¿Qué consecuencias dejó la invasión estadounidense a Panamá en 1989?

Videos y sucesos destacados.

La invasión tuvo lugar el 20 de diciembre de 1989. Se ha intentado dar cuenta de las fatales consecuencias de la invasión estadounidense, pero la escala de los hechos y la confusión de esos años hacen que sea una tarea difícil.

El 20 de diciembre de 1989 Estados Unidos invadió Panamá, en lo que luego se conocería como “Causa Justa”. En el operativo participaron 25.000 soldados estadounidenses, además de las tropas que solían estar estacionadas en bases cercanas al Canal de Panamá.

El supuesto objetivo era capturar al entonces presidente Manuel Antonio Noriega, un oficial y político que de ser uno de los socios más leales de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Administración de Control de Drogas (DEA) Noriega pasó a convertirse en uno de los enemigos de Washington.

El conflicto estalló cuando Noriega ordenó que la Escuela de las Américas de Estados Unidos, una academia militar que operaba en Panamá desde 1946, debía abandonar el país. La escuela fue descrita por los conocedores como la “escuela de asesinos y torturadores” en las fuerzas armadas latinoamericanas.
Noriega se opuso a la solicitud de EE.UU. de permitir que tropas estadounidenses y nacionales se entrenaran en dicha escuela para combatir a los sandinistas que habían tomado el poder en Nicaragua en 1979.

Después de liderar una campaña de operaciones encubiertas para desestabilizar la nación centroamericana el entonces presidente de Estados Unidos George Bush padre motivó la invasión por cuatro razones al público y prensa internacional : primero: la protección de la vida de los ciudadanos estadounidenses que viven allí; en segundo lugar, la restauración del sistema democrático; tercero, el deseo de asegurar que el canal funcione correctamente; además prometió capturar al general Noriega por sus actividades ilegales y llevarlo a la justicia estadounidense.

Cambio de régimen de panamá.
La invasión siguió luego de una extensa ofensiva mediática para calentar y confundir la opinión pública. Había que dar una dura lección para exhibirla al resto de Latinoamérica y el mundo. La anterior invasión ordenada por Reagan había sido a Granada en 1983 y tuvo motivos políticos.

¿Qué consecuencias tuvo la invasión?

Entre los primeros objetivos que apuntaron los invasores se encontraban las bases militares de las fuerzas de defensa de Panamá, pero los ataques contra estos objetivos tuvieron enormes consecuencias en las áreas civiles aledañas afectadas tanto por las acciones directas de las tropas estadounidenses como por el saqueo posterior. El número de muertos y heridos fue espectacular y varía según las fuentes.

Según datos proporcionados por la Iglesia Católica panameña 655 panameños fueron muertos de los cuales 314 fueron militares y 341 civiles. En cuanto a los heridos, el número asciende a 2007 y de ellos solo 124 militares.

En tanto, el Instituto Panameño de Medicina Legal (IMPL) registró 255 muertes y 93 desapariciones. De estos últimos 39 eran militares y el resto civiles.

El Comité de Derechos Humanos de Panamá, por su parte, contabilizó 556 muertes y 93 desapariciones. Otras organizaciones, como la Asociación de Familias de Caídos estimaron el número de víctimas en alrededor de 4.000 desde el 20 de diciembre de 1989.

En el lado estadounidense el Comando Sur de Estados Unidos informó de 26 muertos y 324 heridos. A pesar de la discrepancia todas las cifras mencionadas como referencia son altas.

Además de las pérdidas humanas esta invasión provocó la destrucción de gran parte de la infraestructura del país dejando a miles de personas sin hogar y obligadas a abandonar sus hogares y buscar refugio en otro lugar.

Aunque la ciudad de Panamá fue la más afectada por esta operación militar también hubo bajas en las ciudades de Colón y Río Hato. Estas áreas, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) fueron “arbitrariamente bombardeadas e incendiadas”. Otra de las zonas residenciales más afectadas fue El Chorrillo donde vivían más de 30.000 personas en una superficie de unos 20 acres.

-Aquella media noche que separó el 20 con el 21 de diciembre fue la noche más oscura para cualquier panameño. Justo a la medianoche mientras la gente dormía se comenzó a escuchar el ruido de los helicópteros de guerra que sobrevolaban la ciudad de Panamá. Los 26 mil soldados encargados de la invasión fueron atacando de manera estratégica y despiadada. La ciudad se quedo sin luz, fue una total confusión, la gente corría de un lado para otro sin saber que era lo que estaba sucediendo. Las ráfagas de metralla caían sobre las casas sin previo aviso, el cielo estaba rojo y prendieron fuego en diversos puntos de la capital. El barrio más afectado fue el El Chorrillo, donde se encontraba afincado el Cuartel General de la Guardia panameña, incendiado en su gran parte, y donde vivían los habitantes con orígenes afro-descendientes llegados en la época de construcción del Canal y grupos del interior del país que tenían el propósito de estudiar y trabajar.

El elevado número de viviendas y edificios afectados por la invasión muestra que las tropas estadounidenses no se esforzaron por limitarse a objetivos militares y evitar dañar la vida y propiedad de la población civil panameña.

El resultado fue que 18.000 civiles quedaron sin hogar, según denuncia enviada a la CIDH.

A pesar de las promesas de los invasores de compensar el daño causado a los afectados lo cierto es que no ha habido suficiente apoyo para ellos.

Un estudio del Instituto Noruego de Investigaciones Sociales y Empresariales (SNF) enfatizó que en el sector financiero panameño la gran mayoría del dinero es “de origen estadounidense, lo que convierte a Panamá en el mayor paraíso fiscal bajo el control de EE.UU”.

Posteriormente miles de empresas multinacionales se instalaron en el país.

Esta realidad contrasta con las cifras de pobreza en Panamá. En las ciudades panameñas de hoy existen grandes rascacielos propiedad de empresas inmobiliarias, pero las casas pobres son de los ciudadanos comunes.

En 1997 el 37,3% de la población vivía en la pobreza, incluido el 18,8% en pobreza extrema. En 2017, la situación no había cambiado mucho, pues según datos de la CEPAL la pobreza se mantuvo en 20,7% más 9,8% en pobreza extrema, es decir, una suma del 30,5%.

Aún hoy no se ha hecho justicia a las miles de víctimas de la invasión de EE.UU. y varios grupos panameños se pronuncian todos los años en esta fecha del 20 de diciembre para marcarlo y exigir justicia.

Desechos químicos y militares de EE.UU. en Panamá han causado muertes y daños a la naturaleza.
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Ver además: “Revelan documentos desclasificados de la invasión de EE.UU. a Panama hace 30-años”.

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