¿Impulsará Trump el desarrollo de China? Probablemente si

Publicado: 23.12.2016           noruego.today

 

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El gran triunfo de Donald Trump podría parecer una gran pérdida para China. Después de pasar gran parte de su campaña llamando a China una tramposa que ‘roba’ puestos de trabajo en Estados Unidos, la elección de Trump casi con toda seguridad significa que Washington tomará una línea mucho más dura sobre el comercio, la moneda china y otros asuntos económicos.
Sin embargo, es probable que los políticos chinos aplaudan la elección del presidente Trump. Porque el auge nacionalista que inspiró servirá en última instancia a China, no a los intereses económicos de Estados Unidos.
Por supuesto, Trump causará un cierto revuelo en el corto plazo. China necesita a los consumidores estadounidenses para que compren sus exportaciones, y la industria china necesita la inversión y tecnología estadounidenses para mejorar su industria.
Las herramientas que Trump ha amenazado con emplear en contra de China -“elevar tarifas, renegociar acuerdos comerciales, etiquetar al país como un “manipulador de divisas” – podrían dar un auge al crecimiento de China en inversa relación a los EE.UU. que luchan con la creciente deuda y el estancamiento de sus exportaciones.
En otras palabras esas políticas de Trump funcionarán en última instancia a favor de China. Eso es porque la China que Trump ha estado atacando -“la que ‘roba’ empleos con prácticas desleales y mano de obra barata” – ya no existe. La China de hoy no está tan interesada en las líneas de ensamblaje que fabrican bluejeans y iPhones. De hecho, con el alza de los costos, China está perdiendo muchos empleos en sus fábricas que terminan en otros países en desarrollo y también en los Estados Unidos.
Esta nueva China tiene objetivos más grandes y más audaces, que Trump parece no entender. En lugar de actuar como el taller del mundo, produciendo cosas baratas para Wal-Mart Stores Inc., China tiene la intención de crear sus propios campeones nacionales para competir con,
e incluso vencer a los de América. Los líderes chinos quieren que los consumidores estadounidenses compren teléfonos inteligentes chinos con sistemas operativos chinos, en lugar de que los consumidores chinos compren los fabricados por Apple Inc.
El gobierno chino ha respaldado ese plan con amplios subsidios y otros alicientes a las empresas chinas que están desarrollando nuevas tecnologías y productos, desde automóviles eléctricos hasta semiconductores. Una estrategia industrial nacional llamada “Hecho en China 2025” está diseñada para promover la fabricación de buques de alta tecnología, dispositivos médicos, robótica y otros equipos avanzados. Los gobiernos locales reparten dineros y otros incentivos a empresarios en ciernes.
¿Trancas al libre comercio?
Las empresas internacionales atestiguan que el gobierno chino se ha vuelto menos acogedor y el entorno empresarial más hostil. Se enfrentan a misteriosas investigaciones reguladoras, prácticas burocráticas lentas y antiguas barreras de inversión que obstaculizan sus negocios. Las políticas de Trump darían a China cobertura para reforzar este enfoque.
El mercado chino se ha vuelto crítico a las firmas estadounidenses de Starbucks a Boeing. Si China continúa trancando el acceso a su pueblo, cada vez más ricos consumidores, y al creciente mercado interno chino, reducirá los ingresos, beneficios y el número de empleos que puedan crear a los inversionistas extranjeros ‘bravucones’.
El comportamiento amenazador de Trump también permitirá a China expandir su influencia económica y política en Asia a expensas de los Estados Unidos. La Asociación de Comercio Trans Pacífico (TTP) probablemente morirá con la presidencia de Trump, y con ella la oportunidad de Estados Unidos de consolidar su presencia en los países económicamente vitales de Asia. Eso despeja el camino para que China aplique su propio pacto comercial de Asia en su lugar. Como señaló Mark Williams, economista jefe de Asia de la firma de investigación Capital Economics, en un informe del 9 de noviembre: “Si los Estados Unidos están menos comprometidos con Asia, Beijing tendrá la oportunidad de conformar la integración política y económica regional en sus propios términos”.
Trump, tiene sus ‘buenas’ razones para endurecerse con China. El progreso del país chino en las reformas prometidas de “apertura” exigido por EE.UU. ha sido insignificante, algo que analistas nacionales han propugnado por una política más efectiva de reciprocidad para abrir el mercado chino a las empresas estadounidenses.
El problema con el enfoque de Trump es que él está luchando la guerra de ayer sobre las industrias y empleos de ayer, mientras sin querer ayuda a China a crear las industrias y los empleos del mañana. En lugar de contraatacar a China la impulsará gratuitamente a competir mejor con las empresas estadounidenses en los negocios del futuro.
Trump dijo una vez que los líderes de China son más inteligentes que los de Estados Unidos. En este punto, él tiene razón.
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Pero nosotros preguntamos: ¿podrán los avances científicos y tecnológicos resolver los problemas que afectan a la humanidad?

 

 

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