Cómo entender lo que está pasado en Kosovo hoy

Publicada: 2.4.2018            steigan.no/noruego.today

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Situación explosiva en el norte de Kosovo: 32 heridos durante  ataque a reunión pacífica por fuerzas armadas militares

En Kosovo septentrional, dominado por los serbios, las fuerzas de seguridad albanesas de Kosovo atacaron una reunión política en Mitrovica el 26 de marzo de 2018. Hay unas 32 personas heridas, cinco de ellas de gravedad.

La Fuerza de Seguridad Albana de Kosovo puso unos 200 soldados armados con ametralladoras y granadas de gas lacrimógeno contra una reunión política pro Serbia. Los soldados obligaron a los participantes de la reunión a sentarse en el suelo con las manos sobre la cabeza y destruyeron el equipo del canal de televisión serbio local.

Este video muestra cuán brutal fue esta acción.

Representantes de la fuerza militar multinacional KFOR liderada por la OTAN estuvieron presentes y documentaron la acción militar, pero no hicieron nada para evitarla.

El presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, condenó la acción militar y declaró que la policía de Kosovo era terrorista. También conversó con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, y la secretaria de Estado de la UE, Frederica Mogherini, sobre el incidente. Mogherini repudió el incidente y pidió a las partes que se calmaran.

El presidente de Kosovo, Hashim Thaçi, dijo que las autoridades de Kosovo estaban en su derecho de llevar a cabo esa acción. Thaçi fue miembro de la organización terrorista ELK durante la guerra en Kosovo. Wikipedia escribe que se lo acusa de tener vínculos con el crimen organizado, y los medios de comunicación en los Estados Unidos y el Reino Unido informaron que el llamado ejército de liberación de Kosovo ELK financió sus negocios mediante el contrabando de heroína y cocaína a Europa occidental. El servicio de seguridad alemán BND acusa a Thaçi y a otros líderes albaneses de Kosovo de tener vínculos extensos con el crimen organizado. Un alto funcionario del BND dijo tajantemente que: “El gobierno alemán se ha dejado llevar por la política de un país donde el crimen organizado es la forma de gobierno”, refiriéndose al de Kosovo.

ELK también está acusado de la trata de órganos humanos y algunos de sus miembros han sido condenados por esto por la justicia en la UE.

Pero sucede que Kosovo está bajo la protección de los Estados Unidos y es allí que los Estados Unidos tiene su principal base militar llamada Camp Bondsteel, por lo que no hay razón para creer que los Estados Unidos vendrán a ayudar a la minoría serbia en Kosovo para rescatarlos. Por lo tanto, los abusos pueden continuar, así como el crimen organizado. También se sabe que Kosovo alberga terroristas de la jihad. l’Espresso, una de las principales revistas de noticias de Italia escribe lo siguiente:

“El estado islámico tiene al menos cinco campos de entrenamiento en el país (Kosovo). El más grande de ellos está cerca de Bondsteel, que es la base militar más grande fuera de los Estados Unidos. Los entrenadores son antiguos militantes del ELK, los llamados “héroes” de la guerra contra Serbia”.

Allí hay jihadistas de origen albanés que prenden árabe y estudian el Corán, además de manejar armas se entrenan en tiro y técnica de guerrilla.

Kosovo es un estado creado por la OTAN a través de las guerras para dividir la ex República Socialista de Yugoslavia. El área se rige como un protectorado bajo la OTAN y la UE y es un candidato para la membresía de la UE. Al mismo tiempo, el país es uno de los centros más importantes de delincuencia organizada en Europa.

La guerra es paz
Este es el segundo de dos artículos que Pål Steigan escribió en 1999 escrutando a la ideóloga conservadora noruega Kristin Clemet sobre la guerra en Yugoslavia.

Carta a la sra. Kristin Clemet, remitente: Pål Steigan el 10 de Mayo de 1999:

En la novela “1984” de George Orwell, el dictador, con el sobrenombre de ‘Gran Hermano’ utiliza entre otros medios la televisión para pronunciar el mensaje de “La guerra es paz”. Usando el lenguaje, las personas son manipuladas para aceptar la guerra. De acuerdo con esta “nueva charla”, el Departamento de Guerra se llama “Ministerio del Amor” y el Ministerio de Propaganda “Ministerio de la Verdad”.

Análogamente, en los discursos de la OTAN, la guerra no se ejecuta, sino que se lleva a cabo una “acción humanitaria”, incluso una “misión” por razones de derechos humanos.

En su novela “El hombre sin atributos”, dice Robert Musil que en nuestro tiempo son sólo auténticos criminales los que cometen actos de violencia sin justificarlos con una filosofía. Uno podría pensar que casi Musil y Orwell fueron corresponsales regulares de los informes diarios de la OTAN en Bruselas, y a Jamie Shea presentar por TV la guerra actual como vídeos para los jóvenes que gustan de los videojuegos de guerra. Lo decepcionante es que la abrumadora mayoría de los políticos en los países de la OTAN se han tragado esta propaganda de guerra como si nada. Si la OTAN hubiese logrado eliminar la radio/tv difusión en Yugoslavia, que ya han tratado, y que por supuesto se llevó a cabo con la intención altruista de luchar contra las mentiras, es posible que nunca hubiésemos sabido que las bombas humanitarias de la OTAN habían masacrado a pasajeros de autobús, achurrascado vivos a gente en trenes civiles, destruido hospitales y áreas residenciales.

Esto es lo que Kristin Clemet no visualiza. (Ver el periódico Aftenposten 8/5 1999). Sin embargo, antes de responder a sus argumentos, la elogiaré por su tono objetivo y su manera de discutir. Por eso, es aún más decepcionante que haga vista gorda de las cuestiones fundamentales de ética y derechos humanos.
De partida Clemet apoya en principio mi presentación del desarrollo histórico del conflicto en la ex Yugoslavia. Esta presentación también mostró que Croacia había llevado a cabo una gran depuración étnica contra los serbios en Krajina. Esto sucedió con el apoyo activo de los Estados Unidos y Alemania. Le pregunté a Kristin Clemet cómo ve esto. Ella no respondió, por lo que repito la pregunta: ¿Acepta Ud. o condena el terror y la expulsión de los serbios de Krajina, y ¿qué opina Ud. de que las potencias occidentales apoyaran esta acción?

Clemet dice que estoy exagerando la importancia de Occidente, que con Alemania a la cabeza presionaron por el rápido reconocimiento de algunas de las repúblicas separatistas de la antigua Yugoslavia. Hubo por entonces importantes conocedores de Yugoslavia que creían que esto podría conducir a la guerra y extinción de las minorías étnicas. Se alzaron voces de que ninguno de los nuevos estados debería ser reconocido hasta que hubiesen dado garantías satisfactorias de los derechos de sus minorías. Hoy se debe admitir que se debería haber escuchado estas voces.

Donald Horowitz, ciudadano de EE.UU. es un destacado experto en nacionalismo y conflictos étnicos. El ha señalado que, por ejemplo, Bosnia y Herzegovina fue reconocido sin que las consecuencias fueron evaluadas. Él declara que: “Liderado por Alemania, el reconocimiento europeo y americano de las antiguas repúblicas yugoslavas se llevó a cabo sin tener en cuenta el derecho internacional”.

Clemet dice que de todos modos no fue Occidente quien disolvió a Yugoslavia. En esto formalmente ella tiene razón. Pero el Banco Mundial puso en los años ochenta fuertes trabas financieras que ayudaron a agudizar las contradicciones económicas entre las repúblicas constituyentes de Yugoslavia. Cuando se escriba la historia de la tragedia de Yugoslavia, esto también tendrá que incluirse.

En mi crónica, llamé a la guerra de la OTAN contra Yugoslavia un crimen contra el derecho internacional. Kristin Clemet no hace una declaración clara sobre esto. Ella afirma que esto es demasiado simple, y admite que “la mayoría de las personas pensarán que no existe una determinada ley en el derecho internacional, mientras que otros pensarán lo contrario”.

James Bissett, ex embajador de Canadá en Yugoslavia, dice que no es necesario ser un experto en derecho internacional para establecer que la OTAN viola el derecho internacional. El número anterior de la revista semanal Der Spiegel afirma que nadie ha afirmado seriamente que la guerra de la OTAN está de acuerdo con el derecho internacional.

Y no es tan extraño. El texto de la Carta de la ONU es tan claro que no hay mucho espacio para la interpretación: “Todos los miembros deberán, en sus relaciones internacionales abstenerse de la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política”.

Lo que debería preocupar a Clemet más de lo que obviamente hace es que todo el derecho internacional se basa en los principios señalados en la Carta de las Naciones Unidas. La OTAN ha violado no sólo la Carta de las Naciones Unidas, sino también el Convenio de La Haya, la Convención de Viena, la Convención de Ginebra, la propia carta de la OTAN, el acuerdo de Helsinki y una serie de otros acuerdos.

El tribunal de Nuremberg dictaminó que es un “crimen contra la paz” planificar, preparar, iniciar o conducir una guerra ilegal. Una guerra ilegal consiste en ya sea un ataque bélico o una guerra en violación de los acuerdos internacionales, convenios o garantías internacionales.

A través de la carta de la OTAN, los Estados miembros se comprometen a abtenerse del uso de la violencia de una manera incompatible con el propósito de la Organización de la Naciones Unidas, ONU. (Artículo 1).

En el artículo 7 asegura la OTAN que el Tratado del Atlántico Norte no debe interpretarse como, o sobrellevar las obligaciones de los países de la OTAN en virtud de la Carta, o la responsabilidad del Consejo de Seguridad para mantener la paz internacional y de seguridad.

En el convenio de Helsinki se comprometen los firmantes a respetar la soberanía del otro, la integridad territorial e independencia (Artículo 1). Se comprometen a abstenerse de amenazar y usar la violencia contra la integridad territorial de cada uno con respecto a la Carta de las Naciones Unidas. (Artículo 2).

No cabe duda de que el “acuerdo” de Rambouillet viola todo esto. Este suponía que un estado independiente bajo amenaza de violencia debería aceptar que la OTAN ocupe partes del país y sea libre de circular en todo el país. También viola la Convención de Viena sobre Derecho Internacional de los Contratos, que nuevamente se basa en las decisiones del tribunal de Nuremberg. Según el documento de Rambouillet, Yugoslavia sería obligada a aceptar que Kosovo debería estar sujeta a una economía de libre mercado.

Esto también viola el Acuerdo de Helsinki, que establece expresamente que cada país puede determinar libremente su propio sistema económico y político. (Artículo 1).

Las violaciones del derecho internacional aumentan casi todos los días. En esta escritura aún se sienten las secuelas políticas del bombardeo de la OTAN a la embajada de China, mientras que la OTAN reconoce que la alianza utiliza uranio empobrecido en algunas de las bombas que descargan a lo largo de Yugoslavia. Según un estudio de la Universidad de Ontario, esto llevará a la proliferación de cáncer durante mucho tiempo en Yugoslavia. Se trata de una violación de la Convención de Ginebra y la Declaración de los Derechos Humanos. El jurista en derecho internacional Antonio Cassese, que es juez en el tribunal jurídico internacional para la antigua Yugoslavia y que era el líder de este Tribunal desde 1993 hasta 1997, concluye una discusión exhaustiva de la guerra y las atrocidades en Kosovo: “no hay duda de que la violencia empleada por los países de la OTAN es una violación del derecho internacional y la Carta de la ONU.”

Las acciones de la OTAN amenazan con reducir los acuerdos internacionales que ha tomado una generación redactarlos que terminen en una pila de papel sin valor alguno.

https://es.wikipedia.org/wiki/Aleksandr_Solzhenitsyn no es exactamente quien me gustaría destacar como un comentarista internacional, pero esta vez tiene razón cuando dice que “la OTAN está imponiendo al mundo y el próximo siglo una vieja ley basada en el derecho del más fuerte”.

Clemet aparentemente cree, aunque ella tiene dudas, de que era correcto que la OTAN fuera a la guerra contra Yugoslavia debido a la limpieza étnica, los asesinatos y el desplazamiento de personas. Los asaltos de las fuerzas serbias en Kosovo son, sin duda, crímenes de lesa humanidad. Pues fuentes de la OTAN indican 2000 muertos en Kosovo en el último año antes de la guerra.

Lamentablemente, no es excepcional. Con la ayuda de los EE. UU., las tropas de seguridad colombianas matan aproximadamente el mismo número cada año, mientras que aproximadamente 1 millón son desplazados. No recuerdo ningún país de la OTAN que haya recomendado la guerra contra Colombia por ese motivo.

Turquía, que es nuestro aliado en la OTAN ha matado a unos 30.000 kurdos y ha desplazado a unos 2 millones, pero ha sido recompensado con dinero y armas. Para mí, parece que la nueva ley internacional es tan simple que si asesinas y expulsas a tus conciudadanos, deberías primeramente ser aliado de la OTAN.

Y vuelvo a preguntar a Kristin Clemet, ¿señora, Ud. no ve la falsedad de esto? Por último: Con el ritmo actual, parece que la OTAN antes de que hayan transcurrido ocho semanas, habrá matado a tantos inocentes en Yugoslavia como los criminales de guerra serbios que lo hicieron en un año entero.
Además de bombardear a un país a la misma edad de piedra y crear las condiciones para la limpieza étnica en una escala completamente diferente a la que ese ataque debía evitar. Y ¿cuándo deberían los políticos noruegos deshacerse del denigrante contrato con los Estados Unidos y rechazar esta locura?

Artículo escrito por el observador y comentarista noruego Pål Steigan, el 10 de Mayo de 1999. Traducción del noruego al español: Claudio Milton
Leer más:

¿Yugoslavia hacia….? Documento Análisis del Instituto Español de Estudios Estratégicos IEEE 

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