Noruega y las empresas mercenarias.

Videos y sucesos destacados.

Foto superior: Al Jazeera

De: steigan.no 11/12/20 – Trad.: noruego.today

Si se quiere entender algo de la política exterior de el ex ministro de estado, y hoy secretario general de la OTAN Jens Stoltenberg y Erna Solberg, la hoy ministro de estado de Noruega, no se podrá evitar el informe nr.15 al Congreso o Gran Asamblea (Storting) (2008-2009). Se titula “Intereses, responsabilidades y oportunidades. Lineamientos principales de la política exterior” y es probablemente el documento programático más importante dejado por el gobierno de ‘rojiverdes’ (partidos de izquierda y centro) de Jens Stoltenberg. Este es un documento de la globalización reciente de la política exterior noruega. El primer capítulo se titula “La globalización amplía los intereses de Noruega”.

Hemos llamado a este informe un documento ‘rector del imperialismo noruego’.

El documento aborda un área tras otra donde Noruega explotará la globalización para la supuesta ventaja del país, y es particularmente interesante observar cómo el gobierno de Stoltenberg estableció las pautas para la combinación de lo que en Estados Unidos se llama “poder blando” y que los ‘rojiverdes’ nacionales lo llamaron “política ideal y poder militar”:

La globalización significa que los intereses sociales de Noruega se están expandiendo en la dirección del campo político ideal tradicional que ya está ganando importancia. Las partes de la política exterior que normalmente se han asociado con la ‘política ideal’ se convierten en herramientas y experiencia necesarias para promover los intereses de la sociedad noruega. O para decirlo sin rodeos: la competencia en la política de desarrollo o el desarrollo institucional internacional será útil en la política real, mientras que los esfuerzos militares también pueden tener una importante dimensión política ideal.

Menos de tres años después de que se escribió esto, el gobierno ‘rojiverde’ decidió poner a Noruega al frente de la guerra que destruiría a Libia como estado y luego destinar miles de millones de dólares fiscales a la guerra por el cambio de régimen en Siria. Al mismo tiempo que Jens Stoltenberg se encontraba en la plaza del ayuntamiento de Oslo hablando de tolerancia y amor, Noruega participaba bombardeando Libia a discreción.

Las ONG se incorporan al aparato de poder del estado imperialista.

Anteriormente hemos señalado cómo este documento incorpora a las ONG al sistema imperialista del estado noruego:

En el informe nr.15 al Storting el gobierno de Stoltenberg escribe:

“Si bien en el pasado se hacía una distinción entre organizaciones de ayuda voluntaria y organizaciones políticas como “Amnistía Internacional” y “No a las armas nucleares”, ahora la gran mayoría de las organizaciones voluntarias son operadores políticos y defensores, además de actores operativos de ayuda. Los fondos recaudados se utilizan en estrecha colaboración con los medios y personalidades de los medios internacionales para maximizar la visibilidad y la influencia política. Al mismo tiempo, están cooperando cada vez más estrechamente con los actores gubernamentales y la comunidad empresarial. La globalización, con la revolución de los medios y la comunicación asociada, ha llevado a un aumento significativo en la capacidad de estos actores para construir redes y defensa política a través de fronteras y actores.

Esta es una descripción muy precisa de cómo las llamadas organizaciones de ayuda han funcionado como agencias externas del Ministerio de Relaciones Exteriores de Noruega para hacer realidad los intereses imperialistas del país. Esto se aplica sobre todo a la Cruz Roja de Noruega, Ayuda Popular Noruega, Consejo Noruego de Refugiados, Ayuda de la Iglesia Noruega, Salvemos los Niños y CARE Norway, así como a NORWAC y otras organizaciones similares.

Noruega y las empresas mercenarias.

Pero debemos volver constantemente al informe nr. 15 al Storting porque es muy programático y ha establecido muchas pautas para la política exterior que tanto Stoltenberg como Solberg han seguido desde su publicación. Aquí destacaremos un campo que no hemos mencionado antes, a saber, la relación de Noruega con las «organizaciones de seguridad privada», como se les llama burocráticamente, o empresas mercenarias, como realmente lo son. Citamos de las páginas 79–80:

Además, las organizaciones de seguridad privada también han surgido como un nuevo tipo de actor en el ámbito de las políticas de seguridad. Estos últimos tienen en común que ofrecen servicios que anteriormente habían sido realizados por fuerzas militares nacionales. El mercado de este tipo de actores está creciendo rápidamente. Por ejemplo, casi ninguna embajada o trabajador humanitario en Irak no utiliza sus servicios. Se han adaptado a las necesidades de seguridad internacional actuales con respecto al terrorismo y la actividad empresarial en regiones inestables. También se utilizan con frecuencia en misiones militares en los Balcanes, en Irak y Afganistán. Sus clientes son tanto gobiernos, empresas privadas, actores humanitarios y organizaciones voluntarias, los medios de comunicación y la ONU.

Las empresas de seguridad privada están de manera creciente comenzando a tener un tamaño significativo. Aunque no desafían el monopolio del poder de los gobiernos en sí (se les contrata y se les paga para fortalecerlo), su aparición plantea muchas preguntas.

La inmunidad penal, los derechos humanos, la soberanía y la responsabilidad con respecto a los abusos contra la población civil son recurrentes. Esto es especialmente cierto en países más cerrados, donde el control judicial, estatal o civil está ausente, y donde los medios de comunicación tampoco ponen las violaciones en la agenda. Sin embargo, se reivindica como una característica positiva que son económicamente eficientes. Desafían a la ONU donde la organización mundial carece de la capacidad para detener la violencia, el genocidio y las guerras civiles.

Note la retórica ambivalente / positiva. Las empresas mercenarias tienen “inmunidad punitiva” y “plantean muchas cuestiones”, como “derechos humanos, soberanía y responsabilidad con respecto a los abusos contra la población civil”. Pero son “económicamente eficientes” y “desafían a la ONU” en términos de “detener la violencia, el genocidio y las guerras civiles”.

De lo que estamos hablando aquí son empresas del tipo Blackwater alias Xe Services y Academi alias Constellis Holdings.

“Vamos a donde otros no quieren ir y hacemos lo que otros no quieren hacer”, anuncia Constellis. Probablemente eso sea cierto.


Constellis se presenta de la siguiente manera:

La familia de empresas Constellis ha crecido para incluir un equipo global de líderes de la industria que incluye a Triple Canopy, Olive Group y The Development Initiative, así como empresas heredadas Centerra, ACADEMI, AMK9, OMNIPLEX, Strategic Social y Edinburgh International. En la actualidad, Constellis es la empresa de gestión de riesgos no financieros más grande y diversa de los Estados Unidos, que ofrece soluciones llave en mano para abordar los desafíos más complejos de los clientes dondequiera que se les necesite en todo el mundo.

El informe nr.15 al Storting debe interpretarse en el sentido de que Noruega no solo acepta este tipo de empresas, sino que también participa en su uso sabiendo lo que están haciendo. Blackwater y sus muchos vástagos y avatares son los más notorios, pero el más poderoso de todos es el G4S. Hasta 2019 el llamado Fondo Noruego (de pensiones) tenía una gran participación de acciones bursátiles en esta empresa, pero desde entonces ha vendido la mayor parte de ellas “por razones éticas”. (El mayor propietario de G4S es Credit Suisse y el Fondo Noruego es el tercer mayor propietario allí, por delante de Vanguard y BlackRock).

Mercenarios al servicio de los oligarcas y estados.
Noruega bombardeó Libia en 2011.

Tertulia de criminales de guerra en Oslo.

Autor: steigan.no (algunos enlaces en otros idiomas)

Tanto la alianza política noruega de ‘rojos y verdes’ (centro izq,) como los ‘azules’ (derechas) han dado cientos de millones de dólares -dineros fiscales- para la Fundación Clinton. ¿Por qué?

Hillary Clinton se sentó a la mesa el 8 de marzo de 2019 con los jerarcas del Partido Laboral (Ap) sr. Jonas Gahr Støre, y sras. Anniken Huitfeldt y Hadia Tajik. El periódico de Oslo VG les dice a sus lectores ‘que la tertulia fue muy agradable’.

Lo que no es tan agradable es que Hillary Clinton, en lugar de sentarse a cenar con Støre, deberían ambos estar sentados en el banquillo de los cusados en un tribunal en una corte internacional de crímenes de guerra.

Los dos están entre los principales responsables de la guerra ilegal contra Libia que destruyó al que era el país más próspero y funcional de África, y así convertirlo en un infierno. Permitiendo entrada a los yihadistas, pandillas criminales y traficantes de esclavos. Recordemos el espantoso momento en que Hillary Clinton se alegró vivamente por la muerte de Gaddafi después de haber sido violado con bayoneta y asesinado como un cerdo por nuestros aliados en Libia.

“Llegamos, miramos, y murió”

Un Gaddafi herido rodeado de rebeldes. Luego fue sacrificado como un cerdo.

La guerra de Libia fue la guerra de Hillary Clinton.
Grabaciones secretas muestran que Hillary Clinton, que entonces era la Ministro del Exterior de EE. UU., organizó su propio manejo para lanzar la guerra contra Libia en 2011, mientras que los jefes del Pentágono hacían contacto directo con el gobierno de Gaddafi para tratar de encontrar una solución pacífica. La desastrosa guerra destruyó a Libia y la convirtió en un refugio para las milicias yihadistas. Como sabemos, el gobierno rojo-verde noruego se lanzó de cabeza a la guerra que Hillary Clinton deseaba.

Fue el periódico The Washington Times el que obtuvo la grabación que muestra que las personas clave en el Pentágono no se fiaron de la información que recibieron de la Ministro de Relaciones Exteriores Clinton y su ministerio. Por lo tanto, ellos hicieron contacto directo con el régimen de Gaddafi para intentar evitar que la situación se intensificara.

Según el periódico, las grabaciones han sido verificadas por los participantes y entregan conversaciones entre las personas del Pentágono y el hijo de Gaddafi, Seif Gaddafi, y otro líder libio. El Jefe del Estado Mayor Conjunto del Comando de los EE. UU. tampoco confió en los informes del Departamento de Estado, y un alto funcionario de allí dijo algo más tarde a un representante de Gaddafi: “Ud. debería haber visto los informes que el Departamento de Estado envía al Congreso. Están llenos de chismes muy, pero muy estúpidos.

Hillary Clinton difundió la idea de que Gaddafi estaba preparando un genocidio para su propia gente, y con esta narrativa logró convencer a Barack Obama y la OTAN de que era correcto ir a la guerra para prevenir el genocidio. Ella y el Ministerio del Exterior repetidamente hicieron un paralelismo con el genocidio en Ruanda, donde murieron casi un millón de personas. Pero no había informes de inteligencia que indicaran que en Libia se preparaba un genocidio.

Seif Gaddafi tuvo varias conversaciones telefónicas con representantes de los Estados Unidos y comparó la campaña de Clinton con la de George W. Bush y las supuestas armas de destrucción masiva en Irak, que no existían, pero que se utilizaron como pretexto para la desastrosa guerra contra Irak.

En mayo de 2011, Seif Gaddafi le dijo a Dennis J. Kucinich, un demócrata y congresista de Ohio: “Estas son nuevamente las armas de destrucción masiva de Irak. No hay aviones libios que estén bombardeando manifestantes o distritos en Trípoli o matando a miles. Estos son informes falsos “.

Seif Gaddafi advirtió a los oficiales americanos que EE.UU no estaban apoyando a los rebeldes libios, sino a los “mafiosos y terroristas yihadistas”.

El congresista Kucinich dice en una entrevista con el Washington Times que “tenía pruebas que indicaban que Estados Unidos estaba entrando nuevamente en una intervención que sería desastrosa”. El 24 de agosto de 2011, escribió una carta a Clinton y Obama donde dijo que a través de un intermediario en Libia había recibido una propuesta de Gaddafi para lograr una solución negociada. La Casa Blanca y el Departamento de Estado nunca respondieron la carta.

Trad.: – Si la guerra contra Irak fue ilegal, como lo afirma Kofi Annan, ¿qué cosa fue el bombardeo a Libia-? expresó el ex-primer ministro noruego Thorbjørn Jagland.

Yo acuso a Hillary Clinton quien instigó a Stoltenberg y Støre para que bombardearan Libia.

(Pål Steigan, autor de este artículo)
En una serie de artículos he tratado de averiguar qué sucedió en el aparato central del gobierno de Noruega antes del 19 de marzo de 2011 cuando Jens Stoltenberg (ex-primer mandatario de Noruega y hoy secretario grl. de la OTAN), declaró que Noruega debería ir a la guerra contra Libia. He escrito a la oficina del Primer Ministro, al Ministerio de Defensa y al Storting (Parlamento de N.) y he pedido ver la decisión que dio pié a esta declaración. Después de que el ‘Comité Petersen’ presentó su “informe revisado”, está bastante claro que no hubo tal decisión. Stoltenberg y Støre fueron a la guerra contra Libia sin una decisión en el Storting y el gobierno.

La probabilidad sugiere que fue entonces la Ministro del Exterior de los
EE. UU., Hillary Clinton, quien instigó a que lo hicieran, e indujo a Støre quien era ministro del exterior, a pasar de pacifista a guerrerista en un instante.

noruego.today tiene una gran cantidad de artículos sobre la guerra de Libia.

Una conexion corrupta.
Junto a Arabia Saudita, Noruega fue el país quien más contribuyó a apoyar a la corrupta Fundación Clinton con miles de millones. Y Jonas Gahr Støre fue uno de los más destacados entre los que desembolsó millones de dineros fiscales noruegos a las arcas de la familia Clinton.

En los Estados Unidos, estas transferencias de dinero a Clinton se llaman “pay and play”, es decir, ‘pagar para ganar’ influencia con el que se cree que será el presidente de Estados Unidos. Resultó muy claro que los pagos al fondo Clinton se redujeron en un 88 por ciento luego de que Hillary Clinton perdió la elección.

El FBI investigará la Fundación Clinton.
Corrupción al estilo noruego: Hillary Clinton recibió millones de dólares de parte del Ministerio de Asuntos Exteriores de Noruega después de la conversación con Støre.
La Oficina del Auditor General de Noruega debería, si fuera consistente, investigar estas transferencias de dinero de los ministros noruegos
J.G. Støre y Børge Brende y escuchar las afirmaciones de que esto debe considerarse como corrupción.

Nosotros nos damos cuenta de que a un político estadounidense de renombre le gusta venir a Noruega para que los genuflectos admiradores le rindan homenaje. Y nos damos cuenta también de que la admiración de Støre por Clinton es tan sumisa como antes.

Lo que no comprendemos es por qué alguien en Noruega todavía quiere ir al gobierno con Støre y llamarlo un proyecto de izquierda.