Deberíamos temer al miedo.

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De: lector en steigan.no – 18. Septiembre 2020 – noruego.today

El miedo al corona virus puede tener consecuencias para nuestra democracia. Debemos temer a esto tanto como a la enfermedad misma.

Esto es lo que escribe Einar Øverenget, profesor de filosofía en el instituto superior Høgskolen Innlandet de Noruega, en el sitio de la red de la radio/tv NRK Ytring.

El catedrático, filósofo y autor Einar Øverenget escribe además:

Lo que es bueno para algo puede ser peligroso para otra cosa. Tratar con una enfermedad puede crear otra enfermedad, resolver un problema social puede crear otro.

Henrik Vogt, médico y becario postdoctoral, Centro de Ética Médica, Universidad de Oslo y Andreas Pahle, médico de cabecera, especialista en medicina general.
Foto: Aftenposten.

Los doctores Henrik Vogt y Andreas Pahle han descrito cómo el miedo al corona virus en sí mismo crea problemas de salud reales. Sin desconocer los peligros de la pandemia, dejan claro que no se puede cultivar una sola perspectiva frente a algo tan complejo como la propia maquinaria social. Ésta es una idea importante.
Y así como el miedo al corona virus crea problemas de salud reales, el miedo también puede crear problemas políticos reales. Sobre todo como un debilitamiento de la democracia.

Øverenget escribe que es comprensible que surgiera el miedo al corona virus. El virus ha provocado enfermedades graves y también ha cobrado vidas. Esto es motivo de preocupación y ciertamente debe abordarse con una cautela bien fundada.

Pero el corona virus también se ha desarrollado en los medios, escribe Øverenget, tanto en los medios tradicionales como en las redes sociales, de una manera que ha proporcionado un terreno fértil para un miedo más relajado y menos arraigado.

El recordatorio constante del peligro de infección mantiene a la población en constante alerta.

Por supuesto, no está mal que la población reciba información sobre peligros y precauciones, pero en cuanto uno lo haga, también se deben cuantificar los peligros: ¿Qué tan peligrosos? ¿Es más peligroso o menos peligroso que otras condiciones en las que vivimos completamente relajados?

Las cifras del instituto nacional de salud pública noruego (FHI) son bastante claras. Muestran el número de fallecidos y que la edad media de los fallecidos aún supera los 80 años. Lo racional sería escalar el miedo en consecuencia, pero

“los humanos no nos comportamos estadísticamente de forma racional”, señala Øverenget.

En nuestro trabajo diario, tomamos un atajo cognitivo frente a lo que tiene que ver con las probabilidades: lo que estamos fuertemente expuestos a, lo que tenemos fresco en nuestra memoria, lo que podemos recordar fácilmente y que a menudo se nos recuerda, se supone que es más probable que aquello de lo que no oímos nada. Y si constantemente se nos recuerda un peligro, asumiremos que es muy probable.

Lo que puede pasar es que el miedo entonces comience a vivir su propia vida, completamente independiente de lo que se pueda leer en las cifras.

La voluntad de intercambiar libertad por seguridad se fortalece si uno no sabe a qué tipo de peligro enfrentamos. Y así, el miedo puede hacernos dispuestos a aceptar ordenes autoritarias sin exigir una justificación objetiva de ellas.

Øverenget termina el artículo con la siguiente advertencia:

“Si el miedo se instala en una sociedad, podrá iniciar un proceso inverso de liberación. Porque cuando la gente acepta menos libertad, menos democracia, y cuanto menos finalmente tiene, menos exige.

A largo plazo, puede crear una forma de analfabetismo democrático”.


Comentario:
Por otra parte, en steigan.no hemos optado por mantener la calma e intentar relacionarnos analíticamente con el desarrollo de los acontecimientos. No siempre es fácil en un mundo con tanta propaganda masiva, pero a la larga vale la pena. ¿Lo hemos logrado? Haremos un resumen después y veremos.

El problema, por supuesto, es que el miedo sigue ahí, muchos tendrán que vivir con él por el resto de sus vidas y sabemos que muchos sufrirán lesiones tardías por ello.

¿Y de quién tiene miedo la gente? ¡De nosotros mismos! Eso es lo ‘genial’. La gente no teme al imperialismo ni al capital monopolista ni a los despiadados capitalistas depredadores. Temen al vecino, a la gente de la calle, al trabajo, a los amigos. Porque son ellos quienes eventualmente les transmitirán la infección.

Nuestros gobernantes han notado lo exitoso de esta pandemia de miedo, y hay pocas razones para creer que esta es la última vez que experimentaremos algo como esto. No importa lo que puedan mostrar los hechos. ¡El miedo es un arma increíblemente eficaz!

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