La nueva normalidad se llama: “guerra contra el terrorismo doméstico”.

Videos y sucesos destacados.

Ya no son solo los “terroristas” extranjeros, sino los “domésticos”….

Publicado en el blog: Midt i Fleisen – Autor: CJ Hopkins – Traducción: noruego.today – 16. Feb 2021 Noruega.

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CJ Hopkins es un galardonado dramaturgo y novelista estadounidense que vive en Berlín.

Si alguien disfrutó de la guerra global contra el terrorismo, ¡le encantará ahora la nueva guerra contra el terror doméstico!

Es exactamente igual que la guerra global original contra el terrorismo, excepto que los “terroristas” esta vez son “extremistas violentos domésticos” (EVD). “Extremistas violentos nacionales” (EVN), “Extremistas teóricos de la conspiración violenta” (ETCV) , “Extremistas negacionistas de la realidad violenta” (ENRV), “Extremistas microagresionistas insurrectos” (EMAI), “Personas que hacen que los liberales se sientan incómodos” (PWMLFU), y otros que el Ministerio de Seguridad quiere etiquetar como “extremistas” con una sigla ridícula.

Según una advertencia emitida por el Departamento de Seguridad Nacional el 27 de enero, por su sigla en inglés: DCE, HVE, VCTE, VRDE, IMAE y PWMLFU son “extremistas violentos motivados ideológicamente con objeciones al ejercicio de la autoridad estatal” y otras “quejas autopercibidas” impulsados por historias falsas”. Se cree que están “motivados por una serie de motivos, incluida la ira por las restricciones del Covid-19, los resultados de las elecciones de 2020, el uso de la fuerza por parte de la policía” y otras peligrosas “historias falsas” (por ejemplo, la existencia del “estado profundo”, “inmunidad colectiva”, “sexo biológico”, “Dios”, etc.

“Inspirados por grupos terroristas extranjeros” y “alentada por la intrusión en el edificio del Congreso” esta red diabólica de “terroristas domésticos” está planeando “ataques a instalaciones estatales”, “amenazando con violencia contra la infraestructura crítica” y activamente “citando información errónea y teorías conspirativas sobre el Covid-19”. Por lo que sabemos se están juntando con Donald Trump en este momento y planeando un devastador ataque terrorista con las armas de destrucción masiva que nunca se encontraron en Irak, o creando estadísticas de muertes que toman en cuenta el crecimiento de la población y se remontan a 20 años atrás, o publican fotos de “sapos extremistas” en Internet.

El Departamento de Defensa de Estados Unidos está “preocupado”, al igual que sus colegas en todo el imperio capitalista global. La nueva guerra normal contra el terrorismo interno no es solo una guerra contra el “terror interno” estadounidense. Esta amenaza de “terror interno” es internacional. Francia acaba de aprobar una “ley de seguridad global” que prohíbe a los ciudadanos filmar a la policía mientras golpean a la gente, incluidas todas las “regulaciones antiterroristas”. En Alemania, el gobierno se está preparando para instalar un foso antiterrorista alrededor del Riksdag (Parlamento). En los Países Bajos, la policía toma medidas enérgicas contra los teóricos de la conspiración violenta, los que niegan la realidad y otros “ciudadanos indignados que odian el sistema” y que han protestado contra los toques de queda nocturnos. De repente, dondequiera que mires -o al menos si miras en los medios dominantes- las “redes extremistas globales” están creciendo. Es hora de que el capitalismo global se quite los guantes de seda, saque a los “terroristas” de sus guaridas y comience una nueva narrativa oficial.

De hecho no hay muchas novedades al respecto. Cuando eliminas todos los nuevos acrónimos estúpidos, la nueva normalidad, es decir la guerra contra el terrorismo doméstico es básicamente una combinación de las historias sobre la “guerra contra el terrorismo” y “la nueva normalidad”, es decir, una militarización de la llamada “nueva normal” y una morbosidad de “la guerra contra el terror”. ¿Por qué el capitalismo global quiere hacer esto?

Creo que ya lo sabes, pero te lo diré igual.

Verás, el problema con la ‘Guerra Global contra el Terrorismo’ original fue que no era realmente tan global. Básicamente era solo una guerra contra el “terrorismo islámico”, es decir, la oposición al capitalismo global y su ideología posideológica, lo cual estaba bien mientras el capitalismo global solo desestabilizara y reestructurara el Medio Oriente. Se detuvo en 2016 para que el capitalismo global pudiera centrarse en luchar contra el “populismo” -es decir, la oposición al capitalismo global y su ideología posideológica-, dando sanciones a Donald Trump y demonizando a todos los que votaron por él -o simplemente se negaron a participar en sus elecciones libres y justas que acaban de realizar de forma espectacular. Así que ahora estámos de vuelta a la “Guerra contra el Terrorismo”, excepto que ahora tiene un elenco completamente nuevo de “terroristas”, o técnicamente un elenco ampliado de “terroristas”.

En resumen, el capitalismo global simplemente se ha expandido, dado un nuevo contexto y patologizado la “Guerra contra el Terrorismo” (es decir, la guerra contra la resistencia al capitalismo global y su ideología posideológica). Por supuesto, esto siempre fue inevitable. Un sistema hegemónico global. Por ejemplo, el capitalismo global no tiene enemigos externos, porque no hay territorio “fuera” del sistema. Sus únicos enemigos están dentro del sistema y, por tanto, por definición son rebeldes, también conocidos como “terroristas” y “extremistas”. Obviamente, Son términos puramente estratégicos, usados ​​contra cualquiera que se desvíe de la ideología oficial del capitalismo global, que, en caso de que te preguntes, se llama “normalidad”, o en nuestro caso hoy: “Nueva Normalidad”.

En épocas anteriores, estos “terroristas” y “extremistas” eran conocidos como “herejes”, “apóstatas” y “blasfemios”. Hoy en día también se les conoce como “negadores”, p. ej. “Negadores de la ciencia”, “negadores-covid”, y más recientemente, más inquietantemente, “negadores de la realidad”. Ésta es una parte importante de lo enfermizo de la historia de la “Guerra contra el Terror”. La nueva variedad de “terroristas” nos odia no sólo por nuestra libertad, nos odian porque odian la “realidad”. Ya no son nuestros oponentes políticos o ideológicos. Estos padecen un trastorno psiquiátrico. Ya no es necesario discutir con ellos ni escucharlos, pues necesitan ser “tratados”, “reentrenados” y “reprogramados” hasta que acepten la “realidad”. Si crees que estamos exagerando lo totalitaria que es esta historia de “la nueva normalidad / guerra contra el terrorismo” puedes leer esto en el New York Times que explora la idea de un “zar de la realidad” para lidiar con nuestras “crisis de la realidad”.

Por supuesto, esto es solo el comienzo. El consenso (al menos en los círculos globalistas) es que creen probable que la guerra (nueva normal) contra el terrorismo interno continúe durante los próximos 10 a 20 años, lo que debería dar a las clases dominantes capitalistas globales tiempo más que suficiente para llevar a cabo el Gran Reinicio, o el “gran revés”, y destruir lo que queda de la sociedad humana y obligar a la población a acostumbrarse a vivir como campesinos neofeudales que con el gorro en la mano deben pedir permiso para salir de sus hogares. Todavía estamos en la primera fase de dominio rápido (que eventualmente tendrán que reducir un poco). Pero miren lo mucho que ya han logrado.

Ver además nuestro artículo sobre “El Gran Reinicio”.

El daño económico es literalmente incalculable. Millones han sido arrojados a la pobreza desesperada, innumerables empresas independientes aplastadas, industrias enteras paralizadas, países en desarrollo se han vuelto económicamente dependientes (es decir, obedientes) en el futuro previsible, mientras que los multimillonarios aumentaron sus fortunas en más de 1 billón de dólares y las megaempresas multinacionales consolidaron su dominio en todo el mundo, especialmente las farmacéuticas.

Y ese es solo el daño financiero. El ataque a la sociedad ha sido aún más dramático. En el transcurso de un año, el capitalismo global ha transformado a la mayoría de la población global en una enorme secta totalitaria paranoica que ya no es capaz de usar la lógica y la razón elementales. (No voy a decir más sobre esto aquí … en este punto o te das cuenta o eres parte de la secta). De hecho, se alinean en los estacionamientos los miembros con doble máscara de esta secta Kovidiana para ser inyectados con una “vacuna” experimental que creen salvará a la humanidad de un virus que causa síntomas leves a moderados en aproximadamente el 95% de los “infectados” y donde sobreviven más del 99% de ellos.

Por lo tanto, no es de extrañar que estos mismos miembros de la secta irreflexivos apoyen plenamente “la nueva normalidad”. La guerra contra el terrorismo doméstico y el próximo juicio de Donald Trump -transmitido por televisión en todo el mundo- por haber “incitado a la rebelión”. También apoyan plenamente la actual censura de Internet por parte de las grandes corporaciones y están ansiosos por recibir sus pasaportes de “libertad” que les permitirán participar en la” nueva vida normal” con doble máscara y distanciamiento social. Por supuesto, mientras todos sus movimientos y transacciones y cada palabra que escriben en Facebook o en un correo electrónico o le dicen algo a alguien en sus celulares o cerca de sus tostadoras 5G quedando todo registrado por los servicios de inteligencia del capitalismo global y sus afiliados, subsidiarias y delegados de confianza. Estas personas no tienen nada de qué preocuparse, ya que nunca soñarían con desobedecer órdenes y son incapaces de pensar un pensamiento original, mucho menos uno que esté insatisfecho con el capitalismo global, incluso si una falsa plaga apocalíptica se mostrara claramente no ser real.

En cuanto al resto de nosotros, “extremistas”, “terroristas domésticos”, “herejes” y “negadores de la realidad” -es decir, cualquiera que critique el capitalismo global o desafíe sus narrativas oficiales y su ideología cada vez más totalitaria, independientemente de nuestras siglas específicas en los servicios de seguridad – a ellos me gustaría poder darles un poco de esperanza. Pero la verdad es que las cosas no lucen tan brillantes. Supongo que te veré en un campo de cuarentena, o en un pabellón psiquiátrico, o en un campo de concentración o, no sé, tal vez te vea en las calles.

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