Los grandes medios noticiosos muestran su verdadera cara al no defender a Julian Assange

AUSTR-ASSANGEPublicado: 31 de julio de 2018 por noruego.today
Autor: Caitlin Johnstone – Publicado en noruego por steigan.no – Trad. a español.: Claudio Milton – Algunos enlaces en inglés u otros idiomas.

El abogado senior del New York Times, David McCraw, advirtió la semana pasada a una asamblea de jueces de las consecuencias de enjuiciar a Julian Assange por las publicaciones de WikiLeaks. Esto podría crear un precedente muy peligroso que terminaría perjudicando a los medios noticiosos como el New York Times, el Washington Post y otras agencias de noticias que publican documentos secretos del gobierno estadounidense.

Este artículo de Caitlin Johnstone fue publicado por primera vez en su blog, que hay muchos motivos para seguirlo.

“Creo que procesarlo creará un precedente muy, muy peligroso para los editores”, dijo McCraw. “A partir de ese momento, que yo sepa, Assange representa una clásica posición como editor, y creo que la ley tendrá grandes dificultades para distinguir entre el New York Times y WikiLeaks.”

¿Saben en dónde leí sobre esto? No fue en el New York Times!

“Por extraño que parezca, hasta hoy, las palabras del abogado McCraws no se han mencionado en el propio New York Times”, escribió el activista Ray McGovern en la revista de noticias alternativas ‘Consorcium News’. “En los últimos años, el periódico ha tenido una marcada tendencia de evitar publicar algo que podría poner en peligro sus butacas de primera fila del gobierno”.

Aunque el periódico The New York Times por sí mismo no lo ha informado, el abogado advirtió a un grupo de jueces que el procesamiento de Julian Assange podría tener consecuencias muy nefastas para el propio New York Times, explica Ray McGovern en su artículo titulado ‘La Dama Gris Piensa Dos Veces Sobre el Enjuiciamiento de Assange’.
Aunque The New York Times no lo dice, el jurista le recalca al grupo de jueces que el enjuiciamiento de Julian Assange por parte del gobierno de EE. UU. puede tener  consecuencias muy nefastas para la prensa libre en general.

Así que veamos esto. Ahora se sabe públicamente que el gobierno actual de Ecuador está tratando activamente de entregar a Assange para que pueda ser arrestado por el gobierno británico. Esto fue reportado originalmente por el noticiero RT, luego fue confirmado de manera separada por el medio noticioso ‘The Intercept’, y actualmente se lo conoce públicamente y se informa en medios de noticias como CNN. También es ya conocido por el público que el anterior gobierno ecuatoriano de Rafael Correa concedió a Assange asilo en la embajada de Londres porque estaba en peligro de ser entregado a los Estados Unidos y ser juzgado por las publicaciones que hizo en WikiLeaks. Casi todos, desde el presidente Donald Trump, el ministro de Justicia Jeff Sessions, el actual Secretario Mike Pompeo, el miembro más antiguo del Comité de Inteligencia de la Cåmara de Representantes Adam Schiff y los miembros demócratas del Senado de Estados Unidos, han hecho declaraciones públicas que indican claramente que el Gobierno de los Estados Unidos se dedica a sacar a Assange de su asilo político y llevarlo a prisión.

7145862-3x2-340x227Assange niega las acusaciones de asalto sexual a una sueca. “Es solo un montaje más de los poderosos”.

El New York Times está consciente de esto. Y según lo manifestado por los comentarios del jurista McCraw, el periódico también está consciente del macabro precedente que tal enjuiciamiento puede significar para todos los medios de comunicación y publicaciones. El Colegio de Redactores del New York Times está consciente de que si el gobierno de los Estados Unidos lleva a un editor a la corte por haber publicado documentos importantes que han sido ocultados al público, será imposible para el New York Times -u otros periódicos- publicar el mismo tipo de material sin temor a consecuencias legales. Los editores saben que las maniobras contra Assange representan una amenaza real y existencial para el periodismo que denuncia las malas gestiones de los gobernantes.

Es natural pensar, por tanto, que veríamos una avalancha de análisis y comentarios del New York Times, en el que se revelan a viva voz cualquier movimiento en contra de la persecución de Julian Assange. Se podría esperar que todas las agencias de noticias en los Estados Unidos se alarmen, especialmente dado que la amenaza proviene de la administración Trump, que el New York Times y medios similares siempre están ansiosos de notificar. Se podría esperar que todos los actores noticiosos en CNN y NBC alzaran la voz enfurecidamente por lo de Assange como el más obvio y, hasta ahora, más notorio ejemplo de infamia de Trump en su “guerra contra la prensa libre”. Si uno deja de lado lo moral, la compasión y los derechos humanos, pensaríamos que los medios noticiosos defenderían a Assange con toda sus fuerzas, aunque simplemente lo hicieran por su interés propio. Sin embargo no lo hacen. Y el hecho de que no lo hagan nos demuestra lo que realmente son.

En teoría, el periodismo debe contribuir a crear una población informada y observar que los gobernantes sean responsables. Esta es la razón por la cual el periodismo es la única profesión mencionada en la constitución de EE. UU. y la razón por la cual la libertad de prensa ha sido protegida por la constitución a lo largo de la historia del país. La prensa de hoy no se interesa por  proteger a Julian Assange porque no tiene intenciones de contribuir a crear una población informada o de vigilar a los que están en el poder y se les haga responsables de falacias.

Esto no es un intento de hacer una gran conspiración secreta entre periodistas en los Estados Unidos. Es simplemente un hecho de que los mega ricos son dueños de la mayoría de los medios de comunicación en los Estados Unidos y colocan a  personas bien pagadas que dirigen esos medios. En consecuencia se ha creado un clima donde la mejor manera de avanzar en su carrera, es asegurándose constantemente de no ´hablar mal´ de los dueños, que han construido sus imperios a costa de manipular y mentir. Esto es por eso que vemos reporteros ambiciosos que se pelean en Twitter para ser los primeros con una frase lapidaria que promueve la agenda del empleador con noticias de último momento. Y son conscientes de que su presencia en los medios sociales son revisada por posibles empleadores en términos de lealtad. Esta es también la razón por la que tantos periodistas nuevos atacan a Assange y WikiLeaks con la mayor frecuencia posible.

“Todos los que esperan acceder a la elite cultural deben cultivar sus redes sociales vigorosamente, para evitar controversia”, señaló el periodista Michael Tracey recientemente.

“Al final, aprobarán el evitar conflictos como una virtud, en lugar de destapar una lacra social. El resultado: una elite cultural aburrida y comformista”.

Para los periodistas nuevos, es nunca, nunca defender a Assange o WikiLeaks, una buena manera de evitar ser polémico. Ni en las redes sociales ni en los medios de comunicación. Y bajo ninguna circunstancia permítirse ser el tipo de periodista que algún día pueda publicar el tipo de material que WikiLeaks publica. Una excelente manera de probar esto es ser otro autor de otro de los muchos, muchos artículos tontos que se han escrito sobre Assange y WikiLeaks.

El noticioso en línea ‘Common Dreams’ publica (en inglés) el artículo ‘Por qué los estadounidenses necesitan defender la libertad de Julian Assange’. 

“Es hora de que todos pongamos de lado las diferencias ideológicas y de unirse en solidaridad con las personas alrededor del mundo que están participando en la resistencia no violenta contra este asalto a WikiLeaks y nuestro derecho de la libertad de expresión.”

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“Cada vez que vemos una injusticia y no hacemos nada, acostumbramos nuestro carácter a ser cobarde, y de ahí a perder la habilidad de defendernos, nosotros y también a nuestros seres queridos”

Criminalizar el acto de publicar a través de la Ley de Espionaje destruye la Primera Enmienda constitucional como el guardián de la democracia.

Los medios de comunicación dominantes y los que triunfan allí no tienen la intención de crear olas y perder sus privilegios y pertenencias. Los medios de comunicación conservadores continuarán defendiendo al presidente de los Estados Unidos, y los medios liberales continuarán defendiendo a la CIA y al FBI. Ambos ayudarán a promover la guerra, la destrucción del medio ambiente, la expansión militar, la vigilancia a civiles y la militarización de la policía. Y nadie filtrará nada que sea perjudicial para las estructuras de poder a las que han aprendido a servir. Continuarán siendo inofensivos, defensores no polémicos de los ricos y poderosos en todo momento.

Mientras tanto, los medios alternativos defienden a Assange con gran intensidad. Hoy mismo he visto artículos de Consortium NewsWorld Socialist WebsiteDisobedient MediaAntiwar og Common Dreams, quienes condenan la persecución del combatiente más importante de la transparencia en el aparato de poder y el gobierno. Los medios alternativos y los escritores independientes no están vinculados al servicio de los más ricos, por lo que para ellos el significado de atacar a WikiLeaks es claro como un día de sol. Algunos periodistas y editores miran para otro lado para no mencionar la nefasta acción de las fuerzas de poder, porque son los que les pagan el salario.

Los medios de comunicación en los EE.UU. y en todo el mundo han caído en desgracia por completo a sí mismos al no defender a un editor que en realidad acusa a los responsables en el poder, y pone la luz de la verdad de los hechos para contribuir a crear una población informada. Aquellos que no quieren condenar los intentos de procesar a Assange, son aquellos que defienden a los poderosos – y no la verdad. Su silencio es una concesión silenciosa de que no son más que taquígrafos y propagandistas de los más poderosos del mundo.

 

 

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