Crónica de un reinicio anunciado para cambiar el orden mundial.

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Traducción: «La pandemia representa una oportunidad poco común, aunque angosta para reflexionar, reimaginar y reiniciar nuestro mundo». Cita de Klaus Schwab, fundador y jefe ejecutivo del Foro Económico Mundial.

Comentando ‘el libro del siglo’, autores: Klaus Schwab y Thierry Mallet: Covid-19: «El Gran Reinicio»
Comentado por Erik Plahte -30. Enero 2021
Publicado en noruego por: steigan.no – Traducción: noruego.today
Negritas y subrayados son de la redacción nt

Erik Plahte
Erik Plahte

¿Estás esperando que las cosas vuelvan a la normalidad, ahora que las vacunas pueden dar esperanzas que la epidemia del corona esté llegando a su fin? ¡Olvídalo! Nunca sucederá, escriben Klaus Schwab y Thierry Malleret (S&M) en el importante libro «Covid-19: The Great Reset» (pdf gratuito en inglés aquí, extracto en español aquí). «La pandemia del corona marca un punto de inflexión fundamental en nuestra órbita global.[…] El mundo como lo conocíamos en los primeros meses de 2020 ya no existe», escriben (p. 12).

¿Por qué es importante el libro? Porque nos muestra en texto claro que hay fuerzas poderosas que piensan a largo plazo y estratégicamente sobre cómo moldearán activamente el futuro de una manera que ellos mismos sigan ganando. El libro deja en claro que esto significará que la gran mayoría de la gente en el mundo debe aceptar ser gobernada por una corporación supranacional de asociaciones público-privadas a escala global donde una democracia dentro del marco del estado nación no tiene lugar.

Aquí está mi reseña del libro. Para otras reseñas ver al final abajo.

El Foro Económico Mundial, FEM» (World Economic Forum, WEF) se presenta a si mismo como «la organización internacional para la cooperación de asociaciones público-privadas» que involucra a los líderes políticos, líderes empresariales, líderes culturales y otros líderes de la sociedad para formular agendas globales, regionales e industriales». La WEF es una organización que promueve los intereses estratégicos a largo plazo de los mayores capitalistas, analistas y observadores de Occidente, aquellos que están en primera línea para explotar sus enormes recursos de capital, su control sobre la tecnología del futuro (inteligencia artificial, robótica , genómica (biología molecular), tecnología de materiales, producción «verde», etc.) y tienen gran influencia en el aparato estatal de Estados Unidos, China y otras grandes potencias. (Véase Klaus Schwab: The Fourth Industrial Revolution, Penguin, 2016). Son los intereses de estas fuerzas lo que Schab & Malleret enfocan en su libro.

No se puede decir más claro. El tiempo posterior al Covid-19 no será como antes de la epidemia. Entre las fuerzas de izquierda y los idealistas verdes de todo el mundo, existe una creencia generalizada de que es posible controlar a estas fuerzas capitalistas líderes y crear juntos un futuro verde. Es solo una ilusión. No sucederá, porque pese a los intereses que representa el Foro Económico Mundial (WEF) se dan cuenta de que el futuro debe ser algo que puedan llamar verde, ellos tienen su propia percepción de lo que conlleva. Y eso no significa que sean controlados ni por fuerzas progresistas ni democráticas.

Es ingenuo y peligroso creer que los miembros del WEF se hayan dado cuenta de que no pueden seguir devastando el clima y la naturaleza sin inhibiciones como en el siglo XX. Para ellos el Covid-19 es una oportunidad de oro para transformar el mundo en una dirección en que ellos mismos salgan beneficiados. Una oportunidad que no dejarán ir. Tienen el poder económico, los medios políticos y, lamentablemente, también la posición social que necesitan para poner en práctica sus planes a escala mundial, a menos que las fuerzas progresistas de todo el mundo los frenen.

¿Qué tipo de libro es este realmente?

No es fácil escribir sobre el «El Gran Reinicio», dice Naomi Klein en The Intercept. El libro de (Schwab & Malleret, S&M) no es fácil. Dependiendo de cómo se lea y cuál sea la actitud del lector es una predicción de cómo será el mundo después de la pandemia del corona, un programa de cómo «nosotros» podemos usar esta crisis para crear un mundo nuevo y mejor, o al contrario resulte un programa estratégico a largo plazo sobre cómo los principales grupos del gran capital del mundo pueden utilizar esta crisis para consolidar su control sobre la política, tanto a nivel nacional como mundial, tan firmemente como el control que ya tienen sobre la economía en virtud de su enorme fuerza económica.

Todo o casi todo se piensa cambiar en el Gran Reinicio del Foro Económico Mundial.

Los seguidores de la teoría de la conspiración ven en «El Gran Reinicio» como una conspiración gigantesca para introducir un «New Deal verde» (Nuevo pacto ecológico) con tintes socialistas. Vea, por ejemplo, lo que Kent Andersen escribe en el sitio ‘document.no’:

El Foro Económico Mundial es una conspiración que apunta a destruir los países occidentales y la economía occidental.

Entonces, ¿qué es exactamente «El Gran Reinicio»? En resumen es un «gran plan» para introducir una política completamente nueva después de que termine la pandemia del covid-19.

El gran reinicio del WEF y la revolución de nuestra sociedad y economía no viene de abajo. Tampoco la revolución verde y la «reestructuración» que «debemos» llevar a cabo. Este grito de revolución viene de arriba, de la élite que ya está en el pedestal.

Por supuesto, también hay quienes alaban la iniciativa del WEF, como p.ej. el profesor Jonathan Michie de la Universidad de Oxford.

Pero el duo S&M describe un proyecto ofensivo para aprovechar la crisis económica y social para transformar activamente las condiciones económicas, políticas y sociales básicas de la sociedad. «La esencia de «El Gran Reinicio» es que las fallas y deficiencias de la crisis del corona nos ponen en una luz más brillante, lo que nos obliga a reemplazar las ideas, instituciones, procesos y reglas que fallan por otras nuevas que se adapten mejor a las necesidades actuales y futuras», dicen en su resumen (p. 249). La consideración por la naturaleza y el medio ambiente es solo una parte del paquete, como veremos.

Quién es «nosotros», podemos preguntar. Eso a futuro no interesa tango, pero sí a los que vivimos hoy: seres humanos, animales y plantas. En esencia, existe la necesidad de una base natural y una ecología que no difiera demasiado de lo que la sociedad humana ha desarrollado y adaptado a lo largo de miles de años. Pero, ¿es esta la necesidad primordial que «El Gran reinicio» (The Great Reset) pretende satisfacer? ¿Es el objetivo alejarse de la necesidad de crecimiento económico perpetuo de las fuerzas del capital para evitar que se destruya cada vez más la base natural de la vida en la Tierra, el clima, los recursos naturales se agoten o se deterioren, y las especies desaparezcan o sean drásticamente reducidas, etc., etc.?

¿Una economía nueva y diferente o la vieja con traje verde?

En el informe «El futuro de la naturaleza y las empresas de 2020» el WEF deja en claro de qué se trata.

La forma en que se decida aplicar los paquetes de estímulo después de la crisis del Covid probablemente moldeará la sociedad y la economía durante décadas. Esto hace imperativo «reconstruir mejor» y no volver al camino peligroso e insostenible donde todo continúa como antes. Existe una amplia evidencia de que elegir medidas de estímulo ecológico y alinear la economía global dentro de los límites del planeta generará un crecimiento aún más efectivo en la economía y el empleo para construir una sociedad más flexible.

No menos importante esto será rentable para las fuerzas del capital. Así es como el WEF presenta este informe en el prólogo:

«Se necesita un nuevo futuro para la naturaleza y los seres humanos que pueda ayudar a acelerar «El Gran reinicio» como lo exigen la economía y la sociedad mundiales. El informe explica qué se debe hacer en la práctica para realizar este futuro al presentar un marco pragmático sobre cómo la industria puede liderar la transición hacia una economía positiva para la naturaleza. Este es un procedimiento que puede crear una situación beneficiosa para ella, las personas y las empresas. Se estima que podría liberar hasta USD 10,000 mil millones en oportunidades comerciales al transformar los tres sistemas económicos que causan casi el 80% del deterioro de la naturaleza». Para tener éxito este enfoque debe ganarse la confianza y el apoyo de los ciudadanos y los gobiernos demostrando que se centra en el crecimiento inclusivo y mejores empleos y condiciones de vida. Lo que quizás los responsables de la toma de decisiones deberían tener en cuenta ante todo es que podrá crear 395 millones de puestos de trabajo en 2030, al mismo tiempo que desempeñará un papel clave para hacer que la economía global sea positiva para la naturaleza.

Los sistemas económicos son: la producción de alimentos, el uso de la tierra y el mar, la infraestructura y el desarrollo, y la extracción de energía y recursos naturales.

Claus Schwab se ha dado cuenta de que hay un par de cosas. Una de ellas es el frenar la depredación de la naturaleza a la que ha llevado la super aceleración posterior a la Segunda Guerra Mundial. No por razones morales, sino porque las leyes de la naturaleza no lo permiten. Los problemas climáticos, los desastres naturales, la pérdida de biodiversidad, la contaminación y eventualmente los problemas de recursos. Además una crisis económica a largo plazo lo hacen imposible. A largo plazo, esto también afectará las oportunidades de crecimiento económico y ganancias continuas. Por lo tanto, la economía debe cambiarse en una dirección «verde» de manera que también pueda crear nuevas oportunidades de ganancias al utilizar el capital natural y los servicios de los ecosistemas de nuevas formas.

(Ver mi serie de artículos sobre la ofensiva «verde» del capital y la diferencia entre verde = verdaderamente sostenible y «verde» = aparentemente verde) en noruego. Esta es una parte importante del «El Gran Reinicio»

El megainversor BlackRock, muy conocido por los lectores de steigan.no prosiguió declarando que las inversiones sostenibles serán a partir de ahora la regla principal porque «permiten ofrecer a los clientes mayores dividendos», ver la carta de Larry Fink a los empresarios 2021. No piense que esto es solo propaganda ecológica. Fink deja en claro que BlackRock considerará votar en contra de los administradores de las empresas que no se enganchen en esto.

Es una crisis económica, social y política.

Para la mayoría de las personas en el mundo el Covid-19 es una epidemia contagiosa y mortal que hasta ahora ha matado a más de dos millones de personas. Las medidas de cierre han afectado a miles de millones con el desempleo, el hambre y el aumento de la pobreza. El Covid-19 ha «exacerbado la desigualdad que existía, en todas partes y así pasa siempre cuando aparece una pandemia» (p. 79).

S&M escribe que «la pandemia expone a la economía bajo una crisis en el mercado laboral de proporciones gigantescas». Con toda probabilidad, el estancamiento económico que provocó la pandemia hará que el trabajo físico sea reemplazado por robots y «máquinas inteligentes» en un grado cada vez mayor. Las innovaciones tecnológicas que se están introduciendo a un rápido ritmo pronto llevarán a que cientos de miles, quizás millones, pierdan sus empleos (págs. 51, 55). El mercado laboral se polarizará cada vez más entre trabajos bien remunerados y muchos trabajos que han desaparecido o están mal pagados y ya no son interesantes. (s 56)

«La pandemia ha dejado en claro para todos no solo el colosal número de personas en el mundo que son económica y socialmente vulnerables, sino también cuán profunda y extensa es esta vulnerabilidad», escriben (p. 79) y abordan el asunto en varias páginas.

La crisis provoca disturbios, protestas, huelgas y disturbios.

La fuente más importante de malestar social es la desigualdad, escribe S&M, y el Covid-19 ha agudizado la desigualdad que ya existía y la ha expuesto al mundo entero. También hay muchos indicios de que después de la pandemia las desigualdades seguirán aumentando al menos a corto plazo (p. 82). «El número de personas sin trabajo, miserables, amargadas, enfermas, hambrientas y llenas de preocupaciones habrá aumentado dramáticamente (p. 85). Pero a la larga esto puede cambiar, escriben con optimismo, -cuando luego ellos se den cuenta de que tales condiciones son insostenibles- (quienes serán esos?). Pero «si la historia es una guía es poco probable que esta imagen optimista se realice sin primero una enorme turbulencia social». (pág.83)

Cuando «el número de personas sin trabajo, miserables, amargadas, enfermas, hambrientas y llenas de preocupaciones» aumente drásticamente, -¿cómo puede esta presión no conducir a una explosión?- se pregunta uno. «La tendencia hacia el aumento del malestar social no es nueva, pero el Covid-19 la ha intensificado. S&M ve el malestar social como uno de los mayores y profundos peligros después que pase la pandemia».

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Sin estar escrito en mayúsculas en el libro está claro que hay una cosa que S&M teme: el malestar social, rebelión (y revolución, que no lo mencionan).

Tal malestar social ha llevado entre otras cosas a partidos populistas y extremistas al poder y «el establishment» no está preparado para esto. Además, según S&M, carecen de ideas y soluciones políticas al problema. En el peor de los casos podría conducir a la disolución y al colapso político. Citan a un tal Branko Milanovic que escribe que «si el gobierno tiene que recurrir a fuerzas paramilitares o militares para reprimir, p.ej. por rebelión o ataque a la propiedad, la sociedad puede comenzar a desintegrarse”(p. 84). Entonces, el estado policial no es una solución para S&M.

S&M tampoco son partidarios del neoliberalismo al estilo de Milton Friedman, Reagan, Thatcher o Blair. La situación con un papel cada vez más debilitado para el Estado que nos dio el legado de estos célebres políticos tendrá que cambiar «porque es difícil imaginar cómo afrontar un choque externo de tal magnitud como el que hemos recibido con Covid-19 con soluciones puramente basadas en el mercado”(p. 91). El Covid-19 está silbando la marcha fúnebre al neoliberalismo y le ha dado la última unción, (et coup de grâce), escriben.

Y uno de los propósitos de «El Gran Reinicio» es prevenir esto.

Por otro lado, se trata de calmar el malestar con reformas sociales suficientemente amplias en el marco de un «capitalismo de partes de interés» en el que las grandes fuerzas del capital y el aparato estatal gobiernen la sociedad a través de una amplia cooperación público-privada.

«Debemos aprovechar esta oportunidad única para visualizar un nuevo mundo en un esfuerzo para hacerlo mejor y más resistente», escriben S&M (p. 19). En un capítulo llamado «Cómo podría ser el crecimiento futuro». Escriben que «cambiar de rumbo requerirá que los líderes mundiales adopten una nueva visión fundamental que preste mayor atención y priorice un mayor bienestar para todos los ciudadanos y para el planeta». El capítulo termina de la siguiente manera:

«En cambio los países con más visión de futuro y sus gobiernos -para un crecimiento negativo- darán prioridad a un enfoque más inclusivo y sostenible para gestionar y adaptar la economía y así genere más puestos de trabajo, mejore los niveles de vida y proteja el planeta. Si estamos a favor de este enfoque más integral y de largo plazo no se requerirá un compromiso fundamental entre los factores económicos, sociales y ambientales.

S&M llegan incluso a afirmar que «ante todo, después de la pandemia se abrirá un período de redistribución masiva de la riqueza de los ricos a los pobres y del capital al trabajo». (p. 78) Sobre la base de tales afirmaciones ¿deberíamos concluir que Klaus Schwab y el gran capital detrás del WEF se han convertido en partidarios de un estado de bienestar y una socialdemocracia progresista con una gobernanza estatal fuerte, poder popular, igualdad y bienestar como objetivos principales? Si uno lee el libro superficialmente puede tener esa impresión. ¿O deberíamos creer que esto es solo una hermosa charla que hará que los idealistas ingenuos crean en las ‘nobles intenciones’ del WEF?

Corporativismo del siglo XXI.

En mi opinión no basta con llamar fascismo a la forma de gobierno que S&M defienden. «El Gran Reinicio» es mucho más refinado que el inestable estado policial que caracteriza a la dictadura fascista y que no ha demostrado ser muy viable a largo plazo.

La otra cosa importante que Klaus Schwab se ha dado cuenta es que la extrema desigualdad que ha creado el neoliberalismo en los últimos cincuenta años –privatización de servicios y beneficios públicos, recortes, desempleo, una red de seguridad social con amplitud cada vez menor y condiciones cada vez peores en el mercado laboral -que la gente de todo el mundo occidental siente en el cuerpo y la billetera- y que no es compatible ni en una economía capitalista relativamente estable y pacífica.

Schwab se ha dado cuenta de que es necesario adaptar una especie de estado de bienestar y fortalecer algunas libertades civiles. No porque quienes produzcan los valores también deban disponer de ellos. No porque la explotación y la opresión nunca puedan crear una sociedad estable y armoniosa, especialmente no la explotación grosera que ha creado, perpetúa y agudiza la grotesca desigualdad que ha surgido en los últimos cincuenta años. No, para evitar disturbios políticos, huelgas y protestas, disturbios y levantamientos, S&M citan en el artículo ‘La pandemia del coronavirus cambiará el orden mundial para siempre’ de Henry Kissinger:

«El desafío histórico para los líderes es dominar la crisis mientras construyen el futuro. Si fallan, podrían incendiar el mundo».

Todo esto apunta a un estado que es un actor político y económico mucho más fuerte que en las últimas décadas. ¿Pero de qué manera? Ahora comenzamos a acercarnos al núcleo del libro.

Capitalismo de las partes interesadas.

«Lo más probable es que los gobiernos, en diversos grados, descubran que a la sociedad le interesa escribir sobre algunas de las reglas del juego» (pág. 93) La salud, la paga por enfermedad, las prestaciones por desempleo, la red de seguridad social y muchas otras medidas sociales deben fortalecerse para remediar las consecuencias de la pandemia y luego convertirse en la norma. Un compromiso más fuerte del movimiento sindical fortalecerá este proceso, dice. Pero no creas que es una democracia ampliada lo que prevén S&M.

La clave, sin embargo, está en los gobiernos, que «deben hacer lo que sea necesario y destinar todos esos costos en beneficio de nuestra salud y nuestra riqueza colectiva para que la economía se recupere de manera sostenible»(p. 44). S&M se refiere a la economista Mariana Mazzucato y cree que debemos repensar el papel de los gobiernos. Ya no pueden simplemente remediar las fallas del mercado cuando surgen, deben “crear y moldear activamente mercados que generen un crecimiento sostenible e inclusivo. También deben garantizar que las asociaciones con la comunidad empresarial que incluyen fondos públicos favorezcan el interés público, sin fines de lucro” (p. 92). Como beneficio adicional los gobiernos fomentarán enérgicamente las asociaciones público-privadas para que las empresas privadas se involucren más en la reducción de los riesgos globales. (pág.94)

Por tanto, la clave no se ve en la democracia ni en ninguna forma de control popular. La «democracia» no se discute en absoluto en el libro más que en un contexto particular -al que llego-. Entonces no es posible llegar a otra conclusión que es el Estado y la comunidad empresarial quienes velarán por el bienestar de los ciudadanos. No como representantes de la voluntad del pueblo, sino como un órgano de poder independiente que actúa al unísono en una asociación público-privada integral donde las empresas asumen la responsabilidad social y, por lo tanto, también deben participar en la gestión política de la sociedad. Pero no hay lugar para un movimiento sindical democrático y otras organizaciones de masas. Esta es una forma de corporativismo moderno, una forma de sociedad conocida de la Italia de Mussolini y algunos otros estados dictatoriales.

Para justificar esta forma de gobierno las empresas deben, en adelante, poner en segundo lugar los intereses de los accionistas. Una serie de cambios sociales fundamentales en los últimos diez años han dado un vuelco al entorno en el que operan las empresas. Para mantener la creación de valor en las empresas a largo plazo el capitalismo de las partes interesadas (en inglés: stakeholder capitalism) donde el medio ambiente, las condiciones sociales y la gobernanza social se incluyen cada vez más en las evaluaciones, escriben S&M:

«Nadie puede negar ahora que el objetivo básico de una empresa ya no puede ser la búsqueda desenfrenada de ganancias. Ahora les corresponde a ellos servir a todas sus partes interesadas, no solo a los accionistas». (p. 186) «Las empresas deben demostrar cada vez más que tratan bien a sus empleados, dando la bienvenida a mejores condiciones de trabajo, salud, seguridad y bienestar en el lugar de trabajo». (pág.187)

En opinión del WEF, las empresas deberían unirse al Manifiesto de Davos del WEF, que manifiesta que:

El propósito de una empresa es involucrar a todos sus grupos de interesados en una creación de valor compartida y sostenible. Cuando la empresa crea ese valor, sirve no solo a sus accionistas, sino a todos sus partes de interesados: empleados, clientes, proveedores, la comunidad local y la sociedad en su conjunto.

Es concebible que palabras tan hermosas puedan ser útiles para los políticos que buscan argumentos a favor de las asociaciones público-privadas para denunciar y privatizar, y para los idealistas ingenuos que creen que la política verde se puede implementar en asociación con las grandes corporaciones transnacionales. Pero el resto de nosotros no debemos dejarnos engañar. Esto no cambiará el equilibrio de poder en la sociedad ni un milímetro en nuestra dirección. Por otro lado, consolidará agrupaciones de capitales grandes y pequeños en igualdad de condiciones con las asambleas electas en todos los niveles.

A partir de ahora, el capitalismo de las partes interesadas debe ser la norma. El término ha sido utilizado ampliamente por Klaus Schwab, y eventualmente por el WEF desde 1971. La época en que la gestión actúa únicamente en función de los intereses egoístas y a corto plazo de los accionistas ha terminado, según Schwab.

El informe del WEF «Integrated Corporate Governance»: A Practical Guide to Stakeholder Capitalism for Boards of Directors (Gobierno corporativo integrado: una guía práctica sobre el capitalismo de las partes interesadas para las juntas directivas) aclara que las empresas deben cambiar a una gestión integrada con una visión holística de los intereses de los accionistas y las partes interesadas en el sentido más amplio mediante la inclusión sistemática de factores ambientales y sociales, gestión y datos en la estrategia de la empresa, asignación de recursos, gestión de riesgos, etc. El informe no deja lugar a dudas sobre por qué:

No por razones éticas o políticas, aunque estos también son factores cruciales que los que lideran debe tener en cuenta, sino a partir del reconocimiento de que para crear valor más allá del futuro cercano es cada vez más necesario en el siglo XXI una comprensión y un conocimiento profundo y una gestión activa para no fallar en estos riesgos y oportunidades.

La perspectiva global.

S&M (p. 107) se refieren al economista originalmente turco Dani Rodrik. En el libro ‘The Globalization Paradox’ (2011) que presentó un trilema (conflicto entre tres elementos) que poco a poco se ha hecho famoso:

«Es imposible lograr la globalización completa, los estados nacionales independientes y la democracia política al mismo tiempo».

Se puede realizar un máximo de dos de estos al mismo tiempo. El tercero debe ser sacrificado. No globalización, afirma S&M, porque los grandes problemas del mundo son globales y requieren soluciones globales. «La economía global está tan entrelazada que es imposible acabar con la globalización», escriben (p. 106). China emerge como una gran potencia y Estados Unidos retrocede. Nos acercamos a un mundo desordenado y multipolar en una intensa lucha por la influencia que ya no está impulsada por la ideología, sino por «el nacionalismo y la lucha por los recursos». Están pidiendo una potencia mundial. Si no hay un solo poder que pueda imponer un orden, «nuestro mundo sufrirá una falta de orden global» (p. 105).

Dado que S&M no quiere declararse contrario a la democracia política, es según ellos que los estados nacionales independientes deben ceder. Pero el argumento no se sostiene, como muestro a continuación.

La rebelión y el malestar social tienden a fortalecer el nacionalismo, argumentan, sin distinguir entre un nacionalismo progresista en un país que lucha contra ataques imperialistas (por ejemplo, Siria) y países con un nacionalismo chovinista de extrema derecha (por ejemplo, Israel). A sus ojos, el nacionalismo es dañino de todos modos porque si se le permite dominar globalmente, tendremos un mundo de todos contra todos, incapaz de hacer frente a problemas globales como el problema del clima. Brexit y la elección de Trump son dos ejemplos que mencionan.

«Cuando el nacionalismo se fortalece es inevitable que la globalización disminuya en grandes partes del mundo, una ola que es particularmente notable en Occidente». (p. 107) Para S&M, esto significa que la gobernanza global se vuelve imposible. La independencia nacional se convierte en una amenaza para el liderazgo mundial cuando debemos tener un liderazgo mundial. La definición de liderazgo global (p. 114) se tomó del informe de la ONU Gobernanza global y reglas globales para el desarrollo en la era post-2015, elaborado por el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (DESA) en 2014.

¿Completo control para gobernarnos mejor?

¿Pero qué tipo de gobernanza global?

Las representaciones de DESA y S&M son como el día y la noche. DESA escribe, p. ej. que «la estructura y las reglas de la gobernanza global se caracterizan por serias asimetrías», «las reglas globales han llevado a un espacio político más estrecho para los gobiernos nacionales, especialmente en los países en desarrollo, de una manera que les impide reducir la desigualdad interna». «Bienes públicos globales (p. ej. paz y seguridad) requiere que los países actúen colectivamente bajo el liderazgo de los gobiernos». «Una fuerza importante que da forma al liderazgo a nivel nacional e internacional son las grandes corporaciones que presionan por leyes y políticas que sirvan a sus intereses». (págs. 4-5) etc. de lo mismo.

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Traducción: «Todo será inteligente y estará conectado a Internet, dice el pdte. del Foro Económico Mundial Klaus Schwab, y esto se extenderá a los animales, ya que los sensores conectados en el ganado pueden comunicarse entre sí a través de una red de telefonía móvil».

S&M saca conclusiones completamente diferentes. En lugar de que los países «actúen colectivamente bajo el liderazgo de los gobiernos», están pidiendo un liderazgo supranacional que pueda coordinar los estados nacionales. Como ejemplo, mencionan a la OMS que con «su actitud tambaleante es completamente dependiente de los países que acceden a cooperar con ellos» y no tiene poder para obligar a los países a prevenir pandemias. Argumentan que el sistema de gobernanza global se ha derrumbado y que es una cuestión incierta «si el propósito de las configuraciones existentes de gobernanza global como la ONU y la OMS pueden cambiarse para abordar los riesgos globales de nuestro tiempo». El sistema de estados-nación que actúan colectivamente «no funciona con riesgos mundiales que requieren decisiones globales coordinadas» (p. 118). Y existen muchos de esos riesgos: problemas climáticos, desastres naturales, pandemias y desigualdad creciente.

Quienes han seguido a steigan.no durante algunos años saben de qué tipo de gestión global se refiere el WEF. Su Iniciativa de Rediseño Global (GRI) es un plan para rediseñar el orden internacional establecido basado en la cooperación y los acuerdos entre estados nacionales independientes, establecidos por la Paz de Westfalia en 1648. (Ver aquí para una introducción simple. WEF ha cerrado sus sitios web de GRI. Búsqueda de Global Redesign Initiative GRI no arrojó resultados. Caractericé entonces a GRI de la siguiente manera:

Las corporaciones transnacionales, los megabancos y los señores de las finanzas no aceptan quedar fuera del sistema tradicional de toma de decisiones global basado en los estados nacionales y las instituciones internacionales de la ONU. Ellos quieren participar en la toma de decisiones y ellos mismos establecerán las pautas de cómo sucederá esto. De esta manera dejarán de lado los órganos democráticos y electos, pero sin eliminarlos por completo. Todavía se les permitirá participar, pero en un sistema nuevo y más integral en el que las corporaciones transnacionales y las fuerzas del capital, a petición propia y en función de sus propios intereses, gobernarán en pie de igualdad con las asambleas nacionales, los estados nacionales y los instituciones internacionales e intergubernamentales. (Fuente Erik Plahte)

El trilema de Rodrik, un argumento a favor de la democracia.

S&M, que obviamente cree que el trilema de Rodrik apoya su conclusión de que el estado-nación es la parte en el trilema que debe ceder, de hecho ha presentado un argumento en contra de su propia conclusión si el trilema se mantiene. (Si lo hace o no es subordinado en este contexto, el punto es que S&M lo usa).

Solo hay que pensar: todas las organizaciones y estructuras democráticas y populares se han desarrollado dentro del estado nacional, y se basan en él y presuponen su propio idioma, tradiciones, normas, poder judicial, forma de gobierno, etc. del estado nacional. Por supuesto, uno puede imaginar otra forma de democracia, p. ej. una sociedad comunista. También existe, como es bien sabido, una «izquierda» que sueña con reformar la Unión Europea UE, en una democracia europea (por ejemplo, Yanis Varoufakis de la griega Syriza), y otra «izquierda» que condena el nacionalismo sobre la base del dogma socialista (Oscar Dybedahl en Gnista 03/2020). Pero aquellos que tienen bien puestos los pies en la tierra se darán cuenta de que una democracia como podemos imaginarla hoy y en el futuro previsible, mientras los estados imperialistas dominen el mundo presupone un estado o nación-estado independiente.

En consecuencia, es la globalización del WEF en la forma de su Iniciativa de Rediseño Global o «Gran Reinicio» la que debe ceder si el trilema de Rodrik se mantiene.

No hay mucha democracia en el Gran Reinicio.

Llama la atención que la palabra «democracia» solo aparezca en un lugar en el libro de S&M y eso está en conexión con el trilema de Rodrik. Un control democrático sobre las inversiones y el uso de los recursos de la sociedad y de la naturaleza basado en las necesidades de la sociedad y de una manera que respete la naturaleza y le restaure lo destruido es para ellos nacionalismo y aislacionismo y una lucha permanente de todos contra todos en un mundo fragmentado donde nadie tiene una responsabilidad global. S&M no escribe que el crecimiento económico debe detenerse, que debemos luchar por una economía de equilibrio que funcione en armonía con la ecología. Y sobre todo, no escriben que es un objetivo introducir una democracia real que incluya tanto a la política como a la economía, que el capital debe estar bajo un control democrático elegido por el pueblo.

¿Por qué deberían escribir esto o algo así? Porque escriben sobre El Gran Reinicio, pero no presentan un programa para reiniciar. Presentan un programa para continuar la economía capitalista y las condiciones políticas que caracterizan a los países de Occidente, pero no de la misma manera que antes. El Manifiesto de Davos que mencioné anteriormente termina con:

«Una empresa con operaciones multinacionales no solo sirve a todas las partes interesadas directamente involucradas, sino que actúa como parte interesada junto con los gobiernos y la sociedad civil para nuestro futuro global. Para ser un ciudadano global una empresa debe utilizar sus competencias básicas, espíritu empresarial, habilidades y recursos relevantes en colaboración con otras empresas y partes interesadas para mejorar el mundo».

Son estas fuerzas a las que se aplicará la forma especial de democracia y gobierno compartido de S&M. «El propósito del libro», escribe S&M, «es ayudar a los lectores a comprender las dimensiones multifacéticas de los cambios que se avecinan». Tenga en cuenta la frase: «que se avecinan».

Si hubieran sido más honestos, habrían escrito «lo que llevaremos a cabo». Pero no hay un «nosotros» el que incluye a muchos. La pregunta es si hay otro «nosotros» más numeroso que los pondrá en aprietos.

Ninguno de los medios periodísticos establecidos en Noruega parece haber hojeado el libro. En steigan.no, por otro lado, hay reseñas de los connotados analistas noruegos Tollef Hovig, Rolf Galgerud, Pål Steigan y Diana Johnstone (USA). Traducción: Claudio Milton – noruego.today en español.


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2 comentarios en “Crónica de un reinicio anunciado para cambiar el orden mundial.

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