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Chris Hedges: “La venganza del imperio estadounidense contra los afganos será de proporciones bíblicas”.

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1. de septiembre de 2021 – de: Chris Hedges

Chris Hedges  es un periodista estadounidense ganador del premio Pulitzer y presentador de RT’s On Contact, una serie de entrevistas semanales sobre la política exterior de Estados Unidos, las realidades económicas y las libertades civiles en la sociedad estadounidense. Es autor de 14 libros, incluidos varios best-sellers del New York Times.

Washington, humillado en Afganistán como lo fue en Irak, Siria y Vietnam, es ciego a su fuerza, ineptitud y salvajismo en declive, pero aún es capaz de castigar con asesinatos a quienes exponen estas verdades.

El general cartaginés Aníbal, que estuvo a punto de derrotar a la República romana en la Segunda Guerra Púnica, se suicidó en el 181 a.C. en el exilio cuando los soldados romanos se acercaron a su residencia en el pueblo bitinio de Libyssa, ahora Turquía. Habían pasado más de treinta años desde que condujo a su ejército a través de los Alpes y aniquiló a las legiones romanas en la batalla de Trebia, el lago Trasimene y Cannas. Considerada una de las victorias tácticas más brillantes en la guerra, siglos después inspiró los planes del Comando del Ejército Alemán en la Primera Guerra Mundial cuando invadieron Bélgica y Francia. Roma solo pudo finalmente salvarse de la derrota copiando las tácticas militares de Hannibal. 

No importaba en 181 a.C. que hubiera habido más de 20 cónsules romanos (con poder cuasiimperial) desde la invasión de Aníbal. No importaba que Hannibal hubiera sido perseguido durante décadas y obligado a huir perpetuamente, siempre fuera del alcance de las autoridades romanas. Había humillado a Roma. Les había perforado su mito de omnipotencia. Y por eso pagaría con su vida. Años después de la partida de Aníbal, los romanos aún no estaban satisfechos. Terminaron su trabajo de venganza apocalíptica en 146 a.C. arrasando Cartago y vendiendo a la población restante como esclava. Catón el Censor resumió los sentimientos del imperio: Carthāgō dēlenda est (Cartago debe ser destruida). Nada sobre los imperios, desde entonces hasta ahora, ha cambiado.

Los poderes imperiales no perdonan a quienes exponen sus debilidades o hacen público el sórdido e inmoral funcionamiento interno del imperio. Los imperios son construcciones frágiles. Su poder es tanto de percepción como de fuerza militar. Las virtudes que afirman defender y ayudar, generalmente en nombre de su civilización superior, son una máscara para el pillaje, la explotación de mano de obra barata, la violencia indiscriminada y el terror de Estado.

Chris Hedges: El sufrimiento vengativo orquestado por el imperio estadounidense contra los afganos será de proporciones bíblicas
Las mujeres heridas llegan a un hospital para recibir tratamiento después de dos explosiones, en las que murieron al menos cinco e hirieron a una docena, fuera del aeropuerto de Kabul el 26 de agosto de 2021. © Wakil KOHSAR / AFP

El actual imperio estadounidense, dañado y humillado por los tesoros de documentos internos publicados por WikiLeaks, perseguirá, por este motivo, a Julian Assange por el resto de su vida. No importa quién sea presidente o qué partido político esté en el poder. Los imperialistas hablan con una sola voz. El asesinato de trece soldados estadounidenses por un atacante suicida en el Aeropuerto Internacional Hamid Karzai en Kabul el jueves (26.8.21) evocó de Joe Biden el grito a pleno pulmón de todos los imperialistas: 

A los que llevaron a cabo este ataque … no los perdonaremos, ni olvidaremos, les perseguiremos y les haremos pagar”

Esto fue seguido rápidamente por dos ataques con aviones no tripulados en Kabul contra presuntos miembros del Estado Islámico en la provincia de Khorasan, ISKP (ISIS-K), que se atribuyó el mérito del atentado suicida que dejó 170 muertos, incluidos 28 miembros del Talibán.

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Los talibanes, que derrotaron a las fuerzas estadounidenses y de la coalición en una guerra de 20 años, están a punto de enfrentarse a la ira de un imperio herido. Los gobiernos de Cuba, Vietnam, Irán, Venezuela y Haití saben lo que viene después. Los fantasmas de Toussaint Louverture, Emilio Aguinaldo, Mohammad Mossadegh, Jacobo Arbenz, Omar Torrijos, Gamal Abdul Nasser, Juan Velasco, Salvador Allende, Andreas Papandreou, Juan Bosh, Patrice Lumumba y Hugo Chávez saben lo que viene después. No será bonito. Lo pagarán los afganos más pobres y vulnerables. 

La falsa lástima por el pueblo afgano, que ha definido la cobertura de los desesperados colaboradores de las fuerzas de ocupación estadounidenses y de la coalición y las élites educadas que huyen al aeropuerto de Kabul, comienza y termina con la difícil situación de los evacuados. Se derramaron pocas lágrimas por las familias habitualmente aterrorizadas por las fuerzas de la coalición, o por los cerca de 70.000 civiles que fueron arrasados ​​por los ataques aéreos, los ataques con aviones no tripulados, los misiles y la artillería de Estados Unidos, o abatidos por las nerviosas fuerzas de ocupación que vieron a todos los afganos, con alguna excepción, como el enemigo durante la guerra. Y habrá pocas lágrimas por la catástrofe humanitaria que el imperio está orquestando sobre los 38 millones de afganos, que viven en uno de los países más pobres y dependientes de ayuda del mundo.

Desde la invasión de 2001, Estados Unidos desplegó alrededor de 775.000 efectivos militares para someter a Afganistán e invirtió 143.000 millones de dólares en el país, con el 60 por ciento del dinero destinado a apuntalar al corrupto ejército afgano y el resto destinado a financiar proyectos de desarrollo económico, programas de ayuda e iniciativas antidrogas, y la mayor parte de esos fondos fueron desviados a grupos de ayuda extranjeros, contratistas privados y consultores externos.

Las subvenciones de Estados Unidos y otros países representaron el 75 por ciento del presupuesto del gobierno afgano. Esa ayuda se ha evaporado. Las reservas de Afganistán y otras cuentas financieras han sido congeladas, lo que significa que el nuevo gobierno no puede acceder a unos $ 9.5 mil millones en activos que pertenecen al Banco Central Afgano . Se han detenido los envíos de efectivo a Afganistán. El Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció que Afganistán ya no podrá acceder a los recursos del prestamista.

Los estadounidenses han afirmado durante mucho tiempo que Afganistán ayudó a acabar con el “imperio soviético”, ¿ahora es su turno?

Las cosas ya son espantosas. Hay unos 14 millones de afganos, uno de cada tres, que carecen de alimentos suficientes. Hay dos millones de niños afganos desnutridos. Hay 3,5 millones de personas en Afganistán que han sido desplazadas de sus hogares. La guerra ha arruinado la infraestructura. Una sequía destruyó el 40 por ciento de los cultivos del país el año pasado. El asalto a la economía afgana ya está haciendo que los precios de los alimentos se disparen. Las sanciones y la cesación de las ayudas obligarán a los funcionarios a quedarse sin sueldo, y el servicio de salud, ya crónicamente escaso de medicamentos y equipos, colapsará. El sufrimiento orquestado por el imperio será de proporciones bíblicas. Y esto es lo que quiere el imperio.

UNICEF calcula que 500.000 niños murieron como resultado directo de las sanciones impuestas a Irak. Se espera que las muertes infantiles en Afganistán se eleven por encima de esa cifra espantosa. Y espere la misma crueldad imperial que mostró Madeleine Albright, entonces embajadora de Estados Unidos en las Naciones Unidas, cuando le dijo a la corresponsal de ’60 Minutes ‘Lesley Stahl que la muerte de medio millón de niños iraquíes debido a las sanciones “valió la pena”. O la crueldad de Hillary Clinton, quien bromeó: “Vinimos, lo vimos, murió” cuando se le informó de la brutal muerte del líder libio Muammar al-Qaddafi. O la exigencia del senador demócrata Zell Miller de Georgia, quien después de los ataques del 11 de septiembre declaró: “Yo digo, bombardearlos. Si hay daños colaterales, que así sea”. No importa que el imperio haya convertido a Libia, junto con Afganistán, Irak, Siria y Yemen, en calderos de violencia, caos y miseria. El poder de destruir es una droga embriagadora que tiene su propia justificación.

Al igual que Cato el Censor, las agencias militares y de inteligencia estadounidenses, si la historia sirve de guía, en este momento están planeando desestabilizar Afganistán financiando, armando y respaldando a cualquier milicia, caudillo u organización terrorista que desee atacar a los talibanes. La CIA, que debe recopilar información de inteligencia exclusivamente, es una organización paramilitar deshonesta que supervisa secuestros secretos, interrogatorios en sitios clandestinos, torturas, persecuciones y asesinatos selectivos en todo el mundo. Llevó a cabo redadas de comandos en Afganistán que mataron a un gran número de civiles afganos, que en repetidas ocasiones envió a familiares y aldeanos enfurecidos a los brazos de los talibanes. Ahora es Amrullah Saleh, quien fue el vicepresidente de Ashraf Ghani y quien se ha declarado “el legítimo presidente interino” de Afganistán que está escondido en el valle de Panjshir. Él, junto con los señores de la guerra Ahmad Massoud, Ata Mohammad Noor y Abdul Rashid Dostum, claman para ser armados y apoyados para perpetuar el conflicto en Afganistán.

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“Escribo desde el valle de Panjshir hoy, listo para seguir los pasos de mi padre, con combatientes muyahidines que están preparados para enfrentarse una vez más a los talibanes”, escribió Ahmad Massoud en un artículo de opinión en el Washington Post“Estados Unidos y sus aliados han abandonado el campo de batalla, pero Estados Unidos todavía puede ser un ‘gran arsenal de democracia’, como dijo Franklin D. Roosevelt cuando acudió en ayuda de los asediados británicos antes de la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial”. continuó, agregando que él y sus combatientes necesitan “más armas, más municiones y más suministros”.

Estos señores de la guerra ya han cumplido las órdenes de los estadounidenses antes y lo harán de nuevo. Y dado que la arrogancia del imperio no se ve afectada por la realidad, el imperio continuará sembrando dientes de dragón en Afganistán como lo ha hecho desde que gastó $ 9 mil millones, algunas estimaciones duplican esa cifra, para respaldar a los muyahidines que lucharon contra los soviéticos, lo que llevó a una sangrienta guerra civil entre señores de la guerra rivales una vez que los soviéticos se retiraron en 1989 y el predominio en 1996 de los talibanes.

El cinismo de armar y financiar a los muyahidines contra los soviéticos expone la mentira de las preocupaciones humanitarias de Estados Unidos en Afganistán. Un millón de civiles afganos murieron en el conflicto de nueve años con los soviéticos, junto con 90.000 combatientes muyahidines, 18.000 soldados afganos y 14.500 soldados soviéticos. Pero estas muertes, junto con la destrucción de Afganistán, “valieron la pena” para paralizar a los soviéticos.

El asesor de seguridad nacional de Jimmy Carter, Zbigniew Brzezinski, junto con la agencia Inter-Services Intelligence (ISI) de Pakistán, supervisó el armado de los grupos musulmanes muyahidines más radicales que luchaban contra las fuerzas de ocupación soviéticas, lo que llevó a la extinción de la oposición secular y democrática afgana. Brzezinski detalló la estrategia, diseñada, dijo, para darle a la Unión Soviética su Vietnam, adoptada por la administración Carter después de la invasión soviética de 1979 para apuntalar el régimen marxista de Hafizullah Amin en Kabul:

Inmediatamente iniciamos un proceso doble cuando nos enteramos de que los soviéticos habían entrado en Afganistán. El primero involucró reacciones directas y sanciones centradas en la Unión Soviética, y tanto el Departamento de Estado como la Agencia de Seguridad Nacional prepararon largas listas de sanciones a adoptar y de medidas a tomar para aumentar los costos internacionales de sus acciones para la Unión Soviética. Y el segundo curso de acción me llevó a ir a Pakistán aproximadamente un mes después de la invasión soviética de Afganistán, con el propósito de coordinar con los paquistaníes una respuesta conjunta, cuyo propósito sería hacer sangrar a los soviéticos por tanto y mientras sea posible; y nos comprometimos en ese esfuerzo en un sentido de colaboración con los saudíes, los egipcios, los británicos, los chinos, y comenzamos a proporcionar armas a los mujaheddin, de varias fuentes, por ejemplo, algunas armas soviéticas de los egipcios y chinos. Incluso obtuvimos armas soviéticas del gobierno comunista checoslovaco, ya que obviamente era susceptible a incentivos materiales; y en algún momento empezamos a comprar armas para los muyahidines del ejército soviético en Afganistán, porque ese ejército era cada vez más corrupto.

‘Over-the-horizon’ es solo la frase de moda más reciente para la incompetencia estadounidense, como lo demuestran los recientes ataques con aviones no tripulados en Afganistán

La campaña clandestina para desestabilizar a la Unión Soviética haciéndola “sangrar tanto y tanto tiempo como sea posible” se llevó a cabo, como el armamento de las fuerzas de la contra en Nicaragua, en gran parte fuera de los libros. No existía, en lo que respecta al Washington oficial, una forma de evitar el escrutinio no deseado de las operaciones encubiertas llevadas a cabo por las audiencias del Comité de la Iglesia en la década de 1970 que hicieron públicas las tres décadas de golpes de Estado respaldados por la CIA, asesinatos, chantajes, intimidación, propaganda oscura y tortura. El gobierno saudí acordó igualar la financiación estadounidense para los insurgentes afganos. La participación saudí dio lugar a Osama bin Laden y Al-Qaeda, que lucharon con los muyahidines. La operación deshonesta, dirigida por Brzezinski, organizaron unidades secretas de equipos de asesinatos y escuadrones paramilitares que llevaron a cabo ataques letales contra enemigos percibidos en todo el mundo. Entrenó a muyahidines afganos en Pakistán y en la provincia china de Xinjiang. Trasladó el comercio de heroína, utilizado para financiar la insurgencia, desde el sudeste asiático hasta la frontera entre Afganistán y Pakistán.

Este patrón de comportamiento, que desestabilizó Afganistán y la región, es un reflejo de la comunidad militar y de inteligencia. Sin duda, se repetirá ahora en Afganistán, con los mismos resultados catastróficos. El caos que crean estas agencias de inteligencia se convierte en el caos que justifica su existencia y el caos que las ve demandar más recursos y niveles de violencia cada vez mayores. 

Todos los imperios mueren. El final suele ser desagradable. El imperio estadounidense, humillado en Afganistán como lo fue en Siria, Irak y Libia, como lo fue en Bahía de Cochinos y en Vietnam, está ciego ante su propia fuerza, ineptitud y salvajismo en declive. Toda su economía, un “keynesianismo militar”, gira en torno a la industria de la guerra. El gasto militar y la guerra son el motor detrás de la identidad y la supervivencia económica de la nación. No importa que con cada nueva debacle los Estados Unidos vuelvan cada vez más grandes partes del mundo en su contra y todo lo que dice representar. No tiene ningún mecanismo para evitar que, a pesar de sus numerosas derrotas, fiascos, desatinos y poder menguante, ataque irracionalmente como un animal herido. Los mandarines que supervisan nuestro suicidio colectivo, a pesar de los repetidos fracasos, insisten tenazmente en que pueden remodelar el mundo a su propia imagen. Esta miopía crea las mismas condiciones que aceleran la desaparición del imperio.

La Unión Soviética se derrumbó, como todos los imperios, debido a sus gobernantes osificados y fuera de contacto, su extralimitación imperial y su incapacidad para criticarse y reformarse a sí misma. No somos inmunes a estas enfermedades fatales. Silenciamos a nuestros críticos más proféticos del imperio, como Noam Chomsky, Angela Davis, Andrew Bacevich, Alfred McCoy y Ralph Nader, y perseguimos a aquellos que exponen las verdades sobre el imperio, incluidos Julian Assange, Edward Snowden, Daniel Hale y John Kiriakou. Al mismo tiempo, un medio en quiebra, ya sea en MSNBC, CNN o Fox, ensalza y amplifica las voces de la clase política, militar y de inteligencia inepta y corrupta, incluidos John Bolton, Leon Panetta, Karl Rove, HR McMaster y David Petraeus, que lleva ciegamente a la nación al pantano.

Si Biden se hubiese preocupado menos de la óptica de comunicarse con los talibanes, es posible que la carnicería del IS-K no haya sucedido.

Chalmers Johnson, en su trilogía sobre la caída del imperio estadounidense – ‘Blowback’, ‘The Sorrows of Empire’ y ‘Nemesis’ – recuerda a los lectores que la diosa griega Némesis es “el espíritu de la retribución, un correctivo a la codicia y estupidez que a veces rige las relaciones entre las personas”. Ella representa la “ira justa”, una deidad que “castiga la transgresión humana del orden natural y correcto de las cosas y la arrogancia que la causa”. Advierte que si seguimos aferrándonos a nuestro imperio, como lo hizo la República Romana, “ciertamente perderemos nuestra democracia y esperaremos con tristeza el eventual retroceso que genera el imperialismo”.

“Creo que para mantener nuestro imperio en el exterior se requieren recursos y compromisos que inevitablemente socavarán nuestra democracia nacional y, al final, producirán una dictadura militar o su equivalente civil”, escribe Johnson. “Los fundadores de nuestra nación entendieron bien esto y trataron de crear una forma de gobierno, una república, que evitaría que esto ocurriera. Pero la combinación de enormes ejércitos permanentes, guerras casi continuas, keynesianismo militar y gastos militares ruinosos han destruido nuestra estructura republicana a favor de una presidencia imperial. Estamos a punto de perder nuestra democracia por mantener nuestro imperio. Una vez que una nación comienza por ese camino, entran en juego las dinámicas que se aplican a todos los imperios: aislamiento, sobrecarga, unión de fuerzas opuestas al imperialismo y bancarrota.

Si el imperio fuera capaz de la introspección y el perdón, podría liberarse de su espiral de muerte. Si el imperio se disolviera, al igual que lo hizo el Imperio Británico, y se retirara para concentrarse en los males que acosan a los Estados Unidos, podría liberarse de su espiral de muerte. Pero aquellos que manipulan las palancas del imperio no rinden cuentas. Están ocultos a la vista del público y más allá del escrutinio general. Están decididos a seguir jugando al gran juego, tirando los dados con vidas y tesoros nacionales. Supongo que presidirán con júbilo la muerte de más afganos, asegurándose de que ‘merece la pena’, sin darse cuenta de que la horca que erigen es para ellos mismos. 

Vergüenza noruega de participar en la guerra en Afganistán.

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Erling Borgen: Afghanistan-skammen
Erling E. Borgen es un profesor, periodista, cineasta, autor y polemista noruego. Dirige su propia productora de televisión con oficina en Oslo. Es profesor, crítico y creador de documentales, enseña en la Universidad de Lillehammer, Noruega.

Publicado en el blog de Ivar Johansen el domingo 15 de agosto de 2021 11:32 – Autor: Erling Borgen: “La vergüenza de Afganistán” – Foto superior: periódico VG – Trad.: noruego.today

“Noruega ha estado involucrada en una brutal guerra de agresión en Afganistán, desde que enviamos los primeros soldados allí a finales del año 2001/2002. 9.000 soldados noruegos enviados al país por nuestros políticos. Hemos optado por ignorar. Como Harald Pinter lo puso en su cuento Nobel, cuando ganó el Premio de Literatura: “No, esto no sucedió. No sucedió. No hemos oído hablar de eso. Tampoco nos importa ….”

Los principales políticos noruegos han intentado presentar esto como una larga operación de paz. Cuando el parlamentario del partido laborista Jonas Gahr Støre era ministro de Relaciones Exteriores, dijo que los soldados noruegos estaban “en una misión de paz en Afganistán clara como el cristal”.

La verdad es completamente diferente. La guerra de Afganistán, liderada por Estados Unidos y Gran Bretaña, ha sido un completo desastre. Murieron más de 70.000 civiles. 69.000 soldados afganos muertos, 3500 soldados estadounidenses muertos. Diez soldados noruegos perdieron la vida en esa guerra. Hoy, Afganistán tiene al menos tres millones de desplazados internos. Dos millones de refugiados externos. El suelo de Afganistán está contaminado y destruido por minas antipersonal enterradas que matan y destruyen a los niños afganos. Tristes informes de la ONU describen el hambre y la pobreza. Hoy solo el 27% de la población tiene acceso a agua potable.

No es cierto que Noruega sea una nación pacífica e inocente. Los políticos noruegos, ministros noruegos, fábricas de armas en la ciudad de Kongsberg y municiones NAMMO y entre otros generales noruegos que han participado en la guerra sangrienta de Afganistán. Son cómplices porque han aceptado las operaciones y maniobras secretas de guerra, las cárceles ilegales secretas, como Guantánamo, los prisioneros ‘anónimos’, el uso secreto de armas ilegales y los métodos altamente inhumanos de tortura de la guerra.

“Noruega ha vertido a cientos de refugiados afganos a la guerra y la pobreza. Esto es TAN vergonzoso. Cuando llegó el informe del ministro Godal, que analizó la participación noruega en la guerra de Afganistán, en 2016, nos dijeron que lo único que Noruega ha logrado en Afganistán es mostrar solidaridad con los amos de la guerra en Estados Unidos”, escribe Erling Borgen.

Cómo la FDA de EE. UU. “Aprobó” la vacuna Pfizer sin responsabilidad del producto.

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Publicado en el blog noruego: Midt i Fliesen / por Terje M – 28.8.2021 –

Autoría: Swiss Policy Research

¿Cómo puede la FDA (Food and Drug Administration) de los EE. UU. “Aprobar completamente” la vacuna covid de Pfizer sin exigir la responsabilidad del producto? Como reveló la experta estadounidense en bioseguridad, la Dra. Meryl Nass, simplemente dividieron la vacuna Pfizer en dos productos: un producto de marca (“Comirnaty”), que recibió una licencia de mercado completa pero que actualmente no está disponible en los Estados Unidos (debido a “insuficiente inventario”) y un producto sin etiqueta (“Vacuna Pfizer / Biontech”), que está ampliamente disponible en los Estados Unidos pero aún está sujeto al Permiso de Emergencia (EUA) existente.

El resultado: utilizan el producto etiquetado inaccesible para justificar órdenes de vacunación por motivos políticos, pero aún pueden inyectar el producto no etiquetado para evitar la responsabilidad por daños a la vacuna (no hay responsabilidad bajo un permiso de emergencia, mientras que con una licencia de comercialización tienen la responsabilidad total). Casi parece como si Pfizer y la FDA conocieran muy bien los registros incompletos y cada vez más preocupantes de las vacunas covid experimentales en cuanto a seguridad y eficacia.

Como señala el Dr. Nass, los ciudadanos que son presionados a tomar esta vacuna en contra de su voluntad debido a una orden del gobierno, trabajo o escuela probablemente deberían exigir ser inyectados con el producto de marca registrada (inaccesible) que viene con la responsabilidad total del producto en caso de daños por la vacuna.

Para obtener más información sobre el posible daño de la vacuna covid, consulte esta lista actualizada de efectos secundarios. A nivel mundial, es posible que las vacunas covid ya hayan matado o lesionado a decenas de miles de personas, incluidas personas con bajo riesgo de coviditis grave.

Qué casualidad
Por cierto: el ex comisionado de la FDA, Scott Gottlieb, es miembro del directorio de Pfizer.

¿Otro nuevo auto atentado orquestado por la CIA?

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Publicado por: Antonio V. Villamil
Antonio Villamil es un reportero internacional alternativo mexicano

Entre los más famosos atentados que han afectado a los EE.UU. de una u otra forma se pueden elegir algunos como:

La voladura del acorazado Maine en La Habana el 15 de febrero de 1898


El ataque en Tonkin, Viet Nam, el 2 de agosto de 1964


Las torres gemelas en N. York el 11.9.2001

Un manual de historia francés plantela que los atentados contra las torres gemelas fueron orquestados por la CIA.

Ex director ejecutivo adjunto de Pfizer: – ¡No tome estas vacunas, son peligrosas!

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El Dr. Mike Yeadon fue vicepresidente de Pfizer durante muchos años. Ha estado desarrollando vacunas durante más de 30 años. Tanto él como su familia siempre han estado vacunados. Pero no aceptan esto. El Dr. Yeadon dice que “¡cualquiera que dé esta vacuna a mujeres embarazadas es un idiota irresponsable!”.

Las vacunas de ARNm no son vacunas en el sentido corriente. Mientras que otras vacunas se basan en el hecho de que se ha aislado un virus muerto y se ha utilizado para fortalecer las defensas del organismo, las “vacunas” incluyen la terapia génica Pfizer y Moderna. Inyectan genes en el cuerpo de las personas y nadie sabe qué hacen esos genes, ni siquiera los productores. Uno no tiene idea de cuánto material genético crearán en el cuerpo o dónde lo crearán.

Se llama farmacocinética o farmacodinamia. ¡Nunca se había hecho antes, y como biólogo estoy aterrorizado!

Ver esto:

Una guerra que marcó a los afganos.

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Publicado en: steigan.no – 24.8.2021 – Traducción: noruego.today

Foto superior:
Última batalla del 44. Regimiento británico en la batalla de Gandamak el 13 de enero de 1842 en la Primera Guerra de Afganistán: imagen de William Barnes Wollen.

En este artículo, publicado por el portal sueco alliansfriheten.se el autor Lars-Gunnar Liljestrand se remonta a la primera guerra británico-afgana (1839-1842) y muestra cómo ha afectado a los afganos hasta ahora. El artículo está basado en el historiador y autor William Dalrymple y su libro “Return of a King: The Battle for Afghanistan
(2012). (El retorno del rey: La batalla de Afganistan). Dalrymple tiene una gran cantidad de escritos relacionados con la región y definitivamente debería ser leído por cualquiera que desee obtener una mayor comprensión.

Una guerra que marcó a los afganos

Por Lars-Gunnar Liljestrand, alliansfriheten.se.

William Dalrymple ha escrito un libro bien documentado sobre la primera guerra anglo-afgana (1839-1842), Return of a King (Bloomsbury 2013). Muchos han escrito anteriormente sobre la guerra, pero Dalrymple ha tomado nuevos relatos de testigos presenciales y registros inéditos en Occidente sobre la guerra de afganos que participaron de diversas formas.

Jan Myrdal escribió sobre el libro en Folket i Bild / Kulturfront 3: 2013 los siguente:

“Este es, al menos en el subcontinente del sur de Asia y en el mundo de habla inglesa, uno de los libros más importantes de esta temporada. El historiador escocés William Dalrymple, que vivió en la India, ha escrito el mejor y más informado resumen de la ‘Primera Guerra de Afganistán de 1839 a 1842’ hasta la fecha. Describe las características del ‘gran juego’ sobre Asia que se abrió en ese momento y aclara con documentos hasta ahora desconocidos en Occidente el espantoso paralelo entre la primera guerra afgana y la actual quinta guerra afgana”.

La guerra fue la primera de tres guerras británico-afganas en el siglo XIX y el comienzo del ‘Gran Juego’, es decir el gran juego de poder entre Rusia y Gran Bretaña por la influencia sobre Asia Central.

En respuesta a la creciente influencia de Rusia y Persia, los británicos decidieron reinstalar al rey exiliado Shah Shuja, que fue expulsado de Kabul por su rival Dost Mohammad Khan. Las opiniones estaban divididas entre los gobernantes británicos en cuanto a cuál de los dos apostar, pero eligieron a Shah Shuja.

Trescientos camellos con vino

El ejército británico se estableció en la India y estaba formado por 1.000 británicos y 14.000 cipayos (el nombre de los soldados indios del ejército colonial) de la ‘Compañía de las Indias Orientales’. Además, hubo 6.000 soldados reclutados por el rey y nada menos que 38.000 indios de los llamados Seguidores del Campamento, familias, sirvientes, artesanos y otros que acompañaron al ejército como apoyo. Para completar el transporte, se necesitaron 30.000 camellos para la larga marcha a través del valle del Indo y los pasos de montaña hacia Afganistán. Los oficiales británicos viajaron majestuosamente. Se destinaron trescientos camellos para cargar vinos. Los oficiales superiores necesitaban de 50 a 250 camellos más para su equipo personal de campaña.

Con ese equipaje no fue de extrañar que les fuera como les fue más tarde durante la campaña. Dalrymple describe las interminables tribulaciones durante la marcha hasta Kabul. Desgracias en los cruces de ríos, los pasos de alta montaña y, además, hubo constantes ataques de acoso por parte de los afganos. Pero Kabul se pudo invadir sin luchar. Los británicos tenían la reputación de ser una potencia militar casi invencible y la resistencia afgana al principio retrocedió .

No fue un conflicto simple y directo entre afganos e invasores. Dalrymple describe los complicados recorridos entre diferentes falanges y aliados que constantemente cambiaban de bando. Los británicos buscaron comprar aliados y también lo lograron al principio.

Una vez en Kabul con Shah Shuja instalado, comenzaron los problemas de los británicos. La resistencia a la ocupación creció y los afganos finalmente se unieron bajo Akbar Khan, hijo de Mohammad Dost, quien llamó a la guerra santa contra los ocupantes.
El comportamiento de algunos de los líderes británicos también fue desencadenante. Alexander Burns, conocido como el espía británico que exploró por primera vez la carretera por el valle del Indo y hacia Afganistán, fue odiado a muerte por ser un mujeriego notorio y terminó asesinado después de ser acusado de tener un romance con una mujer afgana.
William Macnaghten, el líder civil de la ocupación, también fue asesinado después de que los afganos revelaran que estaba jugando un doble juego para incitar a diferentes grupos afganos entre sí. El cuerpo de ‘cazafaldas’ Burns fue cortado en pedazos y la cabeza decapitada de Macnaghten fue paseada por todo Kabul.

Para el otoño de 1841, la situación británica se había vuelto insostenible en Kabul. Después de las negociaciones con la resistencia, la expedición británica en enero de 1842 se vio con los restos del ejército hambriento y exhausto en el gélido invierno y la ventisca. En los pasos entre Kabul y Jalalabad el ejército fue destruido por los afganos que se precipitaron desde las alturas y los balearon sin tregua en una emboscada. Uno de los britanicos llegó exhausto a Jalalabad, donde su caballo murió debajo de él frente a las murallas del fuerte.

Los británicos abandonan sus regimientos cipayos

Algunos de los oficiales británicos habían abandonado sus regimientos cipayos ante la inminente derrota. Los cipayos restantes fueron vendidos como esclavos, tuvieron que arrastrarse como mendigos en Kabul o simplemente murieron. -Eso tendría consecuencias varios años después- dice Dalrymple. El levantamiento cipay de la India en 1857 contra el dominio colonial comenzó con los sucesores de los regimientos que masacrados en Afganistán.

El recuerdo de la traición británica sobrevivió y la derrota en Afganistán demostró que los británicos no eran invencibles.

Dalrymple cree que la guerra de 1839-1842 aún vive en los afganos.

“Es posible que en Occidente hayamos olvidado los detalles de esta parte de la historia que ha moldeado hasta tal punto el odio de los afganos hacia el dominio extranjero. Pero los afganos NO lo han olvidado”.

Shah Shuja, en particular, sigue siendo un símbolo de la traición colaboradora en Afganistán. En 2001 los talibanes preguntaban a sus jóvenes: –¿Quieren ser recordados como hijoa de Shah Shuja o como hijos de Dost Mohammed?-

Cuando Mullah Omar llegó al poder, buscó deliberadamente imitar a Dost Mohammed y, como él, tomó el manto sagrado del profeta Mahoma del santuario de Kandahar y se envolvió en él. Él, como su predecesor Amir al-Muminin, se declaró líder de los fieles, una reproducción deliberada y directa de los acontecimientos de la Primera Guerra de Afganistán, cuyo significado fue comprendido de inmediato por todos los afganos.

Análisis: ¿Qué hay detrás del repentino colapso de Afganistán?

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Publicado en: steigan.no – 19. Agosto 2021 – Traducción: noruego.today

En nuestros análisis del sensacional colapso de la Operación Libertad Duradera (Enduring Freedom) de Occidente y la capitulación total del gobierno afgano ante los talibanes, que apenas encontró resistencia en su marcha de la victoria contra Kabul, hemos enfocado la derrota de Estados Unidos. Vemos que otros analistas creen que es demasiado pronto para decir que Estados Unidos ha perdido, y creen que la guerra solo ha cambiado de carácter.

Un lector ha traducido este artículo del analista ruso Aleksandr Khaldej, quien cree que es necesario tomarlo con mente serena. Su análisis es algo similar al análisis de Kit Knightly en Off-Guardian en el artículo 6 Preguntas que NECESITAMOS hacer sobre Afganistán. En un momento histórico como este, tenemos el beneficio de ver el caso desde varios lados, por eso compartimos esto con los lectores:

Estados Unidos nunca pensó realmente que podría democratizar Afganistán, por lo que sería incorrecto decir que han perdido.


Autor: Aleksandr Khaldej (Ruso).

Los estadounidenses NO han luchado contra los talibanes para perder ante ellos. Estados Unidos ha cambiado de táctica. La verdadera guerra apenas está comenzando.

No aconsejamos a nadie en un ambiente de euforia que empiece a repartir declaraciones de que Estados Unidos ha sido derrotado en Afganistán, como hacen algunos expertos patriotas (rusos) y canales de Telegram. Tal tentación puede surgir cuando uno cree que Estados Unidos en Afganistán realmente ha trabajado para lograr los objetivos que se han propuesto en público. Pero uno probablemente no debería imaginarse que los estrategas estadounidenses son tan estúpidos que no han entendido la realidad afgana y realmente creían en la posibilidad de democratizar el país, y eso después de que Gran Bretaña y la Unión Soviética empacaron y se fueron.

Podría calificarse de derrota si el ejército estadounidense fuera aplastado y el régimen político de Estados Unidos cambiara. Sin embargo, nada de esto ha sucedido. Esto significa que esto no es una derrota, sino una reestructuración de los instrumentos políticos.

Porque uno no debería pensar que Estados Unidos, cuando entró en Afganistán, realmente creía que el país podía reformarse. En ese caso, harían todo lo posible para establecer una economía normal allí, como en Japón, Corea del Sur o Europa Occidental. Pero en cambio, Estados Unidos se limitó a crear un centro global para la producción de heroína en el país. Y eso sin tener pizca de interés para asegurar la base financiera de cualquier superestructura democrática.

Esto significa que Estados Unidos en realidad ha resuelto sus tareas en Afganistán y que una presencia continua allí no serviría de nada. ¿De qué tareas estamos hablando aquí? Crear las condiciones básicas para una desestabilización de China y Rusia. Estados Unidos nunca ha tenido el deseo de deshacerse por completo de los talibanes o ISIS, en cuyo caso lo harían. Washington solo ha querido asegurarse la obediencia de los talibanes.

Washington, como todos los demás, se dio cuenta de que el vacío de poder se llenaría tan pronto como se retiraran. Han sido plenamente conscientes de que su régimen no ha tenido apoyo entre el pueblo afgano y nunca habría podido sobrevivir sin el apoyo estadounidense.

El hecho de que Estados Unidos haya emitido otros pronósticos de desarrollo no significa que ellos mismos hayan creído realmente en ellos. El hecho de que no se hayan molestado en establecer la base social necesaria para sus títeres demuestra que no han tenido la intención de confiar en ellos después de que ellos mismos hayan abandonado el país.

Los británicos, por otro lado, lo querían en su momento, y donde decidieron hacerlo, también lo implementaron.
En India, Hong Kong y Oriente Medio, Londres ha logrado mantener su influencia. Aunque también se canjea (con Washington) por dinero y territorio. ¿No podrían los Estados Unidos también haber hecho uso de estas prácticas si lo hubieran querido? No es tan fácil de decir, el hecho es que ni siquiera lo han intentado. Se limitaron a sostener todavía algunos títeres.

Esto significa que Estados Unidos utilizó el tiempo que pasaron en Afganistán para crear las condiciones que necesitaban. La invasión del país ha permitido controlar el narcotráfico, asegurar el contacto necesario con los grupos islamistas y simplemente ocupar el territorio para evitar la entrada de competidores. Afganistán ha sido una herramienta para asegurar su influencia en los desarrollos en otras regiones.

Mientras Rusia y China fortalecieron su posición y establecieron relaciones con los talibanes, después de que Rusia en el Medio Oriente jugó un papel activo en el desarrollo de Siria y junto con China entabló buenos contactos con Irán , ya los Estados Unidos no tuvieron ninguna intención de permanecer en Afganistán. Ahora, el vacío afgano, que están llenando los talibanes, seguirá funcionando para Estados Unidos. Todo el mundo entiende que una vez que los talibanes lleguen al poder y se afiancen allí, los estadounidenses idearán una serie de herramientas diferentes que garantizarán que las nuevas autoridades actúen de forma acorde con la estrategia de EE.UU.

Podemos decir que Estados Unidos se ha ido para quedarse. Solo que han cambiado a una estrategia de acción indirecta, pero continuarán presentes en Afganistán, porque mantienen su red de agencias, sus conexiones e intermediarios.

WH says armed Taliban have US guns taken from Afghan forces
¿No suena raro que las armas, pertrechos y vehículos militares US ARMY de gran valor sean dejados con las llaves puestas y miles de municiones en depósitos?

Esta no es una guerra perdida, sino un cambio de táctica. Los estadounidenses no han sido tan estúpidos como para tener la intención seria de construir una democracia en Afganistán basada en coaliciones. Como es bien sabido, el dinero no significa nada para los estadounidenses, se crea de la nada. Y tampoco hay razón para tomarle en serio a Biden: solo dice lo que cree que los votantes nacionales quieren escuchar antes de las elecciones.

Entonces resumiendo, los estadounidenses no han luchado contra los talibanes para perder, simplemente han cambiado de táctica. Su objetivo ha sido diferente y no es casualidad que los expertos militares de China y Rusia anden ahora tan frecuentemente en viajes por el Oriente Medio. Se dan cuenta de que la verdadera guerra apenas ha comenzado. El villano es el mismo, y no importa quien finalmente sea el que encienda la hoguera por él.

Aleksandr Khaldej – 17/08/21

El enlace al artículo original en ruso está aquí.

La derrota y la lección del siglo:-¿Son estos los que quieren guerrear con Rusia y China?

Videos y sucesos destacados.

Publicado en: steigan.no – 17.08.21 – Traducción: noruego.today

La derrota de Estados Unidos y la OTAN en Afganistán es tan catastrófica, tan humillante y tan total, que es imposible expresar con palabras el defender esta miseria. Tan recientemente como el 15 de agosto, el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, dijo que “esto definitivamente no es Saigón”. Poco después, pudimos ver imágenes de televisión que eran copias de las que vimos en 1975 cuando el personal estadounidense fue sacado de la embajada en helicóptero.

This combination photo shared by Human Rights Minister Shireen Mazari shows Americans being evacuated by helicopters in Vietnam's Saigon in 1975 (left) and Kabul in Afghanistan (right) this week. — Photos courtesy: Shireen Mazari Twitter
Esta foto combinada compartida por la ministra de Derechos Humanos Shireen Mazari muestra a estadounidenses siendo evacuados en helicópteros en Saigón de Vietnam en 1975 (izquierda) y Kabul en Afganistán (derecha) esta semana. – Fotos cortesía: Shireen Mazari Twitter

Pero Blinken tiene un poco de razón. Esto no es Saigón, ¡es mucho peor! El Wall Street Journal lo llama “Saigón con esteroides”.

Estados Unidos ha sido humillado delante de todo un mundo, y con Estados Unidos también toda la lamentable pandilla de los “voluntarios” a la que pertenece Noruega. Tanto Biden como el Comandante en Jefe de Estados Unidos han descrito a su oponente como un ejército guerrillero de 75.000 hombres mal equipado y mal armado. Cuando este ejército en sandalias hace que toda la ‘Libertad Duradera’ (Enduring freedom) de los Estados Unidos y el ejército afgano, “bien equipado, bien armado y bien entrenado” de 300.000 hombres se derrumben como el icónico castillo de naipes, se vuelve esto aún más humillante.

Los talibanes han mostrado al mundo entero lo que significa la palabra “tigre de papel”. Estados Unidos ha demostrado ser un tigre de papel. Es cierto que los bombarderos estadounidenses son capaces de destruir ciudades y países, pero son incapaces de derrotar a un ejército guerrillero decidido a defender su propia patria.

El mundo entero ha visto esto ahora, y el mundo entero está reflexionando de las lecciones que esto conlleva

Todo el mundo ha visto las impactantes imágenes del lamentable y trágico escape de Afganistán, donde la gente se ha aferrado a los aviones y luego ha caído a una muerte segura.

¿Qué nación del mundo puede confiar en Estados Unidos después de esto? (Sí, los políticos noruegos, por supuesto, se aferrarán a esta ilusión, pobrecitos. ¿No tienen nada más fuera de ellos en qué apoyarse?) Después de esto, ¿son sólo los notorios autoflageladores y tontos que quieren ser lacayos de los EE.UU?

En los cinco continentes los políticos en posición y en oposición ven cómo “la superpotencia más poderosa del mundo” sufre una derrota sin precedentes y lo que significa. Esto es, por supuesto, un desastre geopolítico para Estados Unidos. La humillación no es solo militar, es política y moral, y tendrá importantes consecuencias durante el resto de este siglo.

El periódico oficial chino Global Times capta el punto cuando advierte a los líderes de Taiwán y dice que deben “despertar de sus sueños” y darse cuenta de que sus defensas “colapsarán igual si Estados Unidos no viene a rescatarlos”.

El país que perdió en Afganistán está también en guerra con China y Rusia
Como es bien sabido, Estados Unidos ha definido a China y Rusia como sus enemigos, y lleva a cabo maniobras de guerra que se parecen mucho a ejercicios de guerra contra ambos países, ¡posiblemente al mismo tiempo! En este momento, se está llevando a cabo el ejercicio militar más grande de Estados Unidos en mucho tiempo. Recorre 17 zonas horarias y se conoce con el nombre de ‘Ejercicio a gran escala’ (Large Scala Excercise. Obviamente, está dirigido tanto contra China como a Rusia.

Según un comunicado de prensa del Comando de las Fuerzas de la Flota de EE. UU. la Marina de los EE. UU. ha iniciado un ejercicio masivo que será el más grande que hayan realizado en décadas.

El ejercicio, según el comando naval, se basa en escenarios destinados a “evaluar y perfeccionar los conceptos de guerra moderna” que incluyen operaciones marítimas distribuidas, operaciones de base avanzadas y operaciones navales en un entorno controvertido.

¿Conceptos avanzados?

Si cuando ni siquiera pueden predecir la derrota en Kabul hasta unos días antes de que ocurra, ¿qué tan avanzado están?

El general John Hyten, vicepresidente del Estado Mayor Conjunto, se refirió a un ejercicio realizado en 2020, en el que dijo:

“Sin exagerar, pero lo hicimos completamente miserable”. (“Without overstating the issue, it failed miserably”). “El equipo rojo” que jugó con el oponente, “dio vueltas alrededor” del equipo azul. “Sabían de antemano lo que íbamos a hacer”.

Si Estados Unidos intentara algo tan loco como atacar a Rusia y / o China, es probable que el “equipo rojo” los rodeará, sí, y por fin entenderán lo que Kabul les demostró.

¿Cómo pudo pasar tan rápido?

La victoria relámpago de los talibanes sorprendió a todos, incluidos los talibanes. El hecho de que la mitad de Afganistán cayera en dos semanas y Kabul fuera tomada sin luchar, el guerrero islámico más optimista difícilmente lo habría imaginado en sus fervientes oraciones.

Stephen Bryen da una buena explicación de algunas de las razones en un artículo del Asia Times: ‘El fin irónico de la guerra en Afganistán’, donde señala que sin la Fuerza Aérea de Estados Unidos el ejército afgano comandado por USA se iba a pique.

Hasta la fecha los Estados Unidos tiene la fuerza aérea más avanzada y poderosa del mundo. Pero ésta es más adecuada para destruir ciudades e infraestructuras en países con cierto grado de desarrollo. Para decirlo en pocas palabras, deben tener algún objetivo que bombardear. Los talibanes no tenían armas pesadas ni ciudades ni una infraestructura complicada. Tenían muy poco que Estados Unidos les pudiera destruir.

Bryen escribe:

A diferencia de las guerras convencionales las fuerzas aéreas en Afganistán solo podrían desempeñar un papel único, a saber, rescatar a las fuerzas estadounidenses, de la coalición (OTAN) y afganas en combate cuerpo a cuerpo con los talibanes. Y también cuando era posible, bombardear a los terroristas islámicos. Ni el F-22 ni el F-35 fueron útiles en Afganistán, y donde el F-16 estadounidense se podía usar era para proporcionar principalmente apoyo ISR (inteligencia, vigilancia, mediciones de objetivos y reconocimiento).

Bryen también escribe que la Fuerza Aérea de Estados Unidos odiaba la guerra en Afganistán, precisamente por esa razón.

Cuando Estados Unidos retiró su apoyo aéreo el ejército afgano se derrumbó. Todo el mundo debe haberlo sabido. El ejército (US Army) mismo lo sabía hasta tal punto que en gran medida no se involucró en ningún combate, sino que depuso las armas, huyó o negoció un estado de armas y capitulación.

Esta debería ser una lección seria para otros que se han vuelto completamente dependientes del apoyo aéreo de EE. UU., y especialmente las SDF en Siria. Cuando Estados Unidos retire su fuerza aérea y la zona de exclusión aérea en el noreste de Siria, su supuesta “federación” también caerá como un castillo de naipes afgano.

Telesur comenta

11. 09.2001/WTC: el embuste que todavía se acepta como verdad.

Videos y sucesos destacados.

Publicado en midt i fleisen por Terje M – Traducción: noruego.today

Han pasado veinte años desde los ataques terroristas que cambiaron el mundo el martes de septiembre de 2001. Durante 20 años, dos “verdades” que no se pueden reconciliar se han enfrentado. La versión oficial marca la única “verdad”, como se plasma en el informe de la comisión del 11 de septiembre. Según él, Osama bin Laden y su red terrorista son responsables de los ataques del 11 de septiembre. La segunda “verdad” se encuentra en términos como “terrorismo de Estado” y “operaciones bajo bandera falsa”. Mathias Bröckers, cofundador de taz y autor de best-sellers, fue uno de los que cuestionó la versión oficial de los atentados en Nueva York y Washington desde el principio.

Nueva York 11 de septiembre –
Marcus Klöckner entrevista a Mathias Bröckers (Alemania)

Mathias Bröckers, han pasado casi 20 años desde el “11. se septiembre”. ¿Quiénes fueron los responsable de los ataques?

Esto realmente no se ha comprobado hasta el día de hoy

A pesar de que hay una acusación, que es el informe de la Comisión de Investigación del 11 de septiembre – que culpa a Osama bin Laden y 19 “secuestradores” por el crimen, ningún tribunal ordinario ha evaluado la validez de estas acusaciones.
El testigo clave de la responsabilidad exclusiva de Bin Laden y los “secuestradores”, Khalid Sheikh Mohamed, fue sometido a seciones del ‘submarino (o waterboarding) 182 veces en Guantánamo antes de dar su testimonio.

La Santa Inquisición española

Incluso “La Santa Inquisición” después de la publicación de Cautio Criminalis escrita por el jesuita Friedrich Spee a mediados del siglo XVII, se abstuvo cada vez más de impulsar pruebas de demonios y brujas por la fuerza, pero desde el 11 de septiembre, los métodos de “El martillo de las brujas” (“Heksehammer)”, vuelve este a estar de moda desde los años 1486. Y después del ultimátum de George W. Bush “Con nosotros o con los terroristas”, volvemos a la versión original: “es una herejía muy grande no creer en lo que hacen las brujas” y los que no creen en las acciones del diablo (es decir Osama) también ellos están poseídos por él (osea son “terroristas”).

Proceso a presuntos acusados de herejía.

Antes de entrar en lo de los ataques a las torres, hablemos de lo que se desencadenó ese día en septiembre de 2001, lo que significa y cómo está conectado con él. El 11 de septiembre no fue solo el comienzo de la “Guerra contra el terrorismo” global, es decir, “la guerra contra todo terrorismo”. El 11 de septiembre tuvo efectos enormes en varios niveles que todavía se pueden sentir hoy.

El día le dio al llamado Proyecto para un Nuevo Siglo Americano (PNAC) el “evento catalizador” que este grupo de expertos, con muchos miembros de la administración Bush en 1999, sintió que era necesario para un rearme militar masivo para un “dominio global en todas las áreas” contra la población civil mundial.

Con la desaparición del gran enemigo de la Unión Soviética y el comunismo, el complejo militar-industrial se vio amenazado con una pérdida significativa de volumen de negocios, que no podría mejorarse sin una nueva amenaza importante. Desde entonces, el terrorismo se ha cobrado la vida de más de 800.000 personas y han destruido muchos países. Estas guerras asesinas son sin duda el efecto más trágico de los ataques el 11/9. Además, el “terror” del diablo-fantasma tenía la ventaja de que no sólo se le puede combatir en el extranjero, sino también en casa, con un rearme masivo para monitorear y controlar a toda la población. El parlamento después del 11/9 dio a los servicios secretos y a la policía oportunidades para espiar y escuchar a escondidas, así como se hacía antes “escuchar y espiar” por la Stasi en la RDA. Claro que el modo de los alemanes era como un juego de niños comparado con el de los norteamericanos de USA, según las más recientemente revelaciones que Edward Snowden ha publicado.

Al principio de las secuelas de los ataques 11/9, se formaron personas individuales y grupos en Internet que cuestionaban fundamentalmente lo que estaba sucediendo en Estados Unidos.

De repente estaba ahí, la batalla entre los medios establecidos y los formatos alternativos. Aunque esta “batalla” entre diferentes visiones de la realidad existía antes, incluso antes de Internet, el alcance ahora ha cambiado, ¿verdad?

Internet estaba todavía en su infancia en 2001. La mayoría de la gente todavía obtenía su información de los medios tradicionales. La investigación en Internet todavía era relativamente desconocida para los periodistas, y los periódicos y estaciones de radio para los que yo trabajaba en ese momento no querían tener nada que ver con las preguntas y las evidencias que encontré durante mi investigación inicial.

Y casi no había “formatos alternativos” con un cierto rango, incluso el periódico de izquierda TAZ, que ayudé a establecer como editor en la década de 1980 había cambiado, como los Verdes (De grönne) que se pasaron a los Estados Unidos y la OTAN despues de la guerra en Yugoslavia. Lo que se publicó en internet quedó fuera del radar de los grandes medios, la “lucha” por la interpretación de los hechos se dio mayoritariamente solo en comentarios y blogs en internet, que, sin embargo, no fueron utilizados por lasa masas como Facebook & Co hoy, sino más bien por nerdos y fanáticos de las tecnologías de la información.

-Entonces tú estabas adelantado. Publicaste una serie de artículos que examinan las inconsistencias y discrepancias. El hecho de que tomaras una posición también te afectó. ¿Que pasó despues? ¿Y cómo te sigue afectando hasta el día de hoy tu confrontación pública del 11 de septiembre?

El 11 de septiembre de 2001, como en meses anteriores, estaba escribiendo un libro sobre conspiraciones. En 1999, publiqué “Lexicon of Conspiracy Theories” traducido, escrito por Robert Anton Wilson, autor de “Illuminatus”, la novela de conspiración más famosa e ingeniosa de todas. Cuando la editorial quiso otro libro sobre el tema y Robert estaba gravemente enfermo me propuse por mi cuenta utilizar el material histórico para mostrar las propiedades, estructuras y usos generales de la teoría de la conspiración.

Entonces, cuando se trataba de conspiraciones y teorías de conspiración, yo estaba “caliente”, por así decirlo.

De hecho, estuve profundamente involucrado en un tema que se volvió muy relevante durante los ataques del 11 de septiembre. Me sentí como un arqueólogo que de repente pudo observar su campo de estudio en vivo y en la naturaleza: el crimen del siglo y “la realización de …” una teoría de la conspiración en vivo por televisión. Por la mañana había señalado: “Las teorías de la conspiración reducen los eventos complejos a un chivo expiatorio y se utilizan con fines propagandísticos”.

El nombre de Osama Bin Laden se escuchó rápidamente en los medios

Apenas una hora después de los ataques, fue nombrado sospechoso, y durante la tarde y la noche ya estaba claro que solo él podía ser el autor. Y con las “huellas de los elefantes” en el aeropuerto – la maleta del “líder” Mohamed Atta con el Corán, el testamento y el manual de Boeing – el trasfondo “islamista” también era bastante claro. El hecho de que cada editorial de novelas criminales le diera al guionista de una trama tan predecible una crítica aplastante no le restó mérito al éxito de la historia: el gobierno de EE. UU. se salió con la suya en los reality shows con medios que estaban casi en línea con ella. El gigantesco horror de la masacre y el colapso de los rascacielos del WTC había evocado, gritado por un chivo expiatorio y una solución, y George W. lo sacó – como la “Ley Patriota” – del cajón: “Bin Laden” y “guerra”. Sin mi mirada, que estaba dirigida a prestar atención a la reducción de la complejidad, los chivos expiatorios y la propaganda, probablemente, como la mayoría de la gente, no habría tenido muchas dudas sobre la historia para empezar. Pero después de una hora me di cuenta de que algo andaba mal aquí. Y escribí un artículo sobre eso al día siguiente. Que habría una serie de 57 episodios – todavía disponible: “La conspiración del WTC” – no estaba planeada, pero debido a que el resto de los medios ahora estaban ciegos y sordos y convertidos a repetidores de la administración Bush, no tuve otra opción, porque las inconsistencias eran obvias y no disminuían, al contrario.

-Tus artículos permanecieron fuera del radar de los medios para empezar, ¿verdad?

Mathias Bröckers:
Sí, en gran medida. Sólo cuando las enormes inconsistencias y contradicciones en la versión oficial del 11/9 se imprimieron en blanco y negro en el verano de 2002 se convirtieron en un escándalo, o más correctamente: no fueron las preguntas abiertas y los antecedentes no resueltos los que se convirtieron en escándalo, sino yo, el mensajero. Se utilizó el enfoque habitual: condena y difamación, en este caso como un “teórico de la conspiración” antiamericano, antisemita y antirracional. No había hecho ni difundido ninguna teoría sobre los atacantes y los perpetradores, pero solo probé sobre la base de muchos hechos indiscutibles que la historia oficial es una teoría de la conspiración NO demostrada.

Hablemos de los ataques como tales. Mientras tanto, ha crecido una nueva generación, que en el momento de los ataques era muy joven o aún no había nacido. ¿Cómo le explicaría Ud. el 11 de septiembre a esta generación?

Al igual que mi generación, si es que les interesara la política y la historia, explicaba la “Radioemisora ​​Gleiwitz” o “Golfo de Tonkin”: como una “operación bajo bandera falsa” que demostraba y justificaba una guerra de agresión. El general Wesley Clark, recientemente retirado de cuatro estrellas, que había comandado las Fuerzas Armadas de la OTAN en Europa hasta 2000, se sorprendió cuando visitó el Pentágono poco después de los ataques y un viejo colega del Estado Mayor Conjunto lo encontró y lo arrastró a la oficina: “Acabo de recibir esta nota de la Oficina del Ministro de Defensa, y dice aquí que atacaremos a siete países y golpearemos sus gobiernos dentro de cinco años. Comenzamos con Irak, y luego tomaremos Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán, siete países en cinco años”. El vicepresidente de Bush, Dick Cheney, anunció que el ambicioso calendario se retrasó bastante y dejó en claro que “la guerra durará más de una generación”.

Y una mirada al Medio Oriente muestra que todavía se está trabajando de acuerdo con el plan asesino. Incluso el supuesto portador de esperanza, Barack Obama, continuó como si nada arrojando más bombas durante su tiempo como presidente que Bush.

Tu libro actual “El mito del 11 de septiembre: un resumen del crimen del siglo 20 años después” tiene alrededor de 143 páginas. Además, hay más de 1100 páginas de libros que publicó en tres libros después del 11 de septiembre. Hay bastante material de lectura sobre un incidente que los principales medios de comunicación consideraron casi “completamente investigado” en una etapa muy temprana.

Estoy muy contento de que los libros de 2002, 2003 y 2011 se vuelvan a publicar sin cambios en una edición razonablemente completa. Hay documentos históricos que demuestran que el crimen del siglo no ha sido ni investigado ni resuelto, y la versión oficial de los hechos es una teoría de la conspiración infundada.

Tampoco sé la verdad sobre el 11 de septiembre, que solo se puede encontrar con un proceso legal adecuado, pero que nunca sucedió en el caso del 11 de septiembre. Cuando leí el material de hace casi 20 años para la nueva edición, realmente sentí como lo hicieron muchos lectores en ese entonces: “¡Este es un verdadero thriller!” En ese sentido, el libro es grueso pero emocionante de leer y, como antes, desafortunadamente no es un crimen de ficción, sino una documentación de la realidad histórica y un escándalo evidente: el desconocimiento de la industria de los medios en su conjunto, que simplemente arrojó por la borda sus cualidades críticas e investigadoras, y la completa torpeza de los intelectuales. Vieron a través de todas las mentiras del estúpido George W. Bush, pero la obvia mentira del 11 de septiembre fue aceptada como la verdad y ampliamente aceptada hasta el día de hoy.

Todos los que se ocupan del 11 de septiembre, los hechos, pero también los actores y finalmente el informe de la Comisión de Investigación, tienen por delante una avalancha de información.

-¿Cuáles son sus argumentos más sólidos en contra de la versión oficial?

Hace diez años, fui coautor con Christian C. Walther de un resumen de la acusación para una fiscalía inexistente. El resumen muestra 38 hechos que deben ser investigados. Se presenta información disponible y pistas y nombres de cuáles testigos deben ser llamados para recabar pruebas y qué documentos deben ser entregados para esclarecer los hechos respectivos. Este libro mostró todos los hechos empíricos y las pistas que apuntan a los sospechosos de estas acciones.

Nuestro trabajo no consistió en hipótesis sobre posibles hechos, sino solo en pruebas convincentes de que la versión oficial es incorrecta y que una (¡primera!) Investigación y toma de pruebas sobre una base estrictamente legal debe ser una prioridad. Aunque el Imperio de los Estados Unidos es demasiado grande para fallar (y también demasiado grande para encarcelarlo) y no está claro qué tribunal, qué “Comisión de la Verdad”, qué tribunal o qué futura comisión de historiadores puede llevar a cabo tal investigación.

En 2018 un “panel de consenso” de 23 expertos dirigido por el filósofo e investigador del 11 de septiembre, profesor David R. Griffin, enumeró nueve categorías en las que los hechos contradicen claramente la versión oficial: la destrucción de las Torres Gemelas (1), la destrucción del WTC 7 (2), el ataque al Pentágono (3), los vuelos del 11-S (4), las llamadas de los vuelos del 11-S (5), los ejercicios militares (6), el comportamiento de los líderes militares y políticos ( 7), Osama Bin Laden y los “secuestradores” (8), así como el uso de información privilegiada en las bolsas de valores (9). Las pistas en torno a cada uno de estos puntos revelan la narrativa oficial del 11 de septiembre como un engaño gigantesco, la fatídica madre de las noticias totalmente falsas del siglo XXI.

¿Qué más se puede decir?

En 2020 un estudio exhaustivo de la Universidad de Fairbanks en Alaska mostró que el tercer rascacielos, el WTC 7 de 174 metros de altura, que no fue golpeado por un avión, definitivamente no podría haberse derrumbado debido a la quema de muebles de oficina, como se afirmó oficialmente. .

Aunque el derrumbe del rascacielos parecía una “explosión controlada” desde el principio, no profundicé en esta cuestión hasta 2004, después de entrevistar al hombre que fue el último en escapar con vida del derrumbe de la Torre Norte: William Rodríguez, que estaba en su palco de conserjería con otros testigos. Habían notado una explosión en el sótano antes de la colisión en el piso 80 y llamaron a una ambulancia para un colega que salió del ascensor desde abajo con ropa en llamas.

El presidente le otorgó una medalla como “héroe del 11 de septiembre” por abrir una escalera cerrada con llave y salvar la vida de decenas de personas. Su demanda contra la administración Bush por conspiración y ocultación de hechos fue rechazada por el tribunal en 2006.

¿Qué pasa con el informe de la comisión de la investigación oficial?

Testigos como William Rodríguez y declaraciones de muchos otros testigos importantes no se incluyeron en absoluto, y las declaraciones clave del testigo clave Khalid Sheikh Mohamed de que Bin Laden y “Al Qaeda” eran los perpetradores se basan únicamente en registros de interrogatorios bajo tortura.

Cuando se publicó el informe en 2004, escribí una reseña titulada “Los conspiradores de Harry Plotters y las navajas de las alfombras del terror” y le di la calificación: “Núcleo mítico, estructura fabulosa, atmósfera aterradora es el informe de la Comisión del 11/9, tiene lo que se necesita para convertirse en un bestseller mágico”.

En este punto, supe que el Spirit Rector y autor principal del informe, el profesor Philip Zelikow, era un colega de confianza de la asesora de seguridad nacional Condoleezza Rice. Pero que también es, según la Universidad de Virginia, un experto “en la creación y mantenimiento de -en sus palabras-” mitos públicos “o” percepciones públicas “, que define como ‘creencias’ que uno acepta como verdaderas ( incluso si uno no lo sabe con certeza)” era desconocido para mí. Yo tampoco sabía que “en su labor académica (…) se ha especializado en lo que él llama ‘impronta’ y ‘conformación’ de eventos, que adquieren así un papel ‘trascendente’ y por tanto retienen su poder, aunque la generación que lo ha experimentado ya se ha ido”.

En el vigésimo aniversario, uno debe admitir sin celos que el creador de mitos y fábulas Philip Zelikow ha dominado esto con su prosa, la historia del informe del 11 de septiembre, atornillada por hechos y ficciones, ha canonizado e historizado con éxito los ataques, la duda es tabú …

Con el amable permiso de NachDenkSeiten. Mathias Bröckers es escritor y escritor, y uno de los fundadores de TAZ.