesional pedagógico: apuntes para una sistematización. En C. d. autores, Compilación modo de actuación profesional pedagógico. De la teoría a la práctica.La Habana.
  4. Addine, F. (2001). La interacción de las relaciones interdisciplinarias en el proceso de práctica laboral investigativa de los profesionales de la educación. La Habana: ISP-EJV.
  5. Agazzi, E. (1996). El bien, el mal y la ciencia. Madrid, Tecnos, España.
  6. Alfonso,  A. (2012). Concepción Pedagógica del proceso de formación para la investigación jurídica de los estudiantes de la Carrera de Derecho. Estrategia para su implementación en la Universidad de Pinar del Río. Recuperado el 8 de mayo de 2013, de http://ftp.ceces.upr.edu.cu/centro/repositorio/Textuales/Libros
  7. Álvarez, C. (1996). El Diseño Curricular en la Educación Superior Cubana. Pedagogía Universitaria DFP-MES.
  8. ________  (1998). Pedagogía como ciencia. La Habana: Félix Varela.
  9. ________ (1999). Didáctica. La escuela en la vida.La Habana: Pueblo y Educación.
  10. ________ (2001). El Diseño Curricular. La Habana: Pueblo y educación.
  11. Álvarez, C., y Sierra, V. (1997). La universidad. Sus procesos y su evaluación institucional. Pedagogía Universitaria, 1-37.
  12. Álvarez, R. (1990). El desarrollo de las habilidades en la enseñanza de la Historia. La Habana: Pueblo y Educación.
  13. ___________. (1997). Hacia un currículo integral y contextualizado. Tegucigalpa. Honduras.
  14. _____________. (2010). Tres paradigmas de la epistemología jurídica. Revista de la Facultad de Derecho de México, LX (253), Unam, 138-156.
  15. Añorga, M. (1997). Currículo y diseño curricular. La Habana: ISP-EJV.
  16. Castellanos, B. (1998). La investigación acción en el contexto del paradigma sociocrítico. La Habana: Centro de estudio ISP-EJV.
  17. Castellanos, D. (2005). Aprender y enseñar en la escuela. La Habana: Pueblo y Educación.
  18. Castellanos, D.,Castellanos, B., Llivina, M., y Silveiro, M. (2001). Hacia una concepción de aprendizaje desarrollador. La Habana: ISP-EJV.
  19. Díaz, A. (2002). Didáctica y Currículum. México: Paidós.
  20. Díaz, T. (1998). Modelo para el trabajo metodológico del proceso docente en los niveles de carrera, disciplina, año académico. Tesis en opción al grado científico de doctor en Ciencias Pedagógicas. Pinar del Río: CECES-UPR.
  21. Fuentes, H. (2000). Modelo curricular con base en competencias profesionales. Bogotá: INPAHU.
  22. Fuentes, H., y Mestre, U. (1998). Curso de Diseño Currícular. Santiago de Cuba: Universidad de Oriente.
  23. González, O. (1994). Currículum: diseño, práctica y evaluación. La Habana: CEPES. Universidad de La Habana.
  24. González, V., y González, R. (2008). Competencias genéricas y formación profesional: un análisis desde la docencia universitaria. Revista Iberoamericana de Educación. OEI, (47),  mayo-agosto, 34-41.
  25. Hernández Díaz, A. (2000). Teoría crítica de la enseñanza. En c. d. Autores CEPES, Tendencias pedagógicas en la realidad educativa actual. Tarija-Bolivia: Universitaria.
  26. Hernández, J. (1959). El dinamismo en la enseñanza del Derecho . En C. d. Autores, Crítica y reforma universitarias. La Habana: Univerisdad de La Habana.
  27. Horruitiner, P. (2006). La Universidad Cubana: el modelo de formación. La Habana: Félix Varela.
  28. López, L. (2004). Moral y ëtica. El saber ético de ayer a hoy. La Habana: Félix Varela.
  29. López, M. (1998). La ciencia del derecho durante el siglo XX.México: Serie G, UNAM.
  30. Sacristán, J. (1995). El currículo: una reflexión sobre la práctica. Madrid: Morata SL.
  31. Silvestre, M., y Zilberstein, J. (2000). Enseñanza y aprendizaje desarrollador. La Habana: CEIDE.
  32. Talízina, N. (1985). Los fundamentos de la enseñanza en la educación superior. La Habana: Dpto. estudios para el perfeccionamiento de la educación superior.

Deja un comentario