Trump, por la sin razón o la estupidez

Publicado: 19.9.2016            noruego.today

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Debate: elecciones en Estados Unidos 2016. Bilde: CNN

Ciertamente es fácil de entender los triunfos de Trump y su escalada frenética hacia la cúspide política. Pero el desprecio por los hechos reales se inició antes de Donald Trump.
Sólo un gran refuerzo a la educación y el conocimiento en los EE.UU. puede frenar a futuros candidatos de la talla de Donald Trump. Él parece un charlatán y es políticamente incorrecto. En su camino a la Casa Blanca a pisoteado a las minorías de América Latina, los musulmanes, las mujeres, los discapacitados, los jueces y los oponentes políticos. Ha arrastrado el debate político a la mera cloaca. Una y otra vez se le detecta la mentira y la falsedad. Es alarmante que a los electores no les importe. Como cuando Donald Trump dijo el 23 de enero de este año en Iowa, “que yo podría andar por la Quinta Avenida (N.York) dispararle a alguien y no perder ningún votante”.
A la extrema derecha le gusta denigrar la corrección política, también eso pasa aquí en Europa. La corrección política es el humanismo acumulado que hemos adquirido aprendiendo de la historia. Es la base sobre la que descansa nuestra civilización, una civilización en la que no se discrimina contra los grupos étnicos o aboga por el asesinato de oponentes políticos.
¿Porqué lo brutal y el estilo chauvinista a los votantes republicanos les son tan irrelevantes? Pues debido a que la situación económica es más importante para ellos. Cuando los salarios se han detenido mientras que la productividad aumenta, aumenta también la frustración social al mismo ritmo. La vieja clase obrera ve desaparecer sus puestos de trabajo hacia Asia y ser reemplazada por robots. La situación de muchas más familias se está poniendo cada vez más desesperada. Para las personas en una situación económica mala, es fácil venderles una política disfrazada de esperanzas y grandezas.
Sin embargo, la retórica populista que escuchan los desilusionados votantes de la clase obrera no es ni nueva ni sorprendente. Lo hemos tenido hace un tiempo incluso en Europa.
No, lo más temible es su descarada campaña contra lo científico. El hecho de que, por ejemplo, ha declarado que los cambios climáticos masivos que enfrentamos sólo se encuentran en China, para hacer figurar a sus competidores americanos de improductivos.
Durante una reunión de la campaña electoral entre los mineros en Virginia Occidental en mayo de este año, dijo Trump que las leyes que estaban destinadas a proteger la capa de ozono habían reducido la calidad del aerosol que él usa para su cabello . Estas leyes tuvieron poco efecto debido a que generalmente esto se usa en el interior de la casa, y por lo tanto no tiene impacto en la capa de ozono en la atmósfera, afirmó Trump en tono serio. Los votantes asintieron y sonrieron.
Lo más preocupante no es Trump, sino que un hombre como Trump pueda llegar tan alto, que la racionalidad tenga tan poco lugar y que los votantes carezcan de la capacidad mental para rechazar el embuste.
Como si lo anterior no fuera suficiente Trump dijo que haría contundentes recortes en el Ministerio de Educación de Estados Unidos. Esto en un país donde la educación universitaria puede costar una fortuna y donde millones de personas están creciendo en la pobreza, sin posibilidades reales de avanzar en la  sociedad.
Pero el anti intelectualismo es más profundo que eso. Michael Rosenblum (Productor de programas de TV) tiene un buen punto aquí. El americano medio se lo pasa viendo la televisión cinco horas cada día. La TV es la mayor entretención en los Estados Unidos, si uno no tiene en cuenta el sueño. La cultura estadounidense como tal ya no tiene un lugar fuerte en la televisión y está desapareciendo por completo.
Pero la falta de interés por la ciencia y el menosprecio de los hechos reales comenzó mucho antes de la campaña de Trump. Comenzó cuando el canal de TV History Cannel dejó de enviar documentales y en su lugar puso la serie “reality” (realidad) sobre las casas de empeño, camioneros en el hielo y otros. Comenzó cuando la CBS dejó de enviar «Harvest of Shame», (Cosecha de la Vergüenza) y comenzó a enviar a «Big Brother» (Gran hermano).
 
Así también en Noruega comenzó cuando la pizza “Grandiosa con carne picada y cebolla» recibió más votos en las elecciones ‘Grandiosa 2001’ que el Partido político de Centro recibiera en las elecciones generales de ese año.
Imitando a EE.UU. el canal estatal noruego NRK sustituyó programas serios por otros programas vulgares. Todo comenzó cuando Google fue aceptado como la mejor ayuda para ilustrarse de algún un tema.
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                                                               Voy por el carbón
El fenómeno Donald Trump está montando en una ola de sedativos, donde la estupidez y el entretenimiento banal desplazan a lo racional. Para un minero en paro de West Virginia sin educación y sin acceso a pensar intelectualmente no le importa si Donald Trump cita a Benito Mussolini en Twitter. Los peligros del fascismo sólo parecen atractivos para aquellos que no ven conocen la historia.

El fascismo no presagia la guerra, la opresión o campos de concentración antes de tomar el poder. No, el fascismo viene en plumas prestadas, disfrazado de ser un amigo. Promete levantar la grandeza pasada, tal vez incluso una grandeza que sólo existe en la imaginación.
El fascismo promete  con vigor que “todo va a mejorar cuando simplemente construyamos un muro contra México.” “Todo va a ser mucho mejor negando el acceso de los musulmanes a los Estados Unidos.”
Estados Unidos siempre ha sido la cuna de los mejores y los peores. Sin embargo, el país está a punto de perder su grandeza, y los signos se notan cuando los candidatos como Trump es uno de dos posibles para ser presidente. Sólo un enorme impulso y compromiso con la educación puede salvar el futuro de EE.UU de una fuerte espiral negativa.
Y si usted piensa que la educación es cara – pruebe con la ignorancia.
Aclaración: noruego.today tampoco valora a H. Clinton como mejor candidato. Lea nuestro artículo “Elección en EE.UU.: la peste o la cólera”.

Este artículo es traducido en partes del debate periodístico donde expone entre otros el connotado escritor noruego Sigmund Aas.

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